Baiuca: folktrónica gallega que provoca un barullo

Nos encontramos ante una historia de superación y exploración. Alejandro Guillán “Baiuca” se ha aventurado con el legado del folklore gallego –de gran riqueza– y el reto ha sido ir imbricándolo dentro de la música electrónica. El asunto pasa por conseguir crecer en cada nuevo disco y que la propuesta no suene predecible y revista nuevas sorpresas. Así lo ha hecho con Barullo, su cuarto álbum.

Baiuca llega a su tercer trabajo discográfico con una estética muy fortalecida y convencido del sentido que tiene su búsqueda: “Soy productor, pero también me gusta pensar que soy una especie de director de orquesta que va invitando a diferentes músicos o cantantes para colaborar y que me ayuden a desarrollar ciertas ideas”.

Lo que queda expuesto desde “Navajitas”, en la que participa Xurxo Fernandes, experto en distintos tipos de fusión a través de proyectos como PAN.SEN.FRON. y Jako el Muzikante, además de con su nombre mismo; aquí aparece junto a Felisa Segade, quien fuera integrante de Leilía.

Y sobre un sendero de una electrónica que se aleja del downtempo nos adentramos en “Sísamo” que al acelerar se apega al UK garage con el apoyo vocal de Antía Ameixeiras, vocalista del trío Maricarme y mitad de Caamaño & Ameixeiras.

No sólo Baiuca es un músico y compositor (nacido en 1990) más avezado cada vez, lo mejor es que toma buenas decisiones alrededor de sus proyectos. Esta vez tiene como coproductor al asturiano Sergio Pérez, parte del dúo SVPER y encargado de obras de El Guincho, Joe Crepúsculo y La Bien Querida, entre otros; pero también aportan Anxo Ferreira, colaborador en la producción de Sen Senra y Novedades Carminha, y Lucas de Centi (líder de Néboa) sumando en la composición.

Por todo ello es que ha logrado temas tan plenos como “MonteViso”, el cual abre otra brecha estilística mediante el aporte de Carlangas y su peculiar forma de cantar. Toda esa urdimbre folktrónica está en pleno crecimiento, tal como brota en “Alentejo”, construido a partir del sampleo de una voz infantil en portugués que le permite incursionar también en el deep-house.

Y es que no son pocos los momentos brillantes de Barullo –conformado por una decena de piezas–; no es difícil destacar también “Riberiana”, que es otra figura tradicional llevada al futuro. En esta muñeira, la presencia de Lilaina (el cuarteto de pandereteiras y cantareiras que lo acompaña en directo) conduce la experiencia y demuestra que no fue casualidad que ya estuvieran en el anterior y estupendo disco Embruxo (2021).

Baiuca se hace fuerte con la presencia del percusionista Xosé Lois Romero y ha invertido también en un live act con un potente juego de iluminación que le ha llevado por festivales españoles como el Pirineos Sur, La Mar de Músicas y Palencia Sonora, además de otros países, como Alemania, Colombia, Hungría e Italia.

El resultado estético de Barullo lo afirma como un artista que sabe cómo trasladar la herencia musical de Galicia hasta la electrónica del Siglo XXI de mayor avanzada. Donde había exuberancia ahora también hay más potencia.

 

Juan Carlos Hidalgo

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Publicado en: Discos