La  manera como la música pop actual se ha estandarizado y uniformizado nos obliga a asomarnos a otras épocas, a tiempos pretéritos en los cuales las cosas se hacían o al menos se intentaban de otra manera.

La reciente reedición de A Brand New Me, the Complete Philadelphia Sessions, de Dusty Springfield (Real Gone Music, 2017), debe considerarse como todo un acontecimiento. Grabado originalmente en 1969 y 1970, el material de este álbum nunca había aparecido junto, a pesar de su enorme calidad artística.

Dusty Springfield (1939-1999) fue una estupenda cantante británica que si bien abrazó el pop desde sus inicios (su primer disco, Stay a While, data de 1964 y contiene la que sin duda es su canción más conocida: “I Only Want to Be with You” que tiene versiones hasta de Luis Miguel).

Sin embargo, Springfield fue mucho más que una mera baladista como hubo tantas en su época. Gracias a su poderosa voz, desde un principio fue apreciada y muchos músicos, productores y críticos especializados la consideraron una cantante de soul, a pesar de ser blanca e inglesa. Tan es así que su LP de más culto, Dusty in Memphis (1969), está considerado como uno de los mejores discos de la historia del rock, a pesar de haber sido un fracaso de ventas cuando apareció.

Las sesiones que grabó en Filadelfia tienen mucho que ver con las de Memphis (ambas ciudades de gran raigambre soulera) y de ahí la importancia de este flamante A Brand New Me en el que se recogen quince canciones en su mayor parte desconocidas, pero sin desperdicio alguno.

Justo es recuperar la memoria de esta intérprete de la icónica “Son of a Preacher Man”, “Spooky”, “You Don’t Have to Say You Love Me” y otras maravillas y quitarle el estigma de haber sido una cantante “comercial” e intrascendente. Todo lo contrario y para comprobarlo, basta con escuchar estas sesiones philies que mucho valen la pena.