Robert Rodríguez (San Antonio, Texas, 1968) es un icono popular y personaje de culto cinematográfico. Es, también, un complejo multidisciplinario que abarca a la escritura, la actuación, la hechura de tiras cómicas (Los Hooligans), la fotografía y la música. De esta última actividad fue que nació el colectivo sonoro Chingón y de sus composiciones el repertorio de la banda con el mismo nombre.

Para la realización de los soundtracks de Spy Kids 3D Game Over, Once Upon a Time in Mexico y El Mariachi, el director había utilizado la colaboración de los miembros del grupo Del Castillo, una formación liderada por los hermanos Mark y Rick de tal apellido. Del Castillo es una banda que se fundó en el año 2000 en Brownsville, Texas. Ambos hermanos habían tocado las guitarras en grupos separados, hasta que se les ocurrió juntar sus talentos para trasmitir instrumentalmente el poder del ambiente cross-cultural del cual procedían: flamenco, rock sureño, música latina, blues y world music diversa.

El siguiente paso de la mancuerna Del Castillo-Rodríguez fue la fundación de un colectivo musical a fin de crear canciones como “Cuka Rocka” o “Siente mi amor” (con la actriz Salma Hayek en la voz) para Once Upon a Time in Mexico, lo cual atrajo la invitación de Quentin Tarantino (mentor y amigo de Robert), quien quería sellar la segunda parte de su obra Kill Bill con una canción tradicional incluida en el repertorio de ellos: “Malagueña salerosa” (reinterpretación de “La Malagueña”, concebida para Desperado, pero que no apareció en ella). A la mezcla musical que tenían, le agregaron a la postre la cumbia, el huapango, el son, el corrido, el tex-mex, el zydeco y lo que se fueron encontrando por el camino. Tarantino los volvió a convocar para que hicieran un cover de la canción abridora del film Grindhouse.

Además, el grupo comenzó a crecer con las adiciones del también legendario Tito Larriva (con su propio historial dorado en  las páginas del rock chicano: Plugz, Cruzados, The Psychotic Aztecs, Tito & Tarántula, entre otros) en las voces y guitarras y elementos de su grupo, como Rafael Gayol (batería). Robert Rodríguez dio a conocer a Tito y a su grupo de aquella época en From Dusk Till Dawn, filme en el cual tocaron y actuaron.

A ellos se sumaron Carl Thiel (en la programación de las computadoras), Rick Holeman (percusiones), Alex Ramírez y Gilbert Elorreaga (trompetas), Cecilio Ruiz (batería), Albert Besteiro (bajo), Patricia Vonne (voz) e invitados especiales, entre otros convocados, algunos procedentes de grupos como la Bob Schneider Band o los HeeBeeJeeBees. El resultado más exultante, luego de una irregular antología, ha sido el disco Mexican Spaghetti Western (grabado en estudio y aparecido bajo el sello Rocket Racing Rebels Record Co., producido por el propio Rodríguez).

En este álbum, Robert escribe la mayor parte de las piezas y los arreglos musicales. En todo ello hay el leitmotiv de la épica y la concepción temática como una banda sonora para el protagonista de las mismas (las sagas de El Mariachi). Es música cinemática, fuerte, poderosa, de muy alta calidad instrumental, de hondura mexicana, con referentes en la imaginería, desde el memorable Ennio Morricone hasta la sutileza de otra banda oriunda de la zona: Calexico.

En las letras, la cuestión temática remarca con puntualidad lo señalado por Octavio Paz en su ensayo El laberinto de la soledad: “En un mundo de chingones, de relaciones presididas por la violencia y el recelo, en el que nadie se abre ni se raja y todos quieren chingar, lo único que vale es la hombría, la capacidad de imponerse”. Lo arriesgado de utilizar un nombre como el suyo los obliga a apegarse al guión.

Mexican Spaghetti Western es un compendio de hombrunas y trasnochadas atmósferas tequileras (“Bajo sexto”, “Cielito lindo”), violencia verbal de género (“Se me paró”) y rijosos corridos en clave de falsete crepuscular y rock polifónico, donde ningún macho se nos raja. Se trata de un reality pulp plagado de tipos duros arquetípicos y situaciones de serie B, “Fideo del Oeste” (western), cine de charros y comic oscuro, condimentado con abundante salsa picante gore y cerveza Chango, en la que andanzas vitales como las de Robert Rodríguez (“una historia de novela”) son coronadas por una voz cantinera rasposo-aguardentosa con el título más adecuado: “El rey de los chingones”.

La palabra chingón, según el Diccionario de uso del idioma español, es lo siguiente en primer término: “Coloquialismo mexicano, aplicable a persona o cosa, que como adjetivo significa ser extremadamente bueno en algo y cuyo sinónimo podría ser ‘extraordinario’”. En su segunda acepción: “Un adjetivo masculino aplicable como coloquialismo despectivo a un hombre que se impone por la violencia y es admirado por ello entre quienes defienden sus mismos valores”. El grupo texano de tal nombre comparte ambos significados. Conlleva la carga ontológica y es coherente con el desarrollo estético de su cabeza principal, el realizador Robert Rodríguez.