Murió a los 26 años de edad. Más adelante sabremos la causa. Por lo pronto, anotemos que su nombre oficial fue Theodore. Pero dentro del ambiente musical era mejor conocido como Fats, el talentoso Fats Navarro (1923-1950), nacido en Florida, Estados Unidos.

No hay fuentes confiables que nos aclaren el porqué de su apodo. Por lo tanto, sería una pérdida de tiempo investigar quién, cuándo o debido a qué le comenzaron a llamar “Fats”, que se podría traducir como “El Grasas”. Una rápida hipótesis iría en el sentido de que era a causa del notorio sobrepeso que tenía. Mucha grasa corporal, pues. Más allá de eso no hay nada.

Fats Navarro, fotografía de la colección William Gottlieb en la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos, en dominio público desde el 16 de febrero de 2010.

Fats Navarro, fotografía de la colección William Gottlieb en la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos,
en dominio público desde el 16 de febrero de 2010.

Lo que sí sabemos es que su padre era un barbero que de vez en cuando tocaba el piano. Debido a esto, el pequeño Fats comenzó a tomar clases de aquel instrumento a los seis años de edad. De ahí probó con el saxofón. Sin embargo, sus habilidades no progresaban.  Fue entonces que intentó con la trompeta.

Mientras tanto, el ambiente de jazz que rodeaba al joven Navarro en los años treinta se desarrollaba, sobre todo, con las grandes orquestas que tocaban swing, un estilo musical bailable, compuesto para los grandes salones. Aquellos combos reunían a más de diez músicos. Abundaban los instrumentos de viento como el saxofón, el trombón y la trompeta. Por cada agrupación había, sin duda, más de dos músicos que tocaban aquellos artefactos de metal al mismo tiempo.

Es decir, durante esa década aún no había músicos solistas de ningún tipo que pudieran sobrevivir por su cuenta. Por lo tanto, aquellos intérpretes de jazz eran considerados como una subclase dentro de otra subclase.

Así, por ejemplo, la banda liderada por Earl Hines tenía como saxofonista a Charlie Parker, Cab Calloway le daba trabajo al trompetista Dizzy Gillespie, Coleman Hawkins tenía como pianista a Thelonious Monk; al mismo tiempo, Louis Armstrong invitaba a algunas sesiones al saxofonista Dexter Gordon y Fats Navarro tocaba, incluso, como músico de estudio. Es por eso que la historia del jazz aún oculta a músicos talentosos que por desgracia vivieron poco tiempo y no grabaron material propio, situación que puede resultar molesta y dolorosa.

Sin embargo, fueron diversas las causas que provocaron la extinción de las big bands. Por lo tanto, a principios de los años cuarenta, el jazz dio un vuelco y a consecuencia de eso surgió el bebop.

Ésta fue una revolución musical realizada, ante todo, por músicos que pertenecían a diferentes orquestas y no por solistas. Lo que sucedía era que a estos músicos menos famosos les entusiasmaba la oportunidad de hacer una demostración de “su” música, de “sus” habilidades y, cuanto más difícil sonaran, mejor para todos.

Además, otro factor importante era que esos jazzistas eran ajenos a las presiones comerciales que asediaban a los directores de banda de la época. De manera que, estos practicantes secretos de un arte no publicitado eran libres de llevar este nuevo sonido hasta las últimas consecuencias.

Fue así que, a sus cortos veinte años, Fats Navarro se unió nada menos que a la banda Clouds of Joy, de Andy Kirk. La contundencia y vitalidad de Navarro eran notorias en los diversos tonos que alcanzaba en la trompeta. Por eso, al año siguiente sustituyó en la trompeta al admirado Dizzy Gillespie en la orquesta de Billy Eckstine, considerada ésta como la primera gran banda de bebop.

Sin duda, Fats coincidió con los mejores momentos del bebop. Fue un indiscutible impulsor de este nuevo ritmo. Además de que durante su corta vida trabajó con músicos de estudio de Nueva York, grabando con casi todas las figuras del momento.

A pesar de los pocos años de vida, Navarro es considerado por sus colegas como el precursor de la trompeta moderna en el jazz. Y eso no es poca cosa. Cuando mejor se percibe su aportación musical es, sobre todo, en compañía de otros trompetistas. Como ejemplo ilustrativo para este caso, baste escuchar la grabación de 1946 con la banda del baterista Kenny Clarke, los 52nd Street Boys, en donde compartió solos de trompeta con otro grande, el boper Kenny Dorham.

Además, la gran cualidad de Fats como improvisador era su habilidad para pensar en frases musicales de gran longitud y unirlas en párrafos aún mayores. Todo dentro de la misma melodía, sin perder el tempo. Es por eso que, con estos mismos rasgos, no hubo otro solista de trompeta con su misma capacidad hasta Clifford Brown.

Así, la herencia musical de Fats Navarro es una compleja globalidad conceptual y el resultado de un tipo de música trabajada en flujos, en movimientos, energías, fuerzas. Es un conjunto sonoro que al mismo tiempo vibra junto a un inmenso cuerpo vivo. Un agudo filósofo musical. Un rabioso impulsor del jazz.

Por desgracia, la tuberculosis y su lamentable adicción a la heroína terminaron con su vida a los 26 años. No grabó discos como solista y hay pocas sesiones de él tocando en vivo. Aunque, por fortuna, la mayoría de sus intervenciones están reunidas en discos dedicados a él en forma de homenaje, para escucharlos de un tirón todas las veces que sea necesario.