Conocí a Tune-Tards (o tUnE-yArDs) en el video de una presentación “en vivo”, en los tiempos de su álbum debut Bird Brains de 2009. Me entusiasmo su música, basada en el uso intensivo de las percusiones, y me encantó su puesta en escena, en especial la actuación de su cara más visible, la sensacional cantante y percusionista Merrill Garbus, con su extraña vestimenta, su estupenda voz, sus loops, sus ritmos y movimientos de danza africana y su divertido performance.

Confieso que a pesar de que me gustó tanto, no seguí la trayectoria del proyecto, en realidad un dueto que Garbus forma al lado del estupendo bajista Natt Brenner (quien posee un toque funkie sensacional y se le sumó en 2011, para hacer el disco W H O K I L L). En 2014 vendría el fantástico larga duración Nikki Nakk, considerado por muchos especialistas como su mejor trabajo, debido a su mayor eclecticismo y el apoyo de productores como Malay y John Hill.

Acabo de redescubrir a Tune-Yards, nueve años después de aquel primer encuentro, gracias a la reciente aparición de su cuarto trabajo discográfico, el estupendo I Can Feel You Creep Into My Private Life (4AD, 2018), una obra vibrante y sofisticada, con un alto contenido crítico en las letras de Merrill Garbus, en las cuales se tocan temas que tienen que ver con la política y la cultura de la segunda mitad de la presente década y, aunque hay seriedad en lo que se dice, el dueto (porque Brenner sigue con ella y su contribución como bajista resulta esencial) evita cualquier solemnidad y la parte divertida y bailable de las canciones, signo característico de Tune-Yards, se mantiene fresca y auténtica, lo cual es de agradecer.

De ese modo podemos disfrutar abiertamente de temas polirrítmicos tan buenos como el abridor y esplendoroso “Heart Attack”, “Look at Your Hands”, “Hammer”, “ABC 123” y “Private Life”, entre una docena de excelentes cortes. Los arreglos son de una perfección y elegancia sublimes, sin perder jamás la esencia primitiva de los beats, esa rítmica contagiosa que da su sello a la música del dueto.

I Can Feel You Creep Into My Private Life es un disco muy recomendable, muy disfrutable, por su innovador estilo y su irresistible propuesta. Una magnífica forma de empezar el año por parte de Merrill Garbus y su Tune-Yards.