• Augusto Bracho: El diablo de las maderas ardientes


    Vemos a ese hombre que se pasea agitado por caminos deslumbrantes y ferozmente atractivos, sumergido en un traje que está indeciso entre el negro y el gris oscuro, una lucha que revela el insomnio de tantas madrugadas cantando. Sus hombros están acojinados y sus tirantes parecen articulaciones que no sostienen el pantalón sino sus piernas.

  • Depedro y la análoga maleta del desierto


    Depedro es más que un pasajero. El pasajero viaja en un vehículo y pasa por muchos lugares con las maletas llenas de esperanza. Este músico no sólo pasa, se queda gracias a la capacidad que tiene para relacionarse con cada lugar, la manera en que lo escucha y es capaz de tomarle el pulso. Depedro es el pasajero que escucha y que dialoga, que te muestra y también te mira.