• Demis Roussos: el hijo (pop) de Afrodita


    En medio de la batahola que causaron las votaciones de enero en Grecia, pasó casi desapercibido y se le restó trascendencia a un hecho relacionado con uno de sus iconos musicales del siglo XX: el fallecimiento de Demis Roussos.

  • El Sr. González se multiplica


    Siempre inquieto, el Sr. González acaba de editar un nuevo disco, una placa significativamente titulada Superviviente de mí. Hace cinco años, el compositor se enfrentó al cáncer y en esa lucha salió adelante, “por lo que desde el punto de vista médico, se me considera un superviviente”; de ahí el título del álbum.

  • Lo nuevo de Sleater-Kinney


    Sleater-Kinney, el trío femenino de rock-punk que despuntó en los años noventa, en plena efervescencia de lo que se llamaba el movimiento alternativo, siempre se ha ostentado como un grupo independiente y alejado de los grandes reflectores masivos. Es sin duda una agrupación de culto.

  • Jazzkantine y la rap-sodia germana


    En total, la “receta secreta” de Jazzkantine a lo largo de veinte años ha sido obra de cien músicos (desde los fijos hasta la multitud de invitados) de doce naciones distintas. El resultado: un potente brebaje musical al que se le nota la energía invertida en cada creación.

  • Diciembre y la música (IV)


    Permítame hablarle de una pequeña maravilla que le dará un sabor diferente a sus fiestas finanuales y le brindará un sinfín de parabienes auditivos y emocionales. No se trata de un álbum nuevo, ya que apareció en 2008.

  • Diciembre y la música (III)


    A Very She & Him Christmas, es un clásico muy reciente en la música para la temporada. Deschanel despliega en él su tendencia kawaii, adoptada de la cultura popular japonesa con la que emana la ingenuidad y ternura que se han vuelto sus características tanto en la actuación como en la vestimenta y el canto.

  • Diciembre y la música (II)


    Cualquier día de cualquier mes de cualquier año es bueno para escuchar música. Pero de pronto, por alguna extraña razón, diciembre parece un mes ideal, más apto que los demás, para prestarle oídos al arte de la música. Hay algo en el ambiente, en la atmósfera, que invita a la reflexión o, más que eso, a sumergirse en estanques de tristeza.

  • Diciembre y la música (I)


    Bach se sentía en deuda de Dios. Era un hombre de pensamiento diáfano. Sabía que la gratitud era piedra de toque para alcanzar estados de gracia. No perseguía nada más que ser grato a los ojos del Señor.

  • El código rojo de Screaming Headless Torsos


    Hace casi una década, Screaming Headless Torsos no editaba producción alguna. Ahora, luego de diecinueve años de trayectoria, aparece Red Code. No se trata de un álbum esperado, pues el trío hace una música que no se inscribe en ninguna de las tendencias imperantes. Su mayor desafío radica allí, en no ceñirse a estrategia mercantil alguna, en proponer desde la fusión un lenguaje propio.

  • Pink Floyd: un interminable río de nostalgia


    Hay cosas que se agradecen en el nuevo lanzamiento. Que Pink Floyd siga existiendo en 2014, para empezar. O que Gilmour tenga a sus casi 70 años la voz que tenía en 1968, con una guitarra que va más allá de una simple progresión de acordes. Se escucha en Nick Mason, aunque sea por momentos, una batería audaz, una exploración de su instrumento como no lo había hecho en treinta años. El exquisito piano póstumo de Wright en The lost art of conversation y su exploración de vibráfonos, sintetizadores, órganos y pianos eléctricos en cada pieza es también algo que merece celebrarse. Incluso un órgano (de tubos, pues) que Wright tocó en el otoño de 1968 antes de un concierto suena por algunos segundos en Autumn ’68.