El ejercicio de otras músicas alejadas del mainstream está muy agitado en este país. Aquí una pequeña muestra de agrupaciones a las cuales vale la pena seguir la huella.
David Cortés
Pacificonexion
Hace cinco años, el tecladista Carlos Cuevas incubó el proyecto MexiColombia Fusion Project, una alianza entre músicos mexicanos y sus homólogos colombianos. El resultado fue un disco homónimo que marcó el inicio de una trilogía.
The Dark Side of the Moog
En el principio fue el caos, la materia indómita. Entonces apareció Klaus Schulze para domeñarla. Él nació en 1947 en Berlín, formó parte de Tangerine Dream y Ash Ra Tempel para volverse un solitario de los teclados en 1972.
Presentan disco en homenaje a Paz, Huerta y Revueltas
Poemas musicalizados… se alinea con el rock y el jazz, a veces echa mano de un poco de trova, aunque evita el canto plañidero que en ocasiones caracteriza a esta vertiente.
Big Big Love, Friendship
Conocí a Big Big Love a la inversa, por lo que parece menos importante: por sus canciones. Me topé con su disco Friendship, porque tuvieron el buen tino de ponerle una portada enigmática que me atrapó.
Ecos de un Festival
Concluyó el Festival Lunario Tierra Adentro que comprendió cuatro conciertos, efectuados en dos fines de semana y para el cual se reunieron 16 bandas provenientes de diferentes entidades del país, desde Chihuahua hasta Quintana Roo, sin olvidar focos ya tradicionales como Jalisco y la Ciudad de México.
Una voz en permanente arraigo domiciliario
Susana San José es oriunda de Querétaro y luego de cruzar diferentes fronteras estatales, finalmente se asentó en esta Ciudad de México en donde, después de varias intentonas, encontró su complemento con Arraigo Domiciliario, su propia banda, con la cual lanzó El asfalto es piel, su placa debut.
Astrolab-iO: mundos sonoros extraños
Alex Otaola no requiere de presentación. Javier Lara, por su parte, ha tocado en grupos como Gupster y Non Divine, pero lo suyo es estar en el laboratorio, trabajar el audio con sintetizadores, eso que él llama diseñar sonidos desde cero.
Monte Albán o el vudú zapoteco
Monte Albán es una obra de dos amigos que, no obstante el paso de los años, no cesan de deleitarse en la conversación. Es un disco que abre con acentos clásicos, un piano que invita al violín a charlar y entre los dos tejen un ambiente de añoranza y se convierten en un par de memoriosos que trae a la mesa sus andanzas.
Size: cuando el tamaño lo es todo
El resultado, como la mayoría de los compilados, tiene altas y bajas. En él podemos agrupar tres tendencias, aquella que se orienta más a la parte punk de Size, otra que se acerca más a la vena new wave, synth pop y la última, en la que la deconstrucción es absoluta hasta hacer irreconocibles los temas.