• Paolo Conte: autorretrato con música


    Paolo Conte es un ejemplo más que adecuado para darle sentido a esa relación artística de autorretratarse con música, porque canta de manera natural sobre sí mismo en sus canciones y porque nunca pierde el perfil que sus escuchas han convertido en una cara muestra de autenticidad, en una época en que la impostura es una práctica común en el medio.

  • Natalia Lafourcade bajo tierra fértil


    Según Natalia Lafourcade, Hasta la raíz es un disco “muy suyo”. Aunque años atrás decidió encontrar su voz en la de Agustín Lara, en este álbum indagó en sí misma para desvestir su corazón en baladas sencillas y coloridas, pero profundamente íntimas. El título no sólo alude a una relación interpersonal, sino también a un recorrido introspectivo en sus propios orígenes como persona, compositora y amante.

  • Guillermo González, cultor de lo impopular


    Guillermo González es intérprete de guitarra clásica, maestro de la Academia de Música Clásica de la Escuela Superior de Música e improvisador. La última, probablemente la faceta que lo hace más conocido para algunos, la ha desarrollado con Banda Elástica, agrupación de búsqueda sonora y desafiante de las limitaciones.

  • Alabama Shakes: el sonido y el color


    Uno de los colectivos que así opera, desde mediados de los años cero del presente siglo, es el grupo estadounidense Alabama Shakes, cuyos integrantes han explicado así sus andanzas: “Casi todo lo que hacemos está vinculado con el pasado, pero éste sólo nos interesa si tiene sentido en el momento presente”.

  • The Dø: agitar el triángulo


    La propuesta artística de The Dø ha sido desde el comienzo muy visual y el perfecto andamiaje para el trío de disciplinas artísticas en las que han colaborado con soundtracks: obras cinematográficas, lecturas poéticas y  danza.

  • Lady Day Remixed


    Remezclar y reimaginar a Billie Holiday a cien años de su nacimiento, permite crear un collage de sonoridades que  irradia su voz hacia el nuevo mundo.

  • Steven Wilson y su apostolado


    Steven Wilson, corazón de Porcupine Tree y de proyectos como I.E.M. y No-Man, entre otros, es un alma enciclopédica, gustoso de todos los tipos de música y que en años recientes encarna una cruzada, aunque no se reconoce como tal.