Sun O)))Por David Cortés


El heavy metal, considerado hasta hace una década como una de las vertientes más retrógradas del rock, se ha convertido -gracias al extremismo del death y el black metal y a sus alianzas con el gótico, la electrónica y el folk- en uno de los filones más dinámicos del rock actual, al grado de concebir en su seno a algunas de las expresiones sonoras más vanguardistas de la presente década.
Una de las agrupaciones más interesantes de esta corriente es Sunn O))), una entidad cuyo núcleo lo conforman Stephen O’Malley y Greg Anderson. A su alrededor gravitan “invitados” permanentes (Oren Ambarchi, un guitarrista de filiación experimental y discos totalmente exploratorios; Attila Csihar, vocalista del grupo de black metal Mayhem; Lasse Marhaug de esa entidad dedicada al noise llamada Jazkamer) y colaboradores ocasionales (desde el ex Soundgarden Kim Thayil y Justin Broadrick, cerebro de Godflesh y Jesu, hasta Wrest y Malefic de los black metaleros de Leviathan y Xashtur, respectivamente). La disparidad de tendencias representadas habla de la amplitud de miras de la banda.
En una carrera que inicia discográficamente en 1998 con The GrimmRobe Demos y tiene en Monoliths & Dimensions su más reciente entrega, Sunn O))) se ha desprendido paulatinamente del número de notas empleado, cual si éstas fueran pieles, para fundar un sonido minimalista, opresivo, denso y abrasivo. En la música de este grupo la frase “Escúchese a máximo volumen” no sólo adquiere sentido, se vuelve indispensable, necesaria.
Es que Anderson y O’Malley gustan de los sonidos sostenidos, del feedback excesivo, de alargar las notas que, a un máximo de volumen, generan una reverberación continua, un drone que se encadena y recuerda al Ouroboros, esa serpiente que queda encerrada sobre sí misma al morder su propia cola. Es un movimiento con el cual también construyen una densidad sónica de múltiples capas.


En concierto, Sunn O))), además de música, es toda una experiencia física en la que la posibilidad de la náusea, el dolor de cabeza y oídos están presentes. Sobre el escenario, la banda se oculta bajo sus túnicas, genera una impenetrable pared de humo, se parapeta detrás de una cortina de amplificadores con el volumen al máximo. La luz apenas ilumina las manos de Csihar, las sombras tornan aún más enigmáticos los sonidos y la procedencia de los mismos. Todo es oscuridad. Greg Anderson declaró a la revista británica The Wire: “Cuando estamos sobre el escenario y la gente no puede vernos y nosotros tampoco, eso nos pone en un estado mental diferente”.
En disco, las capas de la trama sonora perpetrada por el dueto y compañía son más evidentes, pero la densidad del tejido también puede obnubilar a la mirada final. En Monoliths & Dimensions, los contrabajos, las conchas, las cuerdas, el arpa, crean colores, generan contrastes, pero rápidamente se repliegan ante el poderío de las guitarras y las atronadoras pulsiones del bajo. En Attila Csihar, el grupo tiene a un vocalista perturbador. A diferencia de sus contemporáneos que basan su efectividad en los gritos guturales, Csihar asienta su poderío en el recitado, en la “declamación” de versos; él gime, susurra, su voz verdaderamente surge de ultratumba.
Adentrarse en este álbum es emprender una travesía por el Hades, un viaje dominado por la oscuridad, el abatimiento, la desazón. Sin embargo, en medio de esta densidad que atrapa y sobrecoge, Sunn O))) al final nos permite entrever la luz. El cierre de “Alice”, el corte final de la placa es eso, un tenue rayo de luz que aporta el trombón de Julian Priester (jazzista de amplia trayectoria, alumno de Sun Ra, colaborador de John Coltrane y ex integrante del grupo Mwandishi liderado por Herbie Hancock) y que anuncia un nuevo principio, una nueva obra. Sí, aún no se han mitigado los ecos de este disco cuando ya sus creadores se han dado a la tarea de crear un sucesor.

 

 

Un comentario en “Sun O)))

  1. Acabo de escuchar la música de este grupo y se me hicieron muy interesantes, aunque claro, no es de muy fácil escucha. Lo que quería comentar es que me parece igual un poco mas cercano a lo que es el Doom o post rock, muy al estilo de lo que hiciese Earth (que luego vi que el propio grupo Sunn o))) empezó como un homenaje a esta otra agrupación) que al estridente black metal de agrupaciones como Rotting Christ o Dimmu Borgir. Aunque como bien comentan, sería bueno sumergirse en esas corrientes nuevas que se han ido desarrollando en esos subgéneros. Si bien en un tiempo estuve escuchando bastante black, poco a poco fui alejandome del género por lo mismo que senti que no me ofrecia demasiadas opciones, mas que alguna que otra buena sorpresa esporádica. Pues bien, con esto y lo que comentan de esas nuevas formas que se están dando en el subterraneo, bien sería sumergirse de nuevo en estas tendencias.
    Saludos.