El pasado está de moda…, nada hay de nuevo en la afirmación. Sin embargo, en esta avidez por la nostalgia podemos encontrar diferencias; sutiles si se quiere, pero importantes. El rock mexicano, en su cima, actualmente se alimenta de la nostalgia, regresa a su pasado más conocido para explotarlo a falta de nuevas ideas o exponentes sin carisma para asumir un liderazgo. De eso estamos hartos.

Otra manera de acercarse al pasado es aquella que va al subterráneo y rescata trabajos poco conocidos, sepultados por la historia oficial del rock e importantes de recuperar por los vínculos que permiten establecer con la actualidad: lejos de una lectura nostálgica, se trata de un reconocimiento que permite avanzar.

Un par de discos, de procedencias y tendencias distintas, pero unidos por la guitarra y la voz de The Hollow Kid o Klaus Free Hollow hablan de esa búsqueda de un antes ignorado, desconocido: The Dragulas, Le pop dangereux vol. 5 y Hueco, La negra voz de Dios (ambos Intolerancia, 2017).


The Dragulas

Del primero, dice Hollow Kid: “Los Dragulas originalmente era un grupo que hacía referencias, donde las rolas tótem del rock se pudieran mezclar con rolas tótem de la música pop; siempre fue hacer citas a estas rolas y a grupos que habían quedado medio tapados por la historia oficial, de hacer un homenaje a bandas viejas como Size, Casino Shanghai, porque  casi siempre se empieza a hablar de influencias extranjeras, nunca de las nacionales”.

Le pop dangereux toma canciones de Syntoma, Silueta Pálida, Size. Incluso recupera dos temas nunca editados oficialmente, uno de Los Agentes Secretos (“Loco poco a poco”) y otro del Escuadrón del Ritmo (“Excesos”). Interesante que en este proceso la banda (Ruy Cometa, Conrad Cullen, Klaus Free Hollow, Charo Pop, Conde Donos y Natwow) recurrió a la producción de Alex Eisenring (de quien también se incluyen remezclas a cada uno de los temas) y a los arreglos de Carlos Vivanco, Carlos Robledo, Walter Schmidt y el propio Eisenring (todos integrantes de Decibel).


Hueco

Si The Dragulas mira a la producción nacional, Hueco lo hace a lo internacional. Luego de dos décadas, esta banda (José Hernández Riwes Cruz (alias Hollow Kid), Iván Cedillo, Javier Coss, Fabricio Figueroa y Andrea Portal) recoge temas que han desperdigado a lo largo de su historia. El quinteto revisita canciones popularizadas por Caifanes, Los Prisioneros, Leonard Cohen (“Lover, Lover, Lover”), Nick Cave (“Where the Wild Roses Grow”) e hincan el diente a otras composiciones todavía más subterráneas como “Lucrative Methods” (Size), “Laura feroz” (Ansia) o “La navaja automática de tu voz” (Corcobado).

De la génesis de este álbum, cuenta Riwes-Cruz: “Dos de estas canciones habían aparecido antes, pero solo la de  Caifanes (‘Nos vamos juntos’) tuvo una corrida semicomercial con su inclusión en el tributo a esa banda. ‘Canica Azul’ salió en un recopilado casi secreto llamado Goth en tu  idioma, ‘Laura feroz’ se grabó para un tributo  a Ansia y ‘Lucrative Methods’ era para un segundo tributo que iba a sacar Terraza Records. La de Cohen es una canción que solíamos tocar antes de grabar Invierno, solíamos tocar muchos covers que nunca llegaron a  plasmarse, incluso tocábamos ‘Paint It Black’, en esa primera etapa de Hueco”.

En Le pop dangereux, The Dragulas entroncan el presente con el pasado para dar continuidad a una historia, al tiempo que unen diferentes generaciones de asiduos al rock. Hueco, a su vez, utiliza el pasado para pavimentar su camino al futuro, cuya meta es la aparición el año próximo del box set Abbadon, ensayo sobre la oscuridad que incluirá toda su producción discográfica hasta la fecha, más un disco de rarezas.

Mientras llega ese momento, sus seguidores pueden solazarse con este álbum de versiones, algunas de ellas muy extrañas, como “La canica azul”, y otras más afortunadas, como su acercamiento al tema de Nick Cave.

Pero, subrayo, lo más importante es esa actitud de reconocer que detrás de ambas agrupaciones hay un pasado que va más allá de esa falsa cortina denominada Rock en tu idioma y que muchos creen es el momento fundacional del rock gestado en México.