Desde su aparición en 1989, ha sido curioso tratar de explicar el sentido y la relevancia cultural de la canción “Personal Jesus” del grupo Depeche Mode. Siempre ha habido en ella algo muy interesante y referencial a la época, en un sentido distinto y enriquecedor, ya que se asume su carácter como obra abierta al tiempo desde que se fue dada a conocer.
“Personal Jesus” no se acompleja frente a las lógicas hiperconsumistas de la teología antigua o contemporánea que ahora se dirimen, “muy seriamente”, en las plataformas de las redes sociales. Al contrario, se le puede señalar como un triunfo estético que se regodea con la superficialidad filosófica y emocional de hoy.
En el mejor de los casos, se contenta con hacer estallar páginas y páginas de comentarios desde que fue creada, alimentar de frames icónicos las cuentas de memes o enfrentar a las huestes, creyentes o no, de toda índole. La vocación explícitamente confesional de la canción ha abierto siempre no una sino muchas interpretaciones acerca de su ambiguo mensaje.
Si en los últimos años el consumo espiritual se ha convertido en otro filón del entretenimiento muy bien remunerado, el tono sombrío e irónico de la canción original ha permitido regodearse en la atribulada petición de los solicitantes:
Someone who cares
Your own personal Jesus
Someone to hear your prayers
Someone who’s there
La pieza invita a cuestionar las fantasías afectivas místico-comerciales sin ofrecer una sublimación simbólica o religiosa de la petición, sólo como apoyo. De hecho, nada explica mejor los límites culturales de “Personal Jesus” que la circunstancia de que incluso las versiones de ella más deslavadas están disponibles en composiciones de tallas distintas, ajustables, para enfatizar aquello.
Son aromas aspiracionales de autoayuda, antaño por unas monedas y hoy al alcance de un clic. Cada uno decide el guía espiritual, con tal nombre, a su gusto y medida y hasta con entrega a domicilio.

Comencemos la historia con una certeza: Elvis no ha dejado el edificio, y posiblemente nunca lo haga mientras siga habiendo vetas qué explotar (su biopic y dramatizaciones en diversas plataformas son una muestra). En este caso, sus palabras como mantra para todo aquel que lo requiera. Sí, porque fue Elvis el instigador de esta composición.
A fines de los ochenta, Depeche Mode lanzó “Personal Jesus”, uno de sus mejores singlesy quizás el más exitoso. Unos cuantos años antes, la agrupación británica había pasado de ser un proyectode pop sintético a convertirse en uno de los actos alternativos más importantes del mundo (con electrónica integrada).
En el momento de lanzar el sencillo, ya eran un grupo de estadio, al mismo tiempo que el compositor Martin Gore se las arreglaba para llevar algunas de sus letras más introspectivas e inquietantes a un público masivo.
Tal circunstancia nunca fue más obvia que en el tema mencionado, el cual se lanzó el 29 de agosto de 1989 y luego fue incluido en el álbum Violator, el 19 de marzo de 1990. Con un ritmo de tambor fuerte y el inusual sonido de una guitarra eléctrica, la canción ensalzaba las virtudes de “Tu Jesús personal: alguien que escucha tus oraciones, alguien a quien le importas”.
Con el objetivo de promoverlo, el sello Mute colocó anuncios en algunos periódicos con las palabras “Tu propio Jesús personal”, en un texto blanco sobre un cuadrado negro y un número telefónico de Londres. Cuando los interesados llamaban a dicho número podían escuchar la nueva canción.
El hecho hizo sospechar que se trataba de otra forma de comercialización religiosa. Sin embargo, el propio Martin Gore explicó que la letra en realidad estaba inspirada en la autobiografía Elvis And Me de Priscilla Presley, la viuda del cantante de Tupelo, Mississippi.
Gore lo subrayó así: “Es una canción sobre ser un Jesús para alguien más, alguien que te preste atención y te dirija. Entendí cómo Elvis había sido el hombre y mentor de ella y me di cuenta de que eso sucede con frecuencia en las relaciones amorosas, es como ser un dios de alguna manera, y esa no es una visión equilibrada para nadie, ¿verdad?”.
Apareció así el lenguaje teológico dentro de tal concepción y surgió por causas secundarias: la problemática existencial. Se supone que las deidades no crean directamente las cosas del mundo, pero sí el mundo en el que luego van sucediendo las cosas que causan los problemas en la gente. De esta forma, la religiosidad en la actualidad parece haberse quedado en un campo primario: el de la sola creencia.
Reach out and touch faith
Your own personal Jesus
Reach out and touch faith
En ello ha habido de todo: teístas (creyentes con revelación), deístas (creyentes sin revelación), agnósticos, politeístas a los cuales si un dios les falla pueden acudir a otro, sin problema. Los monoteístas se pertrechan entre la carcajada divina cuando un humano le plantea su futuro o el silencio absoluto (así todo suena más misterioso e inmanente).
En el deísmo, por ejemplo, destaca la creencia de Albert Einstein, en el sentido de que hay un ser supremo, aunque no personal, pero indiferente a nuestra presencia y que no interviene en el mundo. También están los ateos, a los que el asunto ni les va ni les viene, pero a veces se sienten excluidos de la plática.
El caso es que, puesto que los humanos no son razonables, algunos científicos intentan darle vueltas de tuerca al asunto para que se acomode a las creencias particulares, incluso hay algunos que defienden que consumo y creencia son dos “magisterios que no se superponen”. Es decir que son perfectamente compatibles, porque se puede afirmar que los protagonistas de las propias leyendas humanas de temporada son personajes de ficción (como los de Marvel, Santa Claus, Barbie, los de un manga o un animal imaginario), como el de la canción de Depeche Mode.
Feeling unknown and you’re all alone
Flesh and bone by the telephone
Lift up the receiver, I’ll make you a believer
Take second best, put me to the test
Things on your chest, you need to confess
I will deliver, you know I’m a forgiver
Existe también el principio antrópico, el cual observa que el universo parece haber sido fabricado pensando en que existamos y que todo encaje milagrosamente bien en él. Es decir, puesto que actualmente ya hay un multiverso aceptado de manera oficial (avalado por un evangelista tecnológico), es posible que el del Jesús Personal solo sea uno de tantos. De este lado de la línea, los humanos y su problemática colectiva y particular y del otro lado, un sucedáneo que conteste la llamada y sea al que contarle las cuitas; que se ajuste a las necesidades de cada quién, porque en su anuncio dice que será alguien al que le importe y será lo mismo que la poesía, que no le pertenece a nadie excepto al que la necesite. En fin, la canción sigue abierta al tiempo y sigue gustando.
Sergio Monsalvo C.