Consuelo Velázquez es una de las compositoras más influyentes de la música mexicana y latinoamericana del siglo XX. Su obra más icónica, “Bésame mucho”, se ha convertido en un estándar de la música popular y ha sido interpretada por innumerables artistas a nivel mundial. A lo largo de su carrera, Velázquez dejó un legado musical duradero, contribuyendo con sus creaciones a la riqueza y diversidad del repertorio musical de México. En este escrito, exploraremos la vida y las obras de esta compositora, así como el impacto y legado de su música.

Los primeros años
Consuelo Velázquez Torres nació el 21 de agosto de 1916 en Ciudad Guzmán, Jalisco. Demostró aptitudes innatas para la música desde los cuatro años, cuando tocó de oído el pequeño piano que su tío le había regalado. Sus padres, reconociendo su talento, la alentaron a desarrollar sus habilidades musicales y la matricularon en la clase de piano de Ramón Serratos de la prestigiosa Academia de Música Serratos de Guadalajara. A los seis años ofreció su primer recital pianístico. En la adolescencia continuó los estudios en la Escuela Normal de Música en la Ciudad de México, donde Serratos había sido nombrado director. Se tituló como pianista y profesora en 1931, y realizó varios recitales en el Palacio de Bellas Artes. Con posterioridad recibió un curso de perfeccionamiento del reconocido pianista chileno Claudio Arrau, quien elogió su competitividad como intérprete. También se presentó como solista junto a la Orquesta Sinfónica Nacional y la OFUNAM. Sin embargo, una de sus grandes pasiones, la composición de boleros y canciones románticas, a la que se dedicaba desde la adolescencia junto a su carrera como pianista, fue la que la lanzó al estrellato internacional.
El ascenso a la fama
En 1935, a los diecinueve años, Velázquez compuso la canción que la catapultaría a la fama mundial: “Bésame mucho”. En esta época “ni siquiera había besado a nadie, ni sabía lo que era un beso”, dijo en una entrevista. Sin embargo la inspiración para esta famosa balada sentimental la sorprendió durante un paseo en bicicleta en la Ciudad de México. La melodía y la letra surgieron en su mente de manera instantánea, como una revelación, y apresuradamente se dirigió a una farmacia cercana para anotarlas en una servilleta de papel.
Con todo, no fue hasta cinco años después que Velázquez dio a conocer este bolero y otras de sus canciones en un programa de música clásica de la radioemisora XEQ, en el que interpretaba piezas para piano de compositores como J. S. Bach, Claude Debussy y Maurice Ravel. Este fue el comienzo de la difusión de su obra, bajo su propia voz y acompañándose ella misma al piano. Al principio, pasó como incógnita atribuyendo la autoría de sus bellas melodías a una amiga, pues en la época era mal visto que una instrumentista de música clásica compusiera canciones sentimentales. Sin embargo, esta situación duró muy poco tiempo, dada la creciente aceptación y la solicitud popular de escuchar más de estas canciones en la mencionada emisión radial.
La primera grabación de “Bésame mucho” fue realizada por el cantante hispano-mexicano Emilio Tuero Cubillas en 1941; se convirtió en un éxito inmediato en México y América Latina. Tres años después, la versión al inglés interpretada por Nat King Cole colocó este número durante una docena de semanas en el primer lugar de los hits de los Estados Unidos, incrementando en millones los seguidores apasionados de esta canción. Su emotiva letra y su hermosa melodía calaron hondamente en las audiencias, convirtiéndose en un himno del amor apasionado. Rápidamente cruzó fronteras y comenzó a ser interpretada por artistas de todo el mundo.
Interpretaciones y reconocimiento internacional
La versatilidad es uno de los sellos distintivos de “Bésame mucho”. La ductilidad de su melodía y ritmo permite que pueda ser interpretada en los estilos más disímiles: desde el característico enfoque musical de las baladas románticas, hasta los arreglos más rítmicos y vigorosos. El fácil acomodo de su música, y la espontaneidad de su texto amoroso y apasionado, resultan genuinos valores estéticos y humanos para las más diferentes culturas del mundo. Estas peculiaridades han contribuido a que haya sido cantada en más de veinte idiomas, y además a su longevidad y continua popularidad.
Desde famosos boleristas y cancioneros, hasta cantantes líricos, leyendas del jazz y el pop, así como diferentes tipos de orquestas y coros han recreado “Bésame Mucho” con las más variadas versiones. Tales son los casos de las efectuadas por Pedro Infante, Frank Sinatra, Lucho Gatica, Édith Piaf, Elvis Presley, The Beatles, el Mariachi Vargas de Tecalitlán, Luis Miguel, Cesária Évora, Andrea Bocelli, Plácido Domingo, Pérez Prado y su orquesta, Ray Conniff con su coro y orquesta, y la Orquesta Sinfónica de la Plaza de San Marcos en Venecia, entre muchos otros que han rendido homenaje a la canción a lo largo de varias décadas. A finales del siglo pasado este icono del amor fue considerado la canción en español más versionada de la historia.
Ha sido empleada en la banda sonora de películas mexicanas como A. T. M. ¡A toda máquina!” (Ismael Rodríguez, 1951), Danzón (María Novaro, 1991)”; e internacionales: Moscú no cree en lágrimas (Vladímir Menshov, 1979), Luna sobre parador (Paul Mazursky, 1988), Arizona dream (Emir Kusturica, 1993), Bésame mucho (Joseph Pitchhadze, 2000), entre otros.
Otras composiciones
Aunque la composición de esta única canción bastaba para dejar una huella definitiva en la cultura musical de México y el mundo, en su trayectoria creativa Velázquez concibió una amplia variedad de piezas que abarcan diferentes géneros, temáticas y estilos, desde boleros románticos hasta creaciones de música clásica.
Escribió alrededor de cuarenta canciones que reflejan su capacidad para la música emotiva y lírica. Muchas de éstas, como “Verdad amarga”, “Que seas feliz”, “No volveré”, “Anoche”, “Enamorada” y “Amar y Vivir”, también se han convertido en notables éxitos en las voces de reconocidos artistas mexicanos e internacionales.
Algunas de estas piezas con arreglos de Eugenio Toussaint se recogen en el fonograma Para mí… Consuelo (2005), de la cantante mexicana Cecilia Toussaint; así como la versión de “Bésame mucho” con el acompañamiento al piano de la compositora, una interpretación que constituye una joya para los anales de historia musical de México, pues Velázquez “nunca ha acompañado en ‘Bésame mucho’ a nadie, solamente a Cecilia Toussaint; esto fue como un detalle de cariño para ella”, expresó el hijo de Velázquez en una entrevista.
A lo largo de su carrera fue honrada con distintos lauros y reconocimientos, entre estos: “Compositora de América”, otorgado por el Consejo Panamericano de Sociedades Autorales; el premio “Special Citation of Achievement”, de la Broadcast Music Incorporated” de Estados Unidos; “Grandeza de la mujer latina”, concedido en Puerto Rico; “Lo nuestro”, de la cadena Univisión en la Florida, y la medalla “Emilio Azcárraga Milmo”, en México, ocasión en la que se develó un busto dedicado a la compositora.
Un legado duradero
Consuelo Velázquez dejó una herencia perdurable en la música mexicana, contribuyó a enriquecerla y la llevó a los escenarios internacionales. Su habilidad para concebir melodías y textos que tocan los sentimientos de las personas, transmitiendo emociones profundas, es una marca de su genio musical y elevada sensibilidad artística. Su influencia trasciende las fronteras de su tiempo. Su composición más famosa ha perdurado a lo largo de décadas: continúa interpretándose y grabándose por diferentes generaciones de artistas, y sigue siendo escuchada y admirada por las audiencias de todo el mundo. Su legado perdura al día de hoy, como un testimonio de la belleza, el amor y la sensualidad que la música puede transmitir.
Ana Gabriela Fernández
Pianista e investigadora