• Expectativas
    El insuperable Louis Armstrong


    En cada momento de su extensa biografía musical, Louis Armstrong emergió y se sostuvo en lo excelso, en lo más sublime de lo más sublime, hasta cuando se arriesgó a chocar de frente con lo cursi y limitado de las modas circunstanciales. Jamás simplificó su fórmula, nunca se confío a su fama.

  • Memorias de un melómano sarnoso
    Danny Elfman, el séptimo Simpson


    Daniel Robert Elfman nació en la polvosa ciudad de Amarillo, Texas, el 29 de mayo de 1953, hijo de la novelista Blossom Bernstein y del profesor Milton Elfman. La familia se mudó muy pronto a Los Ángeles, California, donde Daniel creció al lado de su hermano mayor, Richard, quien se inclinaría por la realización cinematográfica.

  • Alusiones musicales:
    Chopin con sabor a Splenda


    El próximo 9 de agosto se presentará de manera póstuma el libro Donde otros ven la carne yo veo la tierra de nuestro añorado y querido ex colaborador Eusebio Ruvalcaba, a un año y medio de su fallecimiento. A manera de homenaje, lo recordamos en este que fue su espacio con un texto que el gran Chevo escribiera para Nexos en marzo de 2010.

  • Sonidos de Babel:
    Balkan beats, el sonido y la furia


    Los sonidos agitanados, los ritmos frenéticos, la improvisación, la fusión de voces búlgaras, pop rumano, klezmer moldavo, la música de mariachi, el tex mex, el rock y reels lingüísticos con los matices hindúes y mediterráneos de su actualidad mezclan los instrumentos tradicionales con los tecnológicos.

  • Expectativas
    El rock del 68


    El rock no fue algo importante dentro de las manifestaciones estudiantiles de 1968 en París y la Ciudad de México. Los grupos comunistas y guerrilleros que ideologizaron la revuelta consideraban al rock una forma de enajenación de los jóvenes, algo que tenía que ser criticado y evitado de forma tajante.

  • Expectativas:
    Ensayo sobre la cumbia (y II)


    La cumbia es una memoria, otra memoria. Nuestra memoria. Una música que no emerge desde el mercado “global” del espectáculo norteamericano, dueño del mundo desde 1945 hasta la fecha; aunque lo afecta y aprovecha, lo interviene y contamina, desde lejos y desde abajo, que es desde donde habla la contracultura.