Hoy no podemos negar que vemos con recelo que el público ajeno a la región donde crecimos idolatre a Selena, pues crecimos en la creencia de que ella era nuestra, con su mal español y con esa “pochés” que tienen nuestros primos de Houston.
Hoy no podemos negar que vemos con recelo que el público ajeno a la región donde crecimos idolatre a Selena, pues crecimos en la creencia de que ella era nuestra, con su mal español y con esa “pochés” que tienen nuestros primos de Houston.