Marc Almond - The Days of Pearly Spencer 1

Por Sergio Monsalvo C.

Instalado en el hoy, en la contemporánea conversión de la vida y el arte en espectáculo, Marc Almond (Southport, Inglaterra, 1957) regresa a la grabación de piezas salidas de su pluma tras más de una década de no hacerlo. Entre el disco Open All Night (de 1999) y su nueva obra, Varieté (2010), aparecen en su curriculum vitae sólo álbumes (muy destacados) con versiones de otros autores, como Stardom Road, por ejemplo.

La exposición de su temática actual se articula sobre precisas conexiones artísticas afincadas en el teatro de cabaret, pero también en la literatura (la pasión por los poetas y escritores franceses ha sido una constante para él: Genet, Rimbaud, Verlaine o Cocteau), la mitología (griega, preferencialmente) y la música (con el ruso Vadim Kozin), la tragicomedia y la ópera (italiana).

Con esos elementos, este creador actúa como traductor de sí mismo para recuperar memorias suyas o de otros y actualizarlas como relatos para el presente. En los tracks de la obra aparecen y se disuelven traumas y obsesiones que han forjado su arquitectura como compositor; en definitiva, el lado íntimo de su ser humano, al que asume no sin miedo a observarlo e identificarlo (“Bread and Circus”, “The Exhibitionist”).

Marc Almond 2

Consciente de ese terreno resbaladizo, sus canciones se presentan en dosis pausadas, temporales, en retratos con la piel del tiempo o en fugaces instantes de registros emocionales (“But Not Today”, “Lavender”), aunque también desfilan por ahí las ausencias o las historias colectivas del submundo queer.

El resultado final implica dramas y delirios de un personaje que subsiste en esos paisajes vividos y diseñados para el deseo, la convalecencia o la confesión (“Nijinsky Heart”, uno de los temas, señala su fijación por el tránsito de la genialidad a la locura), espacios que no dejan de funcionar como lugares conmovedoramente autobiográficos (“Sandboy” o “The Trials of Eyeliner”). Esta visitación a sí mismo, con algunas gotas de nostalgia, muestra a un Almond inédito, maduro, comprometido con la música y que experimenta con su bagaje.

Con Varieté este cantautor, quien ha rebasado la frontera de los cincuenta años, provoca los sentidos con una voz equilibrada (y un timbre algo más grave, propio de la edad) y músicas diversas y llenas de matíces. Las piezas que lo componen se ofrecen desde y frente a lo sensitivo y lo psicológico (“My Madness and I”). Almond devela así las “otras” historias de su vida.

Una fotografía personal como pierrot cabaretil, con la mirada puesta en sus modelos (Marc Bolan, David Bowie y, a través de éste, Jacques Brel y Jean Genet), el álbum es una representación inacabada, ambivalente y retrospectiva del cantante, interpretada en la portada por un rostro oculto tras el clown trágico.

Con este conjunto de piezas, Marc Almond celebra tres décadas de carrera musical. Una que inició primero con el synth-pop de Soft Cell y luego como solista (tras los fugaces Immaculate Consumptives y Marc and the Mambas). Su trayectoria ha combinado momentos de fanatismo masivo (con el célebre tema “Tainted Love”, en tiempos del mencionado dueto) con otros de admiración elitista (del disco Violent Silence a Open All Night, pasando por Enchanted o Absinthe, por mencionar algunos). Es un artista siempre en busca  de nuevos e imprevisibles retos, sin renunciar al canto sobre los sentimientos y las andanzas más anochecidas.