Junto con Led Zeppelin IV y Paranoid de Black Sabbath, he aquí uno de los tres álbumes fundamentales del rock duro de los años setenta.
Discos
Somos hijos del Diablo
El mundo está lleno de muerte muchas veces inútil, absurda. Ante esto, Cruz apuesta por una cura con blues, con estupendas composiciones y haciéndose acompañar por los músicos portentosos de su trío Lucy Blues.
Kathmandu Ensemble, imágenes y misterio
A diferencia de su proyecto paralelo, en el Ensemble la dupla hace a un lado las guitarras para concentrarse en la creación de composiciones con recursos electrónicos. En un trabajo que recoge siete temas, se adentran en la construcción de imágenes oníricas, algunas de ellas incluso con tintes de pesadilla.
40 años con The Clash
The Clash es un muy afortunado debut de esta banda, un trabajo esencial —de hecho, uno de sus dos discos básicos— y un anuncio de lo que estaba por venir.
Flüght, 35 años después
En 1982, editado de forma independiente, comenzó a circular en el mercado uno de los álbumes seminales del rock progresivo en México, una obra que se destacó por su calidad, su inclinación al sinfonismo y por servir de guía a obras posteriores.
De cómo San Pascualito Rey nos trae hasta hoy
Luego, alcanzado el clímax, entramos al descenso y se apaga el sonido, muere la letra, muere el disco, pero queda el aliento de vida de una obra tejida con pasión, cuidado y contagioso amor. SPR toma la batuta y nos dice que no es necesario vivir del pasado para mantener vivo al rock mexicano.
Brian Wilson y sus Pet Sounds
¿Es Pet Sounds, como afirman sus panegiristas, el mejor álbum en la historia del rock? Desde mi punto de vista, la respuesta es negativa. Que se trata de un gran disco no cabe la menor duda, pero de ahí a exaltarlo como la cumbre del género existe una enorme distancia.
20 años de Tempestad
Tempestad es la obra maestra de La Barranca, un disco que navega a través de mares procelosos y al final, cada vez que se le escucha, llega siempre a buen puerto.
Moon Duo, de música y geografias
Ripley Johnson vivía bajo el sol de California; reproducía ese estereotipo de chicas, playa y felicidad eterna instaurado desde los tiempos de los Beach Boys. Sin embargo, cuando tocaba con sus compañeros de Wooden Shjips, había cierta oscuridad que parecía cernirse sobre él.
Déjà Vu: cuando lo que mal empieza bien acaba
Déjà Vu es no sólo una obra cumbre del rock sesentero de la costa oeste estadounidense, sino un símbolo y un testimonio de lo que fueron capaces de hacer cuatro sensibilidades tan distintas.