Ponte listo, ponte trucha. Eso dice Joe Jackson en el título de su primer disco, el espléndido Look Sharp!, con el cual debutó en 1979 para ofrecer una variopinta colección de composiciones propias que refrescaron a la escena del punk y la new wave de la Gran Bretaña y el mundo.

Estamos frente a un álbum agridulce, irónico, alegre a la vez que melancólico, pleno de amor, pleno de odio y pleno de sentimientos contradictorios que brotan desde las memorables melodías y los contagiosos ritmos que van del reggae al techno pop y del punk al rock a secas. Look Sharp! es un disco que muerde como perro rabioso de rencor, de desamor, de menosprecio, de autoescarnio, de un lastimoso desgarrarse el pecho para mostrar un corazón amotinado, rebelde, pero finalmente derrotado por la fuerza de la indiferencia y, ¡ay!, la certidumbre del amor sin correspondencia.

Todo ello lo escuchamos desde el primer corte, con ese rock golpeante y melodramático que es el desesperado “One More Time”, con su lloriqueo implorante y su letra casi de bolero o de tango: “Dime una vez más, mientras estrecho tu mano, que no me amas / Dímelo una vez más, mientras las lágrimas empiezan a brotar / Grítamelo y lo gritaré a los cielos / Que después de todo nada hubo entre nosotros / Nena, nena, dime que nunca quisiste mi amor / … / Una vez más, una vez más, di que me estás abandonando, di adiós”.

Fotografía de Jean-Luc Ourlin bajo licencia de Creative Commons.

Las cosas siguen mal para el autor (aunque no para el escucha, pues la música es cada vez mejor) con uno de los temas del plato que se han convertido en clásicos a lo largo de los años. “Is She Really Going Out with Him” es una divertida y al mismo tiempo terrible oda a la duda, a la mortal incertidumbre, un canto al enamorado platónico y masoquista: “Lindas mujeres que caminan por mi calle con gorilas a su lado / Desde mi ventana observo, mientras mi café se enfría / ¡Miren allá! (¿Dónde?) / Ahí va una dama con quien solía andar/ Ella está ahora casada o comprometida o algo así, según me dijeron / ¿De veras va a salir con él? / ¿De veras se lo va a llevar a su casa en la noche? /…/ Porque si mis ojos no me engañan / Algo malo está pasando por aquí”.

Hasta podría pensarse que estamos ante una obra conceptual o incluso una ópera rock en ciernes, ya que en casi todas las canciones parece cantar el mismo joven personaje (¿un alter ego de Jackson? Parecería obvio…), quien aparte de sufrir su soledad amorosa, critica al morbo de los tabloides que lee su madre los domingos (“Sunday Papers”) o a las parejas estables y bobaliconas que le dicen que se deje de tonterías y se busque una novia (“Happy Loving Couples”) –y a las que desprecia porque están conformadas por tontos enamorados (“¿es que hay otra clase de amantes?”, se pregunta sarcástico y ciertamente amargo en “Fools in Love”, para añadir: “Tontos enamorados, ¿acaso hay criaturas más patéticas?”)– o a la desigualdad social que observa rabioso en su entorno (“Throw It Away”).

El personaje de Look Sharp! desconfía de la sociedad y de sus semejantes, a quienes mira como virtuales enemigos, y hasta adopta una actitud machista y pendenciera (“Ve y encuéntrame en la esquina / Fuma mis cigarros y bebe mi cerveza / Dime que este mundo no es lugar para los débiles / Entonces podrás verme a los ojos / y decirme si encuentras en ellos alguna huella de miedo / … / Tienes que ponerte listo / y no hacerte ilusiones / Sólo sigue tu camino y vigila por encima de tu hombro”, dice en el tema homónimo). Asimismo, se revela como un desempleado por voluntad propia que trabajó alguna vez en un supermercado, cosa que no volverá a hacer jamás según revela en “(Do The) Instant Mash”; en un voyeurista que se excita al ver a las mujeres que se pasean por las calles con ropa tan provocativa que le hace elevar los ojos al cielo e implorar: “Dios, si estás allá arriba, escucha mi plegaria / En el futuro el hombre debería tener un designio diferente / Dale un botón con el que pueda apagar su líbido / Instálale un tranquilizante en su mente” (“Pretty Girls”); en un tipo agobiado por el tiempo y las prisas que impone la vida contemporánea (“Got the Time”).

Musicalmente, Look Sharp! es una muestra perfecta de lo que se puede lograr con pocos elementos instrumentales (a lo largo del disco no hay más que una guitarra, un bajo, una batería, un piano mínimo y aislado, una armónica esporádica, una voz cantante y dos voces que hacen coros: un grupo breve pero más que suficiente para llevarnos de emoción en emoción, de sentimiento en sentimiento, de la risa a la lágrima y del sollozo a la carcajada. Todo en medio de una variedad estilística asombrosa que va del pop (“Is She Really Going Out with Him”) y el punk (“Throw It Away”, “Got the Time”) al rock a la Buddy Holly (“Baby Stick Around”), del reggae (“Fools in Love”) al dance (“[Do The] Instant Mash”), de la new wave (“One More Time”, “Happy Loving Couples”) a ciertas reminiscencias del soul y el doo wop (“Sunday Papers”, “Pretty Girls”).

Mención aparte merecen el guitarrista Gary Sanford, el baterista David Houghton y, muy especialmente, el bajista Graham Maby. Pero son el cinismo camaleónico y el talento autoral de Joe Jackson (voz, piano y armónica) los que hacen de este álbum una cumbre de esa nueva música clásica en la que desde hace mucho se convirtió el rock.