“Es un disco maldito”, dice The A-Ha Experience a propósito de Size is everything. A tribute, álbum que recoge doce versiones a igual número de temas originales de Size, grupo que viviera en la primera mitad de los años ochenta y que en vida apenas logró editar un sencillo y un EP.

La historia de los avatares de este trabajo enlatado durante una década la narra Ali Gu Gua, su principal instigadora, en el texto inaugural del fanzine de 44 páginas –fino trabajo que recoge, además de la génesis de cada una de las versiones, textos antiguos y recientes acerca de la vida del grupo homenajeado– que acompaña al disco. 

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El resultado, como la mayoría de los compilados, tiene altas y bajas. En él podemos agrupar tres tendencias, aquella que se orienta más a la parte punk de Size, otra que se acerca más a la vena new wave, synth pop y la última, en la que la deconstrucción es absoluta hasta hacer irreconocibles los temas. Curiosamente, aunque nunca hubo una concertación previa, ninguno de los grupos seleccionó la misma composición.

El primer bloque de temas, el más crudo, urgente, sucio  y áspero lo conforma un contingente encabezado por The A-Ha Experience, Biztec, Pachuli y Cherry Blood Brothers, los últimos fundiendo en su versión de “Lucrative Methods” la vertiente punk y synth pop que caracterizara a Size, junto con la experimental heredada de Decibel, la agrupación previa de Walter Schmidt y Carlos Robledo antes de formar Size.

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En el segundo agrupamiento, más orientado al synth pop y la new wave, incluso con algunos toques de low-fi, encontramos a los peruanos de Pestaña, Dixybait, Delicado Sónico y Afrodita. Los últimos al grito de “Sonido Size” hacen una versión mitad punk, mitad new wave, perlada por una guitarra salvaje, mientras Dixibait encara “La Cabellera de Berenice” con unos teclados juguetones y guiños a Kraftwerk. Aunque es el bloque de menor intensidad, también es cierto que aquí se refleja de manera más clara esa dualidad sonora de Size que cabalgaba entre el punk y el synth pop y con la cual logaron forjar una síntesis vanguardista de la que Schmidt se mostraba orgulloso en 1985: “Esa es la pretensión, hacer las cosas más nuevas que no se atreven a hacer otros grupos, porque no quieren correr riesgos y no van más allá de lo que podría ser peligroso para los oídos comerciales en un momento dado”.

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Esa vena vanguardista es la que recuperan Antiguo Autómata Mexicano (en “Time Trap” el synth pop permanece como una evocación, aparecen ritmos fracturados que soportan una voz que entra y sale y nos conduce por los devaneos del sueño y la sensualidad con un beat medio jazzeado); La Función de Repulsa (los tamaulipecos atacan “Grotesque Ornament”, una composición que en sus manos se torna oscura, post punk, industrial, experimental); Anemia y los Tilicos (dueto “fantasma” creado ex profeso para este tributo, cuya versión a “Me I Lost You” es sensual, delicada, más apegada al synth pop y juguetea tangencialmente con el jazz y el erotismo) y Polardroids (quienes parten del synth pop, pero también añaden oscuridad a la deconstrucción que practican a “Castillos en el cielo”, al grado de hacer de ella otra canción).

Disco-objeto, Size is everything. A tribute –una edición de cien cassettes, con un bonus de Boom Boom Kid y otros textos, aparecerá estos días– es un trabajo de colección. Por su música, por el fanzine, porque es una iniciativa que surge de las entrañas del subterráneo y no de un escritorio y porque es un homenaje sentido y sincero de músicos que se vieron tocados por Size  y a quienes sus composiciones abrieron otras formas de encarar su realidad.