Se le considera como el padre del bossa nova, ese género que a fines de los años cincuenta y principios de los sesenta del siglo pasado irrumpió en Brasil y se difundió por el mundo, con sus suaves y acompasados modos rítmicos, su canto casi susurrado y sus complicados y originales acordes. Joao Gilberto falleció el pasado 6 de julio, a los 88 años. Al lado de Antonio Carlos “Tom” Jobim y de Vinicius de Moraes, constituyó la triada que hizo del bossa una música universal, sobre todo a partir de su encuentro con el jazz (en concreto con el saxofonista Stan Getz y con las voces de Frank Sinatra y Astrud Gilberto). He aquí una decena de grandes piezas del repertorio más clásico y conocido de este brasileño inmortal.

Fotografía: Tuca Vieira, bajo licencia de Creative Commons.


1.- “La chica de Ipanema”. De las varias versiones que tiene Joao Gilberto de esta maravilla escrita por Jobim y De Moraes, esta es quizá la más conocida y la más satisfactoria, gracias al acompañamiento vocal de su entonces esposa, Astrud Gilberto, y al sax de Stan Getz (se dice que Joao lo aborrecía). Un clásico de la música de todos los tiempos.


2.- “Chega de saudade”. Esta joya del bossa nova fue el primer éxito de Gilberto. “Suficiente nostalgia” (el título en español de la canción) fue escrita también por esa mancuerna esplendorosa que constituyeron Tom Jobim y el gran poeta Vinicius de Moraes. Una hermosura.


3.- “Desafinado”. El humor y la belleza también pueden ir de la mano, como demuestra esta preciosa pieza, cuya letra es una respuesta a las críticas de muchos músicos brasileños tradicionales de la época, especialmente intérpretes de la más popular samba, quienes tachaban a la bossa nova de música para cantantes desafinados. Fue un éxito mundial, sobre todo como standard de jazz.


4.- “Aguas de março”. Una de las canciones más ingeniosas, tiernas y divertidas escritas por Tom Jobim. Joao Gilberto hizo una primera versión un tanto seca, pero más tarde grabó la que aquí presentamos, al lado de su segunda esposa, la cantante Heloisa Buarque de Hollanda (Miúcha), hermana de Chico Buarque, y de su “odiado” Stan Getz en el saxo. Excelente y muy distinta a la majestuosamente sencilla versión del propio Jobim con la gran Elis Regina.


5.- “Insensatez”. Conocida en inglés como “How Insensitive”, esta composición de (¿quién más?) Antonio Carlos Jobim es triste y meditativa, nostálgica y conmovedora. Joao Gilberto supo abrazarla y hacerla suya. Soberbia.


6.- “Corcovado”. Dedicada al famoso pico montañoso que domina a la ciudad de Río de Janeiro, este tema de Jobim tuvo en la versión de Gilberto la que más le hizo justicia. Otro bossa nova inmortal.


7.- “Ola”. Acompañado por la famosa Metropole Orchestra de Holanda, Joao Gilberto llevó a grandes alturas este clásico bossa de… Tom Jobim.


8.- “O pato”. Simpatiquísima y celebérrima canción de Joao Gilberto, esta sí de su completa autoría. La versión en concierto, al lado de Caetano Veloso (no, no es el caricaturista Trino Camacho), resulta especialmente entrañable.


9.- “Meditación”. Maravillosa versión en concierto, al lado de Stan Getz, en el Carnegie Hall de Nueva York, en 1984, de esta joya de Jobim. “¿Quién creyó en el amor, en la sonrisa, en la flor? / Amor, sonrisa y flor se transforman con demasiada prisa”, dice al inicio la letra llena de tristeza y escepticismo de este bossa nova inmortal. “¿Quién en el corazón abrigó la tristeza de ver todo esto perderse / y en soledad buscó un camino para seguirlo sin creer en un día feliz?”.


10.- “Samba da minha terra”. Para terminar esta breve y necesariamente incompleta lista (que esperemos motive al lector a buscar más material de Joao Gilberto), incluyamos una samba, tan alegre y graciosa como una ondulante mujer brasileira. Compuesta por Dorival Caymi, es una canción contagiosa que motiva a danzar.