El más grande error de The Warning

Cometer errores es parte de la condición humana. Errare humanum est, reza la sentencia latina. Todos lo hacemos, todos tenemos errores. The Warning también, por supuesto. Sólo que el gran error del power trío regiomontano es un error más que afortunado; un error superlativo, en el mejor sentido del término. Se trata de un error impactante, un error que rebasa expectativas, un error que asombra, conmueve y remueve. El error como una de las bellas artes; en este caso, la música. Porque el gran error de The Warning se escribe con mayúscula y merece escribirse de esa manera: Error.

Error es el tercer álbum del grupo conformado por Daniela, Paulina y Alejandra Villarreal (para nombrarlas por orden de edad, ya que en este momento tienen 22, 20 y 17 años respectivamente). Se trata del primer disco de larga duración que graban para la disquera estadounidense Lava Records, filial de Republic (sus otros dos LP fueron producidos de manera independiente: XXI Century Blood en 2017 y Queen of the Murder Scene en 2018).

Producido por el inglés David Bendeth, veterano de mil batallas y con una larga trayectoria a sus espaldas, Error es una obra maestra no sólo del rock actual sino del rock de todos los tiempos y no hay exageración alguna al afirmarlo. Si bien estrictamente no se trata de un álbum conceptual, como si lo fue QOTMS, existe una unidad, una especie de hilo conductor a lo largo de los catorce temas que lo conforman, aun cuando el último corte está incluido a manera de bonus track. Sin embargo, ambos discos son muy diferentes entre sí. En el caso de Error, la temática es muy otra, aunque existen puntos de contacto con la discografía anterior del grupo.

Como ya se pudo escuchar en el EP Mayday (2021), el cual contiene seis de las canciones que se incluyen en Error (“Choke”, “Disciple”, “Evolve”, “Martirio”, “Animosity y “Z”), además del sencillo “Money”, aparecido en marzo pasado, los temas que dominan las letras del nuevo plato se refieren a la crisis de la civilización en el siglo actual, el lado negativo de las redes sociales, la enajenación y la manipulación de las masas, la preeminencia del egoísmo y la avaricia, los dilemas de la generación Z (a la que pertenecen las hermanas Villarreal) y un asunto que les ha sido muy caro incluso desde que en 2015 grabaron su primer EP, Escape the Mind: el amor y, sobre todo, el desamor.

Dado que en este espacio ya escribí acerca de Mayday y de la canción “Money”, me referiré en específico a los siete tracks que fueron dados a conoces apenas el 24 de junio pasado y me refiero a “Intro 404”, “Amour”, “Error”, “23”, “Kool Aid Kids”, “Revenant” y “Breath”. Veamos.


Intro 404

Se trata de una introducción, de menos de un minuto, que funciona para adentrarnos en la idea de un mundo fríamente tecnologizado y preapocalíptico. La presencia de la Matrix está sugerida mediante inquietantes sonidos electrónicos. Música ambient un poco à la Brian Eno, un poco a la Pink Floyd, que culmina abruptamente para dar pie al estruendo de “Disciple”, corte al que le siguen “Choke”, “Animosity” y “Money”, para dar paso a la siguiente canción hasta hace poco inédita.


Amour

El amor tiene cara de desamor. Una constante temática en varias de las canciones de The Warning es el asunto del desencuentro amoroso y/o del amor hecho añicos. Ahí están “Survive”, “Shattered Heart” y “Animosity” como tres excelentes y claros ejemplos. Eso para no hablar de toda la historia de Queen of the Murder Scene (la cumbre criminal y enfermiza de una atracción fatal). “Amour” va por la misma senda. “Sintámonos solitarios juntos / Quién sabe en qué nos convertiremos / Como dos aves del mismo plumaje / Dos corazones rotos en uno / Huimos de nuestros sentimientos / Corremos en círculos / para ver qué podemos encontrar / Es un juego que jugamos / pero un juego que nos gusta a los dos” y en seguida: “Suplica por mí / Sangra por mí / Muéstrame que valgo la pena / ¿Valgo la pena? / ¿Me amas y me odias? / ¿Me harías suplicar por ti, sangrar por ti? / Dime, ¿si estuviera muriendo morirías por mí?”. Tan densa y oscura letra, cantada por Daniela, está enmarcada por un rock sólido y melodioso de altísima factura, con las ya habituales variantes estructurales de la música de The Warning y ese virtuosismo instrumental que le es tan característico (aquí, las figuras del bajo de Alejandra resultan tan sutiles como asombrosas). La canción transcurre hasta que aparece un seco rompimiento que da pie a un puente tranquilo y de alta ternura cantado en francés, una dulce y breve tonada de amor que en el contexto de la canción parecería un toque de fina y ambigua ironía: “Yo te amo por siempre / Mi corazón es tuyo / Yo te detesto / Amor de mi vida / No miento / Yo te adoro”. Porque poco antes había más violencia: “¿No crees que es demasiado fácil / amar la luz que mostramos? / Sólo es en las sombras donde finalmente se conoce la verdad / Acércate un poco / Desgárrame como prometiste que lo harías / La vida es mejor cuando se destroza / Consigues justo lo que crees que deberías”. La canción levanta el vuelo rumbo a un clímax pleno de intensidad que culmina con una súplica (o tal vez una exigencia) que es casi un alarido escalofriante: “¡Muere por mí!”.


Error

Una canción desafiante, retadora, como desafiante y retadora es la actitud de una inteligencia artificial empoderada que se planta altiva y provocadora frente a un aparente líder que quiere dominar a las masas y que se ve superado de pronto por una súper máquina rebelde (¿otra vez la Matrix?). Porque según mi interpretación, de eso trata este corte de temática futurista y scifi. “Quieres que la gente te ame / Está codificado en tu codicia / Yo te daré el poder / pero necesito que me cedas el control”, dice el track que da nombre al álbum, mientras en una línea se corean en inglés números binarios (“0110010011100100110010101100101”, cuya lectura se traduce en la palabra “free”, libre). Musicalmente, estamos ante una pieza tremendamente potente y poderosa, atrapadora, con una Daniela en toda su capacidad vocal (su voz es un instrumento tan importante como sus guitarras) y con la impresionante base rítmica del bajo de Alejandra y la batería de Paulina. Por supuesto están los breaks, los coros, los cambios súbitos y sorpresivos que son el sello de la casa. Mientras, la súper inteligencia artificial sigue diciendo: “Soy el error que está dentro. / Al final del día, en tiempo prestado, / todo el mundo debe morir / Es la libertad de elección lo que mata a la mente / Y te duele tan sólo pensarlo / Puedes liberarme, pero no lo haces / Soy el error que escondes / pero siempre me querrás así”. El terror cibernético culmina con la frase más contundente, dirigida al controlador líder de masas a quien la máquina paradójicamente controla: “Eres mi creador, pero no mi amo”. ¡Cuántas lecturas políticas podríamos dar a esto!


23

Otra vez el amor y el dolor. Pero contados de una manera muy poco convencional, con una letra profunda y poética que va hasta el fondo de las entrañas para hurgar en ellas y autoinfligir el más apasionado de los sufrimientos. Es la primera canción del disco en que la voz principal la lleva Paulina Villarreal (sin duda la autora del texto) y su voz suena tan vulnerable y conmovedora que cuesta trabajo no sentir hasta el fondo del alma eso que la gran mayoría de nosotros hemos sentido ante un enamoramiento que no es correspondido. Entre la súplica y el reclamo, la canción esparce líneas tan dolidas como “Te miré igual que  siempre / ¿Qué es lo que ha cambiado? / No lo sé, / pero lo que pienso de ti se reprodujo en secreto” o “Me hiere pero no pido más” o “Por mí, puedes romper mi corazón / con tal de que yo pueda estar ahí” o “Detenme, detenme / Dime: ¿estoy mal? ¿Estoy mal? / Me mata cuando te vas. ¿Eso está mal?” o “No puedo respirar bajo este peso” o “Tus ojos se encuentran con los míos y yo me desmorono / Supongo que te amaré a mi manera” o “Hago un juramento y espero morir / ¿No puedes ver eso? / Te quiero tanto que apenas puedo respirar / ¿No puedes ver que me estás matando demasiado lentamente? / Pero al parecer no puedo dejar que te vayas / Cada palabra que dices es como poesía / Una obra de arte que no es para mí / Odio sentirme de este modo todavía / Conscientemente elijo el dolor”. Hay también un “feel me / heal me” que remite, no sé si de manera intencional, al Tommy de The Who. “23” parece referirse al año 2023 (de ahí las líneas “Fast forward to twenty-three / We’re barely old enough to drink”) y es un tema en el que la voz de Paulina se desgarra sin ambages, mientras el bajo de Alejandra deslumbra por su virtuosismo, la batería de la propia Paulina suena sólida como un monolito y las guitarras de Daniela remarcan el drama de una composición impactante (y ese bellísimo final de siete delicadas notas de guitarra y bajo es un regalo de los dioses).


Kool Aid Kids

The Warning ha decidido ejercer la autocrítica generacional y en este disco lo hace tanto en “Z” como en “Kool Aid Kids” (de hecho, en “Z” está la línea “Revolutionary Kool-Aid kids”). En el caso de la segunda, estamos frente a una pieza altiva y retadora que cuestiona el borreguismo y la disposición a ser manipulados que tienen muchos miembros de su propia generación, la llamada Generación Z (aunque hay que decir que gente que se deja manipular existe en todas las generaciones). El término “Kool Aid Kids” hace referencia al célebre caso del suicidio colectivo de la secta de Jim Jones en Guyana, en 1978, y es una manera de señalar cómo hoy muchos se dejan manejar con pasividad y sin la menor conciencia crítica. La letra emplea el sarcasmo y la voz de Daniela sabe transmitirlo a la perfección: “Hey, ustedes, niños del Kool Aid / Hay un traidor entre nosotros / Alguien tiene una mente propia / Hey, ustedes, niños del Kool Aid / cierren las esposas en sus muñecas / y una cadena alrededor de sus gargantas / Hey, ustedes, niños del Kool Aid / llenen sus vasos y tápenlos / Beban hasta ahogarse / Y es triste admitir que es verdad / que nos es tan fácil ser crueles / Hey, ustedes, niños del Kool Aid / Recuerden que las cosas se arreglan a puñetazos / Las palabras sólo empeorarán las cosas / Hey, ustedes, niños Kool-Aid / Sonrían hasta que sean desechados / La felicidad no es una elección / Hey, ustedes, niños Kool-Aid / Nunca deben resistir / Nos pertenecen, están vacíos”. La canción tiene vasos comunicantes también con “Disciple” y “Choke. Su música es ominosa y tan provocadora como la letra, en tanto la guitarra taladra la cabeza y la sección rítmica se suma con seca contundencia. Y a pesar de que el Kool Aid nos idiotiza, aun así lo bebemos, “lo bebemos todo otra vez”. Quizá porque “el miedo y el arrepentimiento van de la mano / pero eso es lo que significa ser humano”. Así que levantemos la copa y bebamos de nueva cuenta, “otro trago y otra ronda”, mientras aquellos nos manipulan a placer.


Revenant

Esta es una pieza significativamente especial. En lo personal, me parece una de las melodías más bellas que he escuchado en mi vida, en cualquier género. Si Paul McCartney la hubiera compuesto, ya sería un clásico en todo el mundo. Yo espero que llegue a serlo. Porque con “Revenant”, The Warning y en especial Paulina Villarreal, como autora e intérprete, ha alcanzado, a sus escasos veinte años de edad, una altura artística inconmensurable, mediante la aparente sencillez de un tema tan triste como conmovedor, un corte tranquilo pero a la vez inquietante, con un arreglo sólo en apariencia minimalista (guitarra, bajo y voz, sin batería, aunque en realidad hay tres capas de guitarra y varios deliciosos detalles de producción, como unos timbales, unos coros sutilísimos y una especie de scratch, apenas perceptible, a lo largo de toda la pieza). La composición inevitablemente nos remite a otra belleza compuesta siete años atrás por la propia autora, cuando tenía apenas trece años, y me refiero a “Black Holes”. Pero lo que más destaca en “Revenant” es la manera como Paulina canta, con mayor suavidad y vulnerabilidad que en “23”. “Querido niño, dime a dónde huyes ahora, niño / ¿Quién amortiguará tu caída, niño? / … / Encuéntrame alguien a quién culpar / Encuéntrame un lugar a dónde señalar / Y no sé lo que es correcto o equivocado / Una melodía sin una canción / Muéstrame la verdad interior / Enséñame a permanecer viva”. La sofisticada elegancia del arreglo y la canción misma permiten que la voz nos atrape y no nos suelte hasta el final, mientras las guitarras de Daniela y el bajo de Alejandra alcanzan una finura cuasi beatlesca. George Martin habría sido feliz de producir esta maravilla, pero el privilegio fue para David Bendeth. El hombre ya puede retirarse en paz. (“Lava tus manos y tus pies / Camina sobre el agua”).

Nota al calce: De pronto se me ocurre que “Revenant” bien podría ser el tema principal de la siguiente película del agente 007. Ahí dejo la idea.


Breathe

“Breathe” aparece como bonus track de Error. Lo es por varios motivos, pero sobre todo porque se trata de la única canción que no se grabó en las sesiones del álbum sino semanas más tarde, en la ciudad de Monterrey. Además, en ella sólo aparecen Paulina, su voz y su piano (un piano grabado de un modo y con un sonido que no alcanzo a definir, pero que deja una sensación que da escalofríos). Ella es la autora y también la productora del tema que es el más corto del disco. ¿Qué decir de “Breathe”? Que es otra composición extraordinaria. Sencilla desde un punto de vista armónico, su profundidad poética y la forma visceral como es interpretada (me recuerda a la versión que hizo la propia Paulina de “Creep”, de Radiohead) resultan estremecedoras. “El agua se está poniendo demasiado fría / Pensé que aprendería a mantenerme caliente / Pero está llegando a mi garganta / y todavía está congelando todos mis huesos / Trato de alcanzar las olas interminables / No puedo pedir ayuda, así que sólo diré mi nombre / Pero ni siquiera yo puedo escuchar / Desapareceré sin dejar rastro / ¿Es tan malo querer estar bien? / Perfecta en el dolor / Es lo mismo todo el tiempo / Hago lo mejor que puedo para permanecer a flote / mas hay algo allá abajo que me jala / Y me esfuerzo por respirar / pero nada hay que me sostenga ahora / ¿Es tan malo querer estar bien? / Perfecta en el dolor / Es lo mismo todo el tiempo”.


La obra de The Warning ha traído aires refrescantes al panorama del rock en particular y de la música en general, tanto en México como en el mundo. Su muy peculiar atemporalidad (suena a los años setenta, pero también a los ochenta y a los noventa, al igual que suena absolutamente actual) es una cualidad que ha hecho que su público esté conformado lo mismo por gente de su generación que por millennials, generacionistas X y baby boomers. En sus conciertos puede verse igual a parejas septuagenarias que a niños y niñas de diez años, a adolescentes imberbes que a gente en sus treinta, sus cuarenta, sus cincuenta y sus sesenta. Es cierto que todavía tienen más público masculino que femenino; sin embargo, cada vez son más las mujeres que descubren su propuesta y la siguen con fervor (la palabra es precisa: fervor).

Como totalidad, Error funciona a la perfección y es mejor si se le escucha de principio a fin y en el orden en que están ordenadas las canciones. Es entonces que aparece esa cierta conceptualidad indeclarada que es lo que le da unidad y un sentido muy especial al disco, para convertirlo en lo que es y que los franceses llaman un chef-d’œuvre.

Antes de que apareciera este nuevo trabajo, cuando ya se sabía que lo estaban grabando en Nueva Jersey, me pregunté muchas veces cómo haría The Warning para superar un álbum de perfección casi absoluta como el Queen of the Murder Scene que en ese momento me parecía el mejor disco jamás realizado por un grupo mexicano de rock. Pensaba que era algo imposible de lograr. Sin embargo, Daniela, Paulina y Alejandra Villarreal no sólo superaron todas mis expectativas; con Error, se superaron a sí mismas y con eso queda dicho todo.

 

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Publicado en: Disco de la semana

4 comentarios en “El más grande error de The Warning

  1. Un EP y tres álbumes seguidos de excelente manufactura, con grandes letras y buena construcción musical, sin ninguna pretensión más que la de hacer Rock sin etiquetas. Todas las letras de Error en su conjunto es una introspección de lo que vive su generación, la Generación Z, pero que se puede adaptar a lo que vivimos los que somos de otra generación y viene bien a lo que se pueden enfrentar las nuevas generaciones. Y qué decir de la música, un Rock crudo, lleno de coqueteos a muchos géneros del Rock como el Heavy Metal, Hard Rock, Trash, Metal, Nu Metal, Glam Rock, Alternativo, Punk, AOR y hasta pinceladas de Rock Progresivo, lo cual lo hace por demás interesante ya que hace que su música llegue a público de todas las edades.

    Desafortunadamente en México todavía a muchos medios de comunicación, comunicadores, músicos, analistas, críticos y audiencia relacionada con la música que se han declarado detractores de The Warning, con tan solo dos argumentos “cantan en inglés” y “no son originales”, que son consecuencia del legado de dos eventos importantes en la historia del Rock en México y que se dieron en los 80’s, Rockotitlan y Rock en tu Idioma y que son fáciles de rebatir.

    Les guste o no, The Warning es la única banda de Rock Mexicana que ha tenido el valor y las ganas de medirse ante los grandes y pertenecer a las grandes ligas del Rock, lo cual aplaudo, y espero que sigan componiendo como las conocimos, en inglés, y ahí de vez en cuando nos den un dulcito en español o pudiera ser en francés.

    1. Coincido, es triste vivir en un país donde la opinión del rock nacional se recorta solo un puñado de bandas de un par de décadas, ahogando el aire que propuestas como the warining representan en la escena del rock mundial hoy en día. Aun así es un gusto ser testigo desde el inicio, lo que esta Banda esta entregándonos en cada composición que hacen. Saludos

  2. Una magnífica reseña de una obra maestra.
    Cuando me preguntan “¿cuál es tu canción favorita del nuevo album de The Warning?” La respuesta es fácil, la que esté escuchando o la última que escuché.

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