Underworld y sus Drift Series

Karl Hyde y Rick Smith trabajan como Underworld desde fines de los años setenta, pero cobraron fama cuando su tema “Born Slippy NUXX” se incluyó en la cinta Trainspotting, en 1996. Sin embargo, ya antes habían dado indicios de ser un grupo de culto —o de nicho, como se dice ahora—, una dupla que sacaba el sudor a quienes bailaban su música, marcada por la velocidad de sus beats.

No obstante, Underworld ha demostrado a lo largo de su carrera que lo suyo no se restringe a la pista de baile y Drift Series 1 es botón de muestra. El 1 de noviembre de 2018, Hyde y Smithe iniciaron este proyecto dedicado a editar material de archivo, videos y temas compuestos ex profeso durante 52 semanas. El resultado se editó en noviembre de 2019 y es una colección de composiciones que van de los cinco a los nueve minutos de duración y se mueven en distintas direcciones de la música electrónica, desde temas urgentemente bailables, en una vena progressive house, techno o breakbeat, hasta otras en las que lindan con el new age, un ambient inmersivo y baladas melódicas en las cuales se refocilan experimentando con atmósferas espaciales.

Fotografía: Todd Bangerter bajo licencia de Creative Commons.

Son seis compactos (más un blue ray que incluye los visuales que forman parte de este todo) que se recorren sin tropiezos, porque la “curaduría” está bien hecha. No en balde estos dos saben cómo hacer que la gente sacuda la carcaza, pero también fluyen; porque, sin llegar al eclecticismo, Underworld crea un amplio universo en Drift Series 1. Hay tracks de viajes espaciales, a través de las estrellas, otros decididamente ambientales y algunos que llegan a tocar ese viejo estilo de la new age que parecía en desuso.

Hyde y Smith no se han preocupado por la duración de los cortes, le han dado a cada uno su tiempo, su respiración. En algunos se trata de un agitado pulso, en otros un lento deambular, pero sea cual sea la intención, predomina el balance. Es como si pasáramos del dance floor al chill out y viceversa, en suaves transiciones.

El sexto CD es un tour de force por los piélagos del ambient, en una  colaboración con el trío australiano The Necks, integrado por Chris Abrahams al piano y el órgano Hammond; Tony Buck en batería, percusión y guitarra eléctrica y Lloyd Swanton en bajo y contrabajo, quienes han incursionado en los territorios del jazz desde 1987. Para ellos, las composiciones de largo aliento prácticamente son la norma. Hay álbumes completos en los cuales sólo grabaron una composición: Body (2018), Vertigo (2015), Open (2013).

Más de tres décadas ha tomado al trío construir piezas que se desdoblan lentamente, pasajes que en apariencia no se modifican, pero en donde la luz y el paso del tiempo mutan los colores y crean nuevas combinaciones, otras vistas de ese paisaje. La música de The Necks no suele recibir el calificativo de inmersivo; sin embargo, la experiencia que producen sí lo es. Nunca llegan al arrebato total, se manejan por los territorios de la placidez, de las texturas, en su música los sonidos se encadenan, aparecen y desaparecen con suavidad y cuando uno se percata, la nave ha llegado a puerto.

Acerca de esta alianza, dijo Karl Hyde a The Quietus: “Trabajé con The Necks por primera vez en 2009, me enamoré de su extraordinaria forma de tocar. Sentí que tenía que hablar con Rick para hacer una colaboración en el futuro. Nos tomó un rato”.

Durante 70 minutos, en apenas tres cortes, Underworld y The Necks nos llevan a un viaje en el que corresponde a cada uno de los escuchas llevar a cabo la descripción de las postales coleccionadas a lo largo del mismo, aunque eso sí, ninguna de ellas, a diferencia de algunos de los otros tracks incluidos en esta obra, se dispara al espacio.  “Altitude Dub Continuum”, “A Very Silent Way” y “Appleshine Continuum” nos trasladan a increíbles lugares aquí, en la Tierra, en un trabajo de delicada filigrana de resultados poco espectaculares, pero de una calidez absoluta.

Concluye Smith en la entrevista ya citada: “Karl y yo pasamos dos gloriosos días con The Necks en los estudios AIR de Londres, explorando largas improvisaciones basadas en nuestra música para Drift y tuve el momento de mi vida con esta increíble, talentosa y hermosa gente. Estas composiciones iniciales representan una pequeña parte de ese cuerpo de trabajo”.

 

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Publicado en: Disco de la semana