Aunque conserva su aureola de leyenda viviente del rock (y para algunos de verdadera deidad), Robert Plant sigue siendo un hombre y un artista con los pies muy bien puestos sobre la tierra. Con una de las voces más características del género y con casi medio siglo de carrera ininterrumpida, el ex vocalista de Led Zeppelin regresa, después de cuatro años de ausencia discográfica, y lo hace con su decimoprimer álbum como solista, un trabajo espléndido a la cabeza de su agrupación The Sensational Space Shifters, con la cual ya había grabado los estupendos Dreamland (2002) y Mighty Rearrenger (2005).

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lullaby and… The Ceaseless Roar (Nonesuch, 2014) es un larga duración con el que Plant retorna a sus raíces británicas, luego de vivir por algún tiempo en los Estados Unidos, donde realizó discos tan buenos como Raising Sand (2007, al lado de la gran Alison Krauss) y Band of Joy (2010).

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En cuanto a lullaby and… The Ceaseless Roar  (así, con minúscula inicial), el músico recurre a diversos estilos musicales para dar forma a las once composiciones que lo conforman. El disco va del folk inglés y estadounidense a la música de Medio Oriente y el norte de África, sin olvidar al rock puro y al blues. Todo transcurre con placidez para llevar a nuestros oídos piezas tan buenas y diversas como la inicial “Little Maggie” (con su riqueza de percusiones), la emotiva “Rainbow” (un canto lleno de luz), las envolventes “Pocketful of Golden” y “Embrace Another Fall” (ambas empapadas de sensualidad), la tomwaitsiana “Turn It Up” (gran rock), la nostálgica “A Stolen Kiss” (dulzura que jamás empalaga), la repiquetante “Somebody There” (con sus reminiscentes guitarras byrdianas), la folkie “Poor Howard” (inquieta y juguetona), la arabesca “House of Love” (con una sabia dosis de soul), la intensa “Up on the Hollow Hill (Understanding Arthur)” (leve incursión en el blues) o la cíclicamente concluyente “Arbaden (Maggie’s Babby” (con su intoxicante vértigo).

Obra de misterio y reflexión, propuesta intensa y sabia, lullaby and… The Ceaseless Roar es en su concepto central una profunda meditación sobre el paso de los años y la cercanía de la vejez y en eso se relaciona con los álbumes más reciente de autores como Bob Dylan y Leonard Cohen.

Algo así como una escalera al cielo.

 

Hugo García Michel

 

 

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