La biografía de Konstantin Gropper (músico, compositor, cantante y escritor nacido en Biberach an der Riß, Alemania, el 28 de septiembre de 1982) es un fenómeno que une vida, literatura y música. Porque no sólo la vida se refleja en su arte sino que, por lo regular, el arte se refleja en su vida. La actitud de este exponente germano es un desafío y una postura a contracorriente en estos tiempos de exaltación de la vacuidad como valor social y masivo.

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El devenir de Gropper se ha convertido asimismo en signo del triunfo de dicha actitud –y de la manera en que la vive. Se percibe en el armado de sus canciones y en la disquisición teórica del tema que plasma cada vez en sus grabaciones o en sus reducidas presentaciones públicas. Este artista es, en fin, tanto un observador como un protagonista de la balzaquiana comedia humana.

Gropper ya cumple una década de existencia al frente del proyecto denominado Get Well Soon. Con él continúa desarrollando el concepto del chamber pop, el cual forma parte de una larga tradición de la música popular que se remonta a los años sesenta del siglo XX (con el English Baroque, del que procede).

La progresión de tamaña corriente –o mejor dicho de su postura estética– derivaría poco a poco, a través de los años (y con afinaciones cada vez más sofisticadas), en el actual y cosmopolita pop intime, un estilo que le otorga a Gropper un lugar privilegiado (VIP) dentro de la crème de la crème de los autores contemporáneos: Neil Hannon, John Grant, Nick Currie, Mike Scott, Antony Hegarty et al.

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Se trata de un estilo que requiere tanto de armonías vocales como de elementos instrumentales como el harpsicordio, el oboe, la flauta, el violín, el cello, la viola, el arpa, la trompeta, el grand piano o el corno francés, entre otros, y no hay que olvidar las orquestaciones de la música clásica (tanto del periodo barroco como del consecuente romanticismo).

En los diez años que van desde su fundación, caracterizados por la constante rotación de sus integrantes, Get Well Soon se ha distinguido por el gran bagaje intelectual y el perfeccionismo de su líder y autor de cabecera. Tales cuestiones se reflejan en su hasta ahora breve obra que consta de cuatro álbumes y algunos Eps. A Rest Now, Weary Head! You Will Get Well Soon; Vexations y The Scarlet Beast O’Seven Heads, a los que se une ahora Love, su más reciente realización.

En este disco, Gropper lleva a cabo una particular disertación sobre el amor, anteponiendo siempre su proclama por medio de la poesía, “un idioma que invita a perseguir la emoción y la reflexión y el cual siempre se decantará por el lado amoroso”. Con esta obra, el autor no reclama una adhesión inmediata ni un flechazo al primer pálpito. Por el contrario, prefiere desplegar una sostenida confesión a través de las melodías que componen la obra, para construir la seducción paso a paso.

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El amor es un concepto realmente polisémico y nadie puede definirlo de una forma única. Llamamos “amor” a cosas tan diferentes como la dependencia, el deseo, el cariño, el sometimiento, la pasión, la fascinación, la idealización, etcétera, además de alguna (o muchas) de sus formas malévolas. Entonces ¿a qué se le puede llamar amor? ¿Cómo se distingue de todo lo demás ese sentimiento que nos provoca otra persona?

De tales afirmaciones y cuestionamientos habla Gropper en un puñado de nuevas canciones: “It’s a Tender Maze”, “It’s a Catalogue”, “It’s an Airlift”, “It’s a Mess”, “It’s a Fog”…”It’s Love”. Lo hace desde el encomio (“Eulogy”), como buen romántico, porque en la ambigüedad encuentra su legitimación retórica o, como escribió Flaubert: “La palabra humana es como una cacerola abollada sobre la que tamborileamos melodías para hacer bailar a los osos, aunque en verdad anhelamos enternecer con ellas a los astros”.

Gropper se hace eco de tal convicción, invitando al escucha a sentir ese entramado de piezas que son grutas reconocibles en las vidas de todos. Love es una peregrinación hacia la profundidad audible tanto de los corazones ajenos como del propio y los tonos en que lo hace se adentran con mirada penetrante en las dudas de quien anhela verdaderamente que el amor sea eterno y palpable. Cada detalle de las composiciones tiene la precisión no sólo de lo que se siente otra vez como si fuera la primera, sino de lo que no puede compararse con nada más.