Teal Album (Atlantic, 2019) es el decimotercer trabajo discográfico de Weezer. Esto, tomando en cuenta que nadie considera a Death to False Metal (2010) como un registro canónico esencial en la discografía del grupo, aunque Rivers Cuomo dijo que las de ese disco eran composiciones privilegiadas de material que no había sido publicado. Digamos entonces que sí, es su decimotercer álbum.

“Africa” ya es una referente conocido. No soy para nada fan de la canción original. Estoy también un poco desconcertado, como muchos, de este tributo karaoke a David Paich y Jeff Porcaro. Pero aprecio la voluntad de Weezer de jugar bien la pelota y su versión es casi tan “buena” como la original (si es que la original de Toto puede ser buena). Es verdaderamente genial escuchar a Rivers (sí, voy a romper mi costumbre “profesional” de referirme a las personas por su apellido, para Rivers Cuomo es solo RIVERS) estirar su típico rango vocal para alcanzar esta canción, este tipo de esfuerzo vocal es recurrente a lo largo del Teal Album, pero los covers les quedan grandes.

“Everybody Wants to Rule the World” de Tears for Fears, por otro lado, es una canción pop rock de los 80 absolutamente asesina. Debo decir que los 80 es probablemente mi era menos favorita para el pop…, y tal vez para la música en general. Obviamente hay un montón de cosas geniales, sólo soy realista sobre la nostalgia cursi de los ochenta que se fue convirtiendo en una melancolía grunge aún más rota y convincente en los años 90. Weezer juega y se caga en esto. ¿Un tributo o una parodia? Por lo menos, Rivers y compañía escogieron las mejores lágrimas que podrían encajar con mayor precisión en su estilo.

“Sweet Dreams” es particularmente interesante para mí, porque la canción de Eurythmics es una de las primeras que recuerdo, conscientemente, como un producto pop inusual de los años 80 (tengo 43 años). Al ser una de las canciones en el álbum originalmente cantada por una vocalista femenina, Rivers carraspea el track en su propia tonalidad y aún así alcanza ese tipo “de ser de otro mundo” de la canción original, esa lujuriosa entrega de Annie Lennox. Ahora podemos escuchar a un incontinente Rivers Cuomo cantar: “Everybody’s looking for something…” con mucha cachondería (no, nada que ver con Marilyn Manson).

Otra candidata obvia e infaltable para un álbum karaoke de los años 80 es “Take on Me” de los frígidos a-ha. Esta pegajosa y onanista canción (nadie, ni a-ha, mejora la versión de ‘Reel Big Fish’) está, probablemente, en algún aborrecible lugar entre “África” y “Everybody Wants to Rule the World” en el listado de las canciones más camp del espectro musical del mundo. Pero dentro del disco, representa una de las grandes vitrinas de esa tareíta vocal que Rivers evidentemente tuvo que emprender para este karaoke.

“Happy Together” de Turtles es una de esas canciones (como muchas de las del Teal Album) que se han incrustado en la conciencia cultural a través de los sistemas de audio de los supermercados, no sé, junto a comerciales de coches y demás. Es una gran canción pop de los 60; sin embargo, una desilusión dentro del disco. Pese a que este track es el mero mole de Rivers, no le saca provecho.

“Mr. Blue Sky”, originalmente interpretada por Electric Light Orchestra, es una de mis canciones favoritas de la historia y es también mi canción favorita en el álbum Teal. La versión original es uno de esos lances de los 70 que echó a perder mi psique adolescente de una manera mágica. ¡Las armonías, las drogas, la melodía, las drogas, la letra, las drogas! El piano en staccato me hunde en un estado de letargo (¿espiritual?). El coro me sumerge en una felicidad implacable (bueno, al menos, la mayor parte del inicio de la canción, después, la depresión me vuelve a sostener con sus crueles dedos de dolor) y una vez más aquí, Rivers demuestra una adaptación admirable a un rango de voz más alto para él (y adivinen qué, sin lograrlo del todo). Prefiero la versión original dentro de una película de Gondry, ya saben.

“No Scrubs”. La icónica canción de TLC, es en realidad un arreglo perfecto para el reciente sonido de rock/pop/hip-hop/r&b o lo que sea que Weezer haya ejercitado últimamente, especialmente en el álbum Pacific Daydream (2017).

Tengo que admitir que “Billie Jean” se ha convertido en algo más que una canción aburrida para mí. Creo que es uno de los megahits más débiles que componen la totalidad del Thriller (1982) de Michael Jackson y, desafortunadamente, la voz de Rivers simplemente no funciona en este zapateable track, desprovista en comparación con la del loco de Neverland. Cuomo quiere jugar un poco más el balón, en el lado del metal de pelo largo y sedoso, pero terminan robándole el esférico en su propia área, en la zona que Rivers más domina, en la de las modulaciones del verso. Realmente no puede anotar gol. El corte está bien, debido a la composición de la canción original, no más.

“Stand by Me” fue interpretada originalmente por Ben E. King en 1961, pero ha tenido infinitas versiones desde entonces, notablemente la de John Lennon en 1975. Creo que esta última es la versión con la que estoy más familiarizado. En cualquier caso, el cierre para la grabación del disco, el final, es un lugar típicamente reservado para las canciones poderosas y ésta es una versión un poco más “sombría” que se siente demasiado decepcionante (como el disco entero).

¿Tributo o parodia? Decidan ustedes.