macari-solteroPor David Cortés

Mauricio Sotelo y Eblen Macari sabían el uno del otro, pero no habían cruzado caminos y tampoco sabían cuándo lo harían. Un día, mientras el primero trabajaba como ingeniero de sonido en el Museo de Culturas Populares, el segundo llegó a presentar un disco. Terminado el concierto, ambos entablaron una charla y, cuenta Mauricio, “le comenté que estaría genial poder hacer algo juntos ya que sentía que la forma de tocar de los dos se podía entretejer muy bien”.

Así, de forma circunstancial, se dio el embrión de Avant Folk. Sin embargo, todavía pasaron dos años para llegar a su nacimiento. “Desde la primera vez que escuché a Macari, me gustó mucho la amplitud de sus temas, de sus secuencias armónicas en las que se alcanzaban a delinear unas melodías exquisitas, muy cantables. Yo sentía que esa voz que le hacía falta definir podía ser la voz de mi instrumento. Podía yo imaginarme tocando dentro de esos temas y darles otro giro, no tanto hacia lo étnico sino más bien hacia lo nuevo, hacia lo contemporáneo”.

Eblen

Fue en 2008 cuando la dupla inició sus primeros acercamientos. Al principio, fueron sesiones de improvisación que dejaron satisfechos pero ansiosos de más a ambos. Poco a poco, un repertorio fue creciendo, las presentaciones comenzaron a darse, aunque siempre de forma esporádica, debido a los compromisos con sus respectivos proyectos. En 2010, la música les empezó a pedir algo más, un soporte rítmico. Entonces llamaron a Eblen Macari Jr. para golpear las percusiones y el repertorio se definió aún más.

“En Avant Folk hay un cincuenta por ciento de temas de cada uno, hay algunas composiciones de Eblen que ya tienen varios años y a las cuales les hemos hecho arreglos nuevos para stick y percusiones. En mi caso, todos los temas que he propuesto son pensados en la instrumentación del grupo y casi siempre los arreglos se definen en el ensayo. Si bien está muy marcado cuales son los temas de cada uno, a la hora de proponer lo que tocará el otro es muy libre, de manera que el sonido de los temas suene equilibrado y la forma de tocar de cada uno suene tal como es”.

Sotelo

Como trío, Avant Folk debutó en la Cumbre Tajín 2010 y fue en ese momento que sus deseos de grabar se hicieron más acuciosos. De ese proceso surgió el debut discográfico de Avant Folk (Azafrán, 2011), proyecto integrado por Eblen Macari (guitarra acústica de seis cuerdas, jarana jarocha, voz), Mauricio Sotelo (guitarra acústica de doce cuerdas, champan stick, jaranita prisma) y Ebeln Macari Jr. (darbuka, cajón peruano, platillos, djembe). Quienes se pregunten a qué suena el trío, piensen en un ensamble de cuerdas que se va entretejiendo y en el cual los sonidos del mundo y de la música contemporánea se van enlazando, buscándose uno a otro, primero reconociendo sus diferencias para después reconocerse en sus similitudes.

Está, por un lado, el color de la música mexicana que ambos, desde distintas perspectivas, han cultivado; también están las experiencias sonoras que ambos han adquirido en sus andares por el globo y de esto resulta una fusión en la que se resume la travesía de un conquistador por el océano, su llegada a nuevas tierras y el deslumbramiento de un nuevo mundo.

No, no es un álbum conceptual, son solamente algunas de las imágenes que propone este trío a lo largo de trece cortes en los cuales destacan composiciones como “Costa fenicia”, “Jarana Avant Folk”, “La ruda”, “Balada” y “De Beirut a Cosamaloapan”. Dos músicos pertenecientes a diferentes generaciones se han puesto a dialogar y de ese diálogo, intenso y fructífero, además de tender una línea de continuidad, ha surgido un eslabón más de esa ya larga cadena que es la tradición de la música experimental mexicana.