• Por los buenos tiempos, el lado B del rock mexicano


    Sin compromiso comercial, con libertad absoluta para elegir las canciones de las agrupaciones a homenajear y sin restricciones para los invitados, los dos volúmenes de Por los buenos tiempos cuentan una historia arrinconada, pero que ahora, al ser rescatada y reactualizada, recupera su brillo.

  • Leonard Cohen a medio siglo de su debut


    The Songs of Leonard Cohen fue el primer álbum de un canadiense de treinta y cuatro años, quien para ese entonces gozaba de un altísimo prestigio como escritor. Antes de componer una estrofa para una canción, Leonard Cohen había publicado cuatro volúmenes de poesía y dos novelas.

  • Las nueve reinas de Sons of Kemet


    El jazz contemporáneo es una caja de sorpresas. Cuando parece que ya todo está inventado y que no hay manera de encontrar un nuevo hilo negro, surgen proyectos como Sons of Kemet que nos dejan con el azoro en la boca.

  • La Layla de Derek & The Dominoes


    “Layla” está dedicada a Pattie Boyd, en ese entonces esposa del aún Beatle George Harrison, y de la cual Eric estaba secretamente enamorado; un amor que rendiría sus frutos, ya que se casaría con ella en 1979… para divorciarse diez años después.

  • Iggy & the Stooges y su Raw Power


    En realidad, existió un proyecto mucho más auténtico y poderoso, mucho más subversivo y realmente incendiario. Me refiero a ese grupo sesentero de Ann Arbor, Michigan, que fue Iggy & The Stooges (Los Chiflados).

  • Ford Theatre y el disco que nunca existió


    Trilogy for the Masses es una obra espléndida creada por un grupo que en muy poco tiempo fue por completo olvidado, al igual que lo fueron sus dos únicos discos. La obra fue compuesta por el violinista Wally Magee y el guitarrista Harry Palmer.

  • Pete Townshend y dos curiosidades musicales


    De pronto uno se topa con curiosidades discográficas verdaderamente sorprendentes. La tarde de ayer exploraba en Spotify y al poner en el buscador el nombre de Pete Townshend, su discografía me mostró un par de álbumes cuya existencia desconocía y que involucra a sus dos óperas rock: Tommy (1968) y Quadrophenia (1973).

  • Astral Weeks: una obra maestra de medio siglo


    Antes de que Van Morrison grabara Astral Weeks, nada hacía suponer que el autor e intérprete de temas como la popera “Brown Eyed Girl” o la agresiva y garagera “Gloria” pudiera escribir las canciones que conformarían un álbum así de fino y sensible. Astral Weeks es un trabajo pleno de profundidad y belleza, de sensualidad y misterio.

  • A 30 años del Daydream Nation


    Mediante la alternancia de tensos guitarreos, voces angustiosas, ritmos intensos, largos pasajes instrumentales de tendencia hipnótica y súbitas explosiones furiosas, las catorce composiciones que dan forma y contenido a este singular trabajo poseen un alto rango de intensidad emocional.

  • Chivo negro, algo más que un grupo heavy


    Afirma el trío que Volume Death es “una historia de muerte, destrucción y caos en ámbitos como la naturaleza, la religión y la humanidad en general, tanto por la mano del hombre como por fuerzas extraterrestres y sobrenaturales”.