• Draco Rosa: vagabundo por el mundo


    En Vagabundo, Draco no es músico sino poeta, por una necesidad de reintegrarse al seno del que ha partido: la obscuridad, aquella que lo separa temporalmente del mundo presente, ese mundo que él descubriría con terror cuando su fantasía lo encaminaba hacia el estado privilegiado de la infancia, donde no existía la enfermedad.

  • Boz Scaggs y el blues


    Boz Scaggs destacó a fines de los años sesenta y mediados de los setenta del siglo pasado con algunos éxitos como “Lido Shuffle” o “Lowdown” y algunos buenos álbumes, en especial el Silk Degrees de 1976 y el excelente aunque poco advertido Come on Home, de 1997.

  • Stills, Collins y el amor que perdura


    Stephen Stills y Judy Collins son dos leyendas del rock y del folk que se enamoraron siendo muy jóvenes, durante la apasionante y apasionada década de los sesenta del siglo pasado, en plena época hippie. Su historia romántica sería corta: se hicieron amantes y al poco tiempo el encanto desapareció y se separaron.

  • La Barranca y la eternidad


    Lo eterno es, para este reseñista, uno de los grandes discos del que desde hace mucho (y por mucho) es el mejor grupo mexicano de rock. 22 años de gran música no han sido en balde.

  • El delicioso salvajismo de Snow Patrol


    Siete años tuvieron que pasar desde que Snow Patrol grabara Fallen Empires (Fiction, 2011), su obra discográfica anterior, y este prolongado periodo se debió a los problemas de Lightbody con la depresión, los que lo hicieron aislarse y le provocaron un fuerte bloqueo creativo.

  • Ry Cooder y el hijo pródigo


    Ry Cooder es un músico que hace lo que le gusta y no se sujeta a modas o tendencias. Originario de la ciudad de Los Ángeles, donde nació en 1947, a sus 71 años sigue activo y creativo, como lo demuestra su más reciente disco, The Prodigal Son.

  • The Breeders al borde de un ataque de nervios


    Como una derivación de Pixies y Throwing Muses, The Breeders fue otra propuesta que alcanzó el estatus cultista y lo logró básicamente con dos discos sin los cuales no se puede entender la historia del llamado alt-rock de aquel decenio.

  • El elefante de A Perfect Circle


    Aunque representa un rompimiento con su pasado (algo que ha disgustado a muchos de sus seguidores, sobre todo del sector ultra), lo cierto es que el nuevo disco de A Perfect Circle (APC), el proyecto alterno de Maynard James Keenan (Tool), es tan bueno como sus antecesores, los magníficos Mer de Noms (2000) y Thirteenth Step (2003).

  • Janelle Monáe, desde su sucia computadora


    Luego de un fantástico y explosivo debut discográfico con The ArchAndroid, al que siguió el estupendo y no menos grandioso The Electric Lady, Janelle Monáe, talentosísima creadora y dueña de una imaginación musical inagotable, regresa a la palestra con Dirty Computer.