Decir rock progresivo en la segunda década del siglo XXI parece un despropósito. Desafortunadamente, para una gran mayoría el nombre trae consigo una serie de malentendidos que se han convertido en un lugar común al momento de hablar del género: letras fantásticas, pretensiosidad, virtuosismo, largas composiciones. Cierto, los grupos más emblemáticos de la corriente son los responsables de este encasillamiento; sin embargo, no todo en el progresivo es así. Aunque muchos no lo crean, como otras corrientes, en él también hay evolución.

El próximo fin de semana, en el Frontón México, se llevará a cabo la primera edición —esperamos haya más en el futuro— del Festival Megaprog, con una combinación de grupos reputados (Focus, Le Orme), unos con trayectoria en ascenso y otros en pos de hacerse de un lugar (Hypno5e, Ekos, Glass Mind, Anima Tempo y Meliora).

Las bandas estelares (Focus y Le Orme), dada su calidad, serían suficiente argumento  para convocar a los aficionados del progresivo. Cierto, las alineaciones de ambas no son las más representativas, pero las dos han dejado impronta en los terrenos de la música. Los primeros, con esa mezcla de rock con algo de folk de su país, inflexiones clásicas, ciertas influencias de Jethro Tull por la vía de la flauta, pero también con un discurso propio; los segundos, una agrupación preciosista, emblema de Italia y uno de los disparadores, junto con PFM e Il Balleto di Bronzo, de una escena setentera que se ha manifestado muy prolífica y cuyo legado persiste. Felona e Sorona, su disco de 1973,  a pesar del paso del tiempo se mantiene como una obra esencial.

Completan el cartel, con la excepción de los franceses de Hypno5e —una entidad sonora más inclinada a la cruza del metal con el progresivo, pero de muy buenas hechuras—,  cuatro bandas nacionales: Anima Tempo, Glass Mind, Ekos y Meliora. La última es el proyecto de Fabiola Simac, a la que tendremos oportunidad de medirle sus alcances en directo.

Glass Mind y Anima Tempo cuentan con experiencia, a pesar de ser bandas jóvenes. Los primeros tienen un par de álbumes en los que han desplegado una atractiva y bien ejecutada fusión de metal y rock progresivo, una vertiente en la cual también transita el cuarteto Anima Tempo.

Ambas agrupaciones forman parte de una camada que ha encontrado en la alquimia entre los sonidos duros más propios de las tendencias metaleras y el sinfonismo, un vehículo idóneo para transmitir sus experiencias. Es una manera muy esquemática de hablar de su trabajo, porque poseen muchos matices en sus obras y si bien hay similitudes, también existen diferencias importantes.

Ekos, por su parte, ha asentado en un par de producciones un sonido de advertible evolución que va de una pesada influencia de Pink Floyd, a una música en la cual se encuentran ya las simientes de un discurso propio que sin dejar de lado a los ingleses, si los toma como un referente y no como un modelo a imitar.

Una oportunidad única, pero también la necesidad de apoyar este tipo de empresas, pues con frecuencia se habla de la necesidad de  contar con una oferta diversificada y cuando se le propone al escucha, éste no responde. Momento de enmendar la plana.