Klazz BrosPor Sergio Monsalvo C.

The Klazz Brothers son herederos y continuadores de una tradición que se remonta a un siglo en el tiempo.   El culto “ser y hacer” teutón que imbuye a estos berlineses tiene una participación protagónica en la historia y el desarrollo del jazz en general. Su aporte en el comienzo del siglo XXI enriquece, en una nueva vuelta de tuerca, el fundamento con el cual empezó sus andanzas en el mundo: el espíritu incluyente.

Así pues, The Klazz Brothers (Tobias Foster, Kilian Foster y Tim Han) tienen un bagaje histórico-jazzístico con el cual arrancar, pero también uno curricular de gran calado clásico. Tobias es un pianista de concierto que se graduó del Conservatorio de música berlinés, donde tuvo como mentor a Leonard Bernstein. Su carrera como solista lo ha llevado a interpretar en las grandes salas a Bach, Chopin y Liszt, pero también a improvisar al lado de gente como Cyrus Chestnut y Betty Carter y a ser arreglista de la Filarmónica de Jazz de Dresden.

Kilian, por su parte, también es egresado de dicho conservatorio y mantiene una carrera como bajista. Es invitado permanente de la Orquesta Filarmónica de Dresden, lo mismo que su hermano, y trabaja con big bands de jazz o dúos con instrumentistas sinfónicos. Tim Han, a su vez, es un baterista de estudio con aprendizaje académico que labora como integrante de ensambles clásicos que viajan por Europa, China y los Estados Unidos. Es colaborador del Europan Jazz Collective y sesionista para diversos cantantes.

Los hermanos Foster, con aquel espíritu incluyente como legado, decidieron fundar a los Klazz Brothers, invitar a Han y viajar un día a Cuba para estudiar los distintos ritmos que ofrece la isla. Su estadía los apasionó por ellos. La música fue el gran producto de exportación de Cuba en el siglo XX y seguramente lo seguirá siendo en el XXI. Dejemos de lado el azúcar, los puros y el ron. La isla caribeña es, sin lugar a dudas, un auténtico semillero sonoro que ha enriquecido al mundo con sus maravillas.

Tobias y Kilian, pues, quedaron embrujados con sus descubrimientos y decidieron extenderse a un grupo que mezclara sus antecedentes clásicos y del jazz con el beat afrocaribeño. Invitaron a colaborar con ellos a Alexis Herrera Estévez (timbales y voz) y a Elio Rodríguez Ruiz (tumbadoras y voz). El primero de Guantánamo y el segundo habanero. Ambos con una larga trayectoria sonera, jazzística y salsera (con Compay Segundo, Chucho Valdés, Arturo Sandoval y Alex Acuña entre sus avales) y con mucho mundo recorrido. El conglomerado se llamó entonces Klazz Brothers & Cuba Percussion, un proyecto fresco, suntuoso y de muy alta calidad en el que todos son compositores.

El jazz y la música afroantillana comparten de cara al futuro el lenguaje común de la improvisación y la flexibilidad armónica y rítmica, al experimentar con las ideas y los ritmos de diversos lares. Su conjunción representa una de las propuestas creativas más emocionantes en el mundo actual, un mundo que aguarda mayores exploraciones, una voluntad global y menos purismos anodinos.

Son las free forms de los músicos jóvenes que con esta posibilidad abordan todo en situación de igualdad de circunstancias, gracias a la expansión o disolución de las fronteras musicales. The Klazz Brothers & Cuba Percussion se han alimentado de todo ello y realizado una serie de discos en los que mezclan sus tres sabidurías: Classic Meets Cuba, Mozart Meets Cuba y Jazz Meets Cuba, entre otros. Una fórmula gozosa e hipermoderna.

 

 

Un comentario en “Klazz Brothers: el son de corazón teutón

  1. Excelente mùsica! Muy buena èsta seccion de Nexos. La mùsica dice lo que las palabras no pueden!