Una charla patrocinada por Catalan Arts, departamento de la Generalitat de Catalunya e inscrita en las actividades del Sónar+D.

Javier Blánquez es hoy la persona con mayor conocimiento de la música electrónica en España. En su charla, explicó que, como se trata de una actividad del Sónar+D, trataría sobre los temas principales: tecnología, innovación y música. Básicamente este es el lema del festival.

En un inglés bastante aceptable, aunque se disculpó por no ser tan fluido como le gustaría, empezó con los orígenes y pioneros de la producción musical electrónica en España y Cataluña. Enfatizó que no hay que ser catalán para ser parte de la escena catalana, experiencia magnífica que nos permitiría conocer más el presente del panorama local y hacer contactos importantes entre instituciones, periodistas y artistas.

Después de demasiados problemas en el mundo de la creación musical local, desde hace cosa de diez años Cataluña ha sabido relacionarse y hablarse de tú a tú con el resto de los países potentes en producción electrónica. Ahora van mejor las cosas. Al final, se trata de tener una base buena. Hoy los artistas de la escena local son parte de la red mundial.

Javier Blánquez es el autor de Loops Vol. 1 y Loops Vol. 2, dos libros exhaustivos y aclamados por la crítica especializada, referencia inequívoca de vocación y periodismo musical. Su masterclass se dividía en tres partes. Uno, música urbana (r&b, hip-hop, trap, rap, etcétera). Después, techno, house y sus derivados y confluencias. Por último, la incursión en el territorio de la exploración sonora y la experimentación (ambient, idm, cloud rap).

Rosalía es la primera artista que Blánquez destacó. Talento catalán de 25 años. Flamenca que hace sufrir a los puristas, un dilema para un género que siempre mira con recelo a los que pretenden innovar. Su arte es conocido como “neoflamenco” y ni siquiera esa etiqueta les convence. Hace unos minutos (días cuando leas esto), la he visto (con un poco de suerte, pues nunca vi filas tan largas para entrar al escenario del SónarHall). Se los adelanto, Rosalía tendrá un ascenso meteórico. Cuándo quieres romper las fronteras de un género y lo que te permite incursionar en esta aventura es el talento y no la transgresión misma, entonces la cosa es más interesante. A Rosalía no hay fuerza humana que la frene. Tiene por delante todo un mundo por conquistar.

Es la primera vez que Rosalía actuaba en el Sónar, también la primera vez que presentaba sus nuevos temas al público. Y dijo: “No saben lo que significa presentar estas canciones y que las reciban de esta manera”. Me cuesta ser objetivo con Rosalía, siempre me han interesado el flamenco y la vanguardia. Y en este caso, se encuentran de una forma que se podía definir como más pop o comercial. Todo un hito. No se la pierdan si tienen la oportunidad.

Volvamos al panorama local catalán. Con Rosalía colabora Refree (Raül Fernández), productor de beats ásperos e interesantes que acompañan, con sus bombos, percusiones y bajos, el estricto compás flamenco. Otro exponente notable de la escena local, con su sonido onírico y extraterrestre, es Alizzz (Mad Decent), uno de los artistas más importante y con un sonido reconocible y personal. Obviamente, todos entronamos en primer lugar a John Talabot como el artista más completo e internacional de la escena de la música electrónica catalana y quien se lució este año con su selección musical que duró más de seis horas en el SónarCar. A Talabot se le arroga gran parte de la “culpa” de ensanchar la base y abrir el camino a más artistas locales. Es el artista catalán más interesante y que más huella ha dejado los últimos lustros.

Otro es Steve Lean y su elegancia a la hora de producir beats. Aunque habla el idioma de la calle y las nuevas generaciones, es música urbana, más cercana al rap y al trap. A pesar de la juventud, su beatmaking es de gran calidad. Como él, artistas como Muevelorreina, BigMen, DJD2D o Yung Beef (granadino que vive en Madrid, casado con la francesa La Zowi que es parte de la escena local, debido a lo que consiguió cuando encabezaba a la descarada banda de trap urbano PXXR GVNG).

El segundo apartado es la escena techno y house. No es ningún secreto que Barcelona posee una de las mejoras culturas de club de Europa, una cultura que bebe de lo mejor del techno y el house de todos los tiempos, con una cierta atracción por el cosmic house, los beats baleares y el disco espacial. Este año Talabot hizo su masterclass desde una humilde cabina. Seis horas de amor a la música y superó, otra vez, todas las expectativas.

Alicia Carrera es una artista también única y en pleno ascenso. Aún desconocida, hace una apuesta particular y arriesgada (parecida a Lena Willikens o Jlin). Destaca por su experiencia a la hora de desvalijar tiendas de viniles. Se abre paso rápido en la escena local. Es de esas djs que mezcla cosas que no tienen mucho que ver entre sí pero que, de alguna manera extraña, nos deja percibir coherencia y una propuesta sólida que proporciona un viaje sonoro de lo más agradable.

También hay que destacar de refilón a Clip! y a Cora Novoa, quienes apuestan por el techno minimal y progresivo. También recordemos a Aster, de donde sale Pedro Vian, ahora en solitario y con sello propio: Modern Obscure Music. Por no hablar de cosas más raras y geniales, como la colaboración de Jimmy y Guillamino.

UNDO es otra joya musical. Artista que pasa por su mejor momento. Siempre se ha dedicado a la música. Empezó en un grupo, en los noventa, y por esta razón su sonido actual fusiona lo que más le gusta del techno actual, mientras improvisa con voz robótica letras al estilo más indie-pop. Como mucho de nosotros, es amante de los años noventa. ¡Y qué bien suena su directo!

Para acabar vamos con la última parte, la parte experimental. Aquí destaca el CEE (Centro Excursionista de la Electrónica, nombre comparable a “los boyscouts de la electrónica”). Tiene un sello, LAPSUS. Son el referente local a la hora de producir olas de música de ambiente, desde el lado izquierdo del cerebro; melodías y texturas complejas que constituyen un viaje sonoro. En esta línea también está Deep Resonance, con sus raíces científicas. Se trata de la unión de una pianista, Lluïsa Espigolé, y un artista del sonido, Edu Comelles. Su actuación en directo mezcla el piano de Lluïsa con los beats de Edu y los visuales de un diseñador.

Pina (Pedro) es uno de los más prolíficos. Genera una cantidad ingente de composiciones y, lo raro, la mayoría se las queda para su propio disfrute. Esto ocasiona que se hable más de él y que esperemos que nos comparta cosas nuevas. Posee un potencial ilimitado. Dicen sus allegados que podría hacer un disco por día. De hecho, creo que eso es lo que hace, lástima que no comparta.

Y, para cerrar, hay que destacar a una linda persona que conozco hace tiempo por un proyecto musical pionero en Barcelona: Màgia Roja. Es Ivana Ray Singh, originaria de Menorca. Productora rara. Inmersa en lo esotérico (Aleister Crowley, bandas sonoras de películas de terror de los ochenta, el cosmic-horror). Rarezas necesarias para ciudades como Barcelona y más aún en el barrio de Gràcia.

No nos engañemos, la escena es variada y extensa. Los nombres no nos suenan hoy, pero todos están en un gran momento creativo (recuerde guardar bien la lista de Spotify que acompaña a este artículo).

Catalunya tiene vocación europea e internacional, es famosa por acoger talento de todo el mundo. La ciudad es más relevante que nunca y está todo por hacer. Espero que siga inoculando su arte cual esporas que germinen e infecten con ritmos nuestros oídos, que nos mueven y a la vez nos hagan sentir orgullosos de formar parte de la escena. El Sónar ha cumplido 25 años, con 126 mil visitantes de más de 190 países. Gracias a él y a periodistas musicales como Javier Blánquez, cada año uno sale de aquí con la sensación de saber un poco más y hacer mejor nuestro trabajo.

 

 

Alberto Noriega
Periodista musical. Es su décimo Sónar consecutivo escribiendo como periodista mexicano. También se divierte con el moniker de Pinche DJ.