En la ópera, las arias son casi siempre las partes más memorables y populares. Como se sabe, un aria es una pieza escrita generalmente para una voz con acompañamiento de uno o varios instrumentos, sobre texto no narrativo, pero lleno de expresividad y sentimientos. Posee una forma muy variable y puede ser una pieza independiente o ser integrante de una ópera, un oratorio, una cantata, etcétera. He aquí una decena de grandes y no tan conocidas arias operísticas de la época barroca (nadie se extrañe por la ausencia en la lista de Johann Sebastian Bach: el máximo genio de la música jamás compuso una ópera…, porque los nobles y aristócratas para los que escribía nunca se lo pidieron).


1.- “Scherza Infida”. Georg Friedrich Handel. De la ópera Ariodante (1734), esta magnífica interpretación del tenor mexicano Rolando Villazón posee toda la belleza e intensidad de las que era capaz Handel. Cuenta el musicólogo Iván Fernández Prieto que, tras once representaciones, esta ópera “cayó en el olvido durante más de doscientos años, hasta que en la década de los sesenta del pasado siglo fue rescatada gracias a una reedición de la partitura. Se trata de diez minutos sublimes en los que el canto realiza una espectacular exhibición de virtuosismo contenido, acompañado por una instrumentación sólida, solemne y eficaz”. Esta aria también era cantada por las famosos castrati.


2.- “Rosa del ciel”. Claudio Monteverdi. De la ópera Orfeo (1607), se tiene a esta como la primera y más antigua aria jamás escrita. No en balde, Monteverdi está considerado como el padre de la ópera (literalmente, Orfeo fue su opera prima). En está bellísima versión, cantan el barítono Furio Zanasi (Orfeo) y la soprano Arianna Savall (Euridice).


3.- “Agitata da due venti”. Antonio Vivaldi. Perteneciente a la ópera La Griselda (1735), es un ejemplo de las arias con florituras vocales tan típicas del barroco italiano. La famosísima mezzosoprano Cecilia Bartoli es una especialista en esta clase de filigranas.


4.- “Figlio! Tiranno! O Dio!’”. Alessandro Scarlati. Una de las arias más importantes de la ópera Griselda (1721, comparte título con la de Vivaldi aunque es casi tres lustros anterior). Se trata de una pieza muy breve. La interpretación es de la soprano británica Elizabeth Watts, acompañada por The English Concert.


5.- “Ombra mai fu”. Francesco Cavalli. De uno de los compositores barrocos italianos menos conocidos (Cavalli nació en 1602 y murió en 1676), el famoso contratenor francés Philippe Jaroussky realiza una extraordinaria versión acompañado por el Ensemble Artaserse.


6.- “Revenez, Amours”. Jean Baptiste Lully. El barroco francés también tiene mucho que decir. Esta joya de Lully es de su ópera Teseo (1675) que formó parte del repertorio de la Ópera de París durante casi un siglo, aunque ahora se representa muy poco.


7.- “When I am Laid in Earth”. Henry Purcell. El gran representante del barroco inglés. Purcell (1659-1695) es una de las cumbres de la música barroca europea y su ópera Dido y Eneas (1689) una de las más importantes de la historia. Aquí, la soprano Camellia Johnson realiza una delicada interpretación acompañada por la Orquesta de Cámara de Ossia.


8.- “Tristes apprêts”. Jean Philippe Rameau. Otro gigante del barroco francés. Su ópera más célebre es quizás Castor y Pollux (1737) de la cual proviene esta hermosísima aria cantada, con enorme dulzura y sentimiento, por la extraordinaria soprano gala Sabine Devieilhe.


9.- “Che farò senza Euridice”. Christoph Willibald Gluck. La ópera Orfeo y Eurídice(1762) de este compositor alemán fue escrita con un libreto en italiano, con elementos de la ópera francesa y con la idea reformadora de hacer una obra menos pomposa y más sencilla y accesible. Gluck lo logró, ya que es sin duda alguna su ópera más popular. En esta preciosa aria (“¿Qué haré sin Eurídice?”), el personaje de Orfeo llora la muerte de su amada y el contratenor Philippe Jaroussky nos transmite aquí todo el dolor y a la vez la ternura del momento.


10.- “Son nata a lagrimar”. Georg Friedrich Handel. Nuevamente Haendel y nuevamente Philippe Jaroussky, esta vez a dueto con la gran Nathalie Stutzmann (en los papeles de Cornelia y Sesto) en esta aria de la ópera Julio César en Egipto (1724). Una conmovedora y sublime manera de culminar esta lista.