BombettesPor Sergio Monsalvo C.
“Las mujeres que se comportan correctamente rara vez hacen historia”. Esa es una de las consignas lanzadas por las jóvenes en la primera década del siglo XXI. Las roqueras de garage, en cualquiera de sus modalidades, la siguen al pie de la letra. Las féminas dentro de esta vertiente del rock, esparcidas por todo el mundo, no incursionan en lo introspectivo o en la disyuntiva hamletiana del ser o no ser, tampoco son Ophelias románticas. Se han creado nuevas imágenes y ampliado sus contenidos. En la actualidad, llenan todo un espacio con su visión.
En el contenido de sus letras, en la opción de sus estilos, buscan el regocijo transitorio, la diversión, no luchan por la igualdad: la asumen, para escapar de la monotonía de la vida cotidiana y de sus sombrías perspectivas. Ahora ellas lo escogen todo y los tipos deben acomodarse a sus expectativas. Hoy, las garageras reniegan de las militancias restringentes y predican con el ejemplo el individualismo de su conciencia social: “nunca digas nunca” y “no pierdas el tiempo con quien no llene tus afinidades”.
Sea cual sea su tendencia o país de origen –puesto que la diáspora del género se ha extendido por todo el orbe-, todas ellas constituyen parte de la música de nuestro tiempo. Cantan con el conocimiento genérico y cuentan con su fuerza y tradición. A todas ellas las une el lenguaje común del rock. El del garage les ha servido de estimulante. Ven en él una mejor manera de expresarse y eso lo saben personajes clave de la cultura popular como Quentin Tarantino, quien con el olfato musical que lo caracteriza se fue a Japón a buscar a las 5,6,7,8’s para que tocaran en la cinta Kill Bill; asimismo, Steve Van Zant, el evangelista del garage, viajó a Noruega con el objetivo de contratar para su disquera (Wicked Cool Records) a las cinco integrantes de Cocktail Slippers.


Mientras tanto, en la también lejana Suecia, el productor Dennis Lyxzéns ha trascendido con su pequeña compañía independiente, Ny Vag, con el lanzamiento del grupo de garage punk The Bombettes, quinteto femenino afincado en Estocolmo y formado por Elin (voz), Jenka (guitarra), Ellen (guitarra y coros), Chrystal  (bajo) y Maria (batería). Ellas van a la cabeza de un subgénero que en su país tiene representantes como Sahara Hotnights, Epidemics, Masshysteri, Invasiones o The Most, entre otros muchos.
Estas roqueras no son modosas y no elucubran metáforas sobre lo que les interesa. Hablan de sexo explícito, de sus necesidades y gustos en él y hasta de su rechazo, de manera brutal, directa y lo más fuerte posible. Si en el garage en general –sesentero, revival, punk (proto o post), alternativo, avant, etcétera– las mujeres han dejado de ser en las canciones los objetos complacientes, para convertirse en quienes exigen a los tipos el orgasmo requerido y ponerse a la altura de sus deseos, en el garage punk, como el de estas suecas, todo es más rápido y furioso, con más testosterona femenina, pero sin dogmatismos feministas.
Piezas de su repertorio, como “Dating Scene”, “I Wanna (Kick Your Ass)” o “The Thief”, las ubican en el mejor garage punk actual que extiende sus raíces hasta los girly groups y el proto, combinándolo con la ética del movimiento DIY y melodías tan duras como bailables al estilo de los Ramones. The Bombettes debutaron con el EP What’s Cooking Good Looking? y continúan su carrera ascendente con You Have No Chance, Lance. Ejemplos del sonido lo-fi de bronca gestualidad primigenia, con riffs agudos y ecos metálicos: mucha energía en juego y de lo más contagiosa.