• Alondra de la Parra: las palmas también gritan


    En una ciudad no muy grande, al norte de Alemania, se escucha un danzón en un fin de semana de mitad de septiembre. En una sala de conciertos se construye un lenguaje que sirve de puente entre personas y generaciones, entre culturas y latitudes. Patria, más que un grito o una lengua, tal vez sea sentirse parte del género humano.