El fundador y director del célebre Foro Alicia confiesa sus secretos y reveladores gustos discográficos.

¿Cuál fue el primer disco que escuchaste?
No escuchaba tantos discos sino canciones. Cuando falleció mi padre, nos fuimos a vivir con la familia de mi madre. Era una casotota y vivían en ella como dos o tres familias. Ahí tenía primos, tíos, hermanas, era una
casa materna enorme. Tenía primos que iban en secundaria o en prepa, era como finales de los sesenta. Recuerdo bien que en las estaciones de radio que había, como Radio Capital, hacían programas de Beatles contra Rollings, Rollings contra Monkees y todo el tiempo se escuchaba mucha música. A partir de entonces no he dejado de escuchar música. Soy un melómano que trae adentro todo el tiempo el soundtrack de su vida. Desde los ocho o tal vez los diez años y hasta los veintitantos escuché puro rock, era mi ortodoxia. Pero poco a poco fui cambiando. Por la época en que entré a la universidad, empecé a escuchar música mexicana. Descubrí los boleros, las cumbias, la música de los cuarenta y los cincuenta, como el cha cha chá, el mambo y mucha música antrera, de la que había en ese momento en los cabarets, música de orquestas con las cantantes, las estrellas del momento, como Elvira Ríos, Rebeca, Las Hermanas Águila. Fue ahí cuando me abrí a escuchar todo tipo de música. Por ejemplo, Damaso Pérez Prado, quien en los sintetizadores era una maravilla, o los grupos de rocanrol de principios de los sesenta que además tocaban cosas muy interesantes, como surf, twist, ska. Últimamente acudo a comprar mucha música pirata de los años sesenta, mexicana, mucho rock y ahora tengo fácil como doscientos discos de diferentes grupos. Hay una cantidad enorme de discos grabados.

¿Cuál fue el primer disco que compraste?
Mi madre, Raquel, nos llevaba al cine cada fin de semana y siempre al final de la función nos llevaba a una tienda de discos para que escogiéramos uno. Recuerdo que el primer disco que mi madre pagó, pero que yo escogí fue uno de los Tokens que traía “El león duerme esta noche”.

¿Cuál fue el primer disco que le envidiaste a alguien por no poderlo tener?
Ninguno. No soy envidioso, mejor voy a su casa y lo escucho o se lo pido prestado.

¿Cuál es tu disco favorito para manejar?
¡Híjole!, son muchos. Últimamente, cuando hago recorridos, me gustan mucho The Clash, el Clandestino de Manu Chau y las rolas acústicas de Jaime López.

¿Cuál es el disco que mejores recuerdos te trae?
Ninguno. A la música yo no la veo como una fotografía, nunca asocio la música con los recuerdos, jamás, porque la música es muy abierta.

¿Cuál es el disco que más te avergüenza tener?
Ninguno. El disco que compro es porque lo quiero tener y también aprecio los demos que constantemente me van llegando al Alicia.

¿Cuál es el disco que más lamentas haber perdido y por qué?
Lo que he perdido y me gustaría recuperar son discos como El rayo X de David Linsday y otro de los Flying Burrito Brothers, una banda acústica de los años sesenta. De esa música también salieron los Byrds, Grateful Dead, hasta Bob Dylan.

¿Cuál es el disco que más te ha influenciado en la vida?
El primer disco que me dejó asombrado cuando yo tenía como once años fue uno de Black Sabbath en el cual viene “Paranoid”. Cuando escuché aquello, me quedé sorprendido y desde ahí ya nunca dejé el rocanrol. No
me gusta mucho el metal, pero era otro tipo de música. Ya era más pesado todo. Recuerdo que me quedé en estado catatónico cuando la escuché.

¿Cuál es el disco que prefieres para hacer el amor?
Según en dónde y con quién. Si es en la cama, antes de dormir y en relax, pues me gusta algo tranquilo que puede ser un Jan Garbarek o algo ambiental de Brian Eno, cosas minimalistas. Pero dentro de una aventura, algo mexicano, algo desgarrador, como una Chavela Vargas, un Cuco Sánchez, un José Alfredo Jiménez, unos danzones, unas cumbias colombianas de los años sesenta o setenta que se oigan a música negra. Es muy salvaje.

¿Cuál es el disco que quisieras que tocaran en tu funeral?
Toda la música que se pueda. No tendría un disco preferido.

¿Cuáles son los cinco discos que te llevarías a una isla desierta?
Yo me llevaría mejor un iPod y un MP3 con miles y miles de canciones grabadas. No me llevaría tan sólo cinco discos, porque no tengo cinco discos preferidos. No existe eso. Hay cientos de discos preferidos, no podría escoger cinco de todo lo que hay. Y no es jalada, de verdad.