Hablar de la música mexicana es en muchas ocasiones como hablar de la comida mexicana. Ciertamente es muy reconocida en el mundo, pero hay de comida a comida… y de música a música. Si nos referimos a la alta cocina mexicana y la queremos comparar con la música de más alta calidad que se hace en nuestro país, entonces es el jazz el mejor equivalente al gusto gourmet.

El jazz es en México un deporte de alto riesgo. A pesar de ser uno de los géneros mejor valorados por los especialistas, se trata también de uno de los más descobijados. No importa que sea interpretado por grandes virtuosos o escrito por inspirados compositores que desean romper con las estructuras establecidas para crear una música de alto nivel, el jazz recibe escaso apoyo y una mínima difusión en un país que se presume a sí mismo como musical.

Fotografías: Jehová Villa Monroy

Con un público fiel pero minoritario, los jazzistas mexicanos cuentan con muy escasos lugares donde se les pueda escuchar cotidianamente y uno de esos sitios, quizás el de mayor tradición actual, es “El Convite” que esta semana cumple 22 años como uno de los foros más importantes de la Ciudad de México.

“El Convite” es una fonda café ubicado en una de las colonias más populares de la capital: la Portales. Fundado por los hermanos Alberto y Edgardo Aguilar, en compañía de su madre y de su hermana decidieron fundar un lugar en el que se pudieran presentar diversas formas de hacer jazz y que sirviera como centro cultural y lugar en el que también convivieran y colaboraran periodistas, fotógrafos e investigadores relacionados con el género.

Después de estos 22 años con la formula exitosa de buena comida y buen jazz, los hermanos Aguilar han logrado constituir un local ajeno al esnobismo como estilo de vida; por el contrario, se trata de un sitio muy sencillo y agradable, un bar (o un club de jazz) donde se puede comer una comida corrida, aunque cuenta también con cocina gourmet. No obstante, el plato fuerte es para el oído. Es un espacio donde se programa jazz de manera ininterrumpida, desde sus expresiones más clásicas hasta las de músicos jóvenes, quienes encuentran en este espacio la posibilidad de exponer sus propuestas.

Amantes y promotores de la música, Alberto y Edgardo también patrocinan grabaciones de discos y organizan festivales como el Jazzbook, el Ars Futura y el Festival del Día Internacional del Jazz. Estos tres eventos son anuales y se efectúan en diversos foros de la ciudad. Asimismo, han patrocinado libros de investigación y recopilación de jazz y realizan, conjuntamente a su programación mensual, una serie de conciertos y proyectos que permiten la difusión de los músicos mexicanos.

En entrevista para “Acordes y desacordes”, comentaron que hace 22 años era difícil encontrar lugares donde el jazz no estuviera sujeto a la marginalidad o al esnobismo, lo que abría una brecha enorme entre los posibles asiduos y los rancios amantes de los temas clásicos de jazz. En la Ciudad de México, había pocos lugares donde se pudiera oír jazz de nueva creación.

“Casi todos los lugares eran bares para escuchar rock. Ahora es más diverso y aunque hubo otros clubes y han surgido nuevos lugares que apoyan el jazz, con los que estamos en contacto y comprometidos para poder apoyarnos, no todos tienen tantos años en esta que se ha vuelto casi una lucha contra el sistema, en la cual a veces, por promover más allá de “El Convite”, no ganamos dinero. Sin embargo, sí ganamos que la escena de la música mexicana tenga exposición y esa exposición nos ha permitido continuar por tantos años y reinventarnos”, dice Edgardo Aguilar.

Por estos días, han realizado algunos cambios en la programación. Nos cuenta Alberto: “Llevamos ocho meses programando jazz los sábados por la tarde y eso ha permitido que familias completas o incluso parroquianos menores de edad puedan venir a disfrutar de la comida y la música; a veces el sábado mucha gente tiene otros compromisos por la noche, fiestas familiares, incluso cenas por las cuales se llegaban a perder los conciertos, pero para nuestra clientela ha sido maravilloso pensar en poder comer y tener concierto por las tardes. Vienen jóvenes, incluso niños, personas de la tercera edad o adultos contemporáneos a escuchar jazz y después disponen de la noche para lo que a ellos les plazca, sin preocuparse por llegar tarde a tal o cual lugar, incluso por la inseguridad que pudiera existir por la noche”.

Los hermanos comentan que la clave es “el jazz como un estilo de vida”, obedecer a la intuición, el corazón y el capricho propio y con ello hacer felices a los clientes, quienes cada vez llegan de lugares más lejanos, no sólo de la ciudad o el país, sino del mundo. Como dato curioso, en una guía de la prestigiada tienda Louis Vuitton, en Nueva York, “El Convite” aparece en las recomendaciones de lugares para vivir la experiencia del viajero en la CDMX. Un lugar donde se escuchan los sonidos de Agustín Bernal, Iraida Noriega, Alex Otaola, Héctor Infanzón, Daniel Wong, Diego Maroto, Germán Bringas, Marcos Miranda, Alain Derbez, Tod Clousser, Remi Alvarez, entre muchos otros exponentes nacionales e internacionales.

“El Convite” festejará sus 22 años de programación ininterrumpida este sábado 10 de Febrero de 2018 con un menú gourmet especial y en la parte musical estará el guitarrista, arreglista, director musical y compositor Roberto Arballo, “Betuco”, a las 14 hrs en el primer set y a las 16 hrs en el segundo. Calle Ajusco #79 bis. Col. Portales. CDMX.