Con los últimos rayos de la tarde, arribé hasta el foro independiente, tienda de postres y sala de ensayo moreliano “Bananarama”, donde me recibió su propietario y mi anfitrión por esa noche, Omar Estévez, guitarrista del otrora proyecto de synthpop Estévez and the Wet People, actualmente rebautizado como Odisea Nebulosa. Además de Omar, también se encontraban las cantantes y tecladistas Eliza Mendoza y Marlow Stars, ya que mi presencia coincidió justamente con su ensayo. Pese al sofocante calor que sobrepasaba con creces los treinta grados centígrados, pude corroborar el progreso y la firmeza del trío, al cual le descubrí un repertorio renovado y antiguas canciones ligeramente reversionadas.
Al concluir la práctica, pudimos conversar e interrogué a Estévez por la variación en el nombre del grupo, a lo cual respondió que luego de atravesar por una breve separación, felizmente decidieron continuar, pero ahora guiados por un enfoque creativo y participativo mejor distribuido y proyectado. Odisea Nebulosa es el nombre elegido entre ellos tres y con el cual se cobijarán sus flamantes composiciones.
Así dio comienzo una charla que se extendió buena parte de la noche y en la cual tratamos diferentes tópicos, entre ellos el resurgimiento de su anterior proyecto, Stereoadicta, la notoria inclusión de mujeres en la escena moreliana y otros asuntos diversos.
El motivo inicial de mi visita a “Bananarama” respondió al concierto que tendría lugar un día después en la céntrica sala de conciertos “Beat”. Ahí, además de Omar y sus compañeras, también estaban programadas otras propuestas locales como Acuaria y The Natural Division.
Llegada la noche, el concierto Haz pxtx música principió con un cartel artístico muy ecléctico, el cual incluyó el show travesti del bajacaliforniano Amaury Glamazón, el hip hop moreliano de Vlack Manny y el trap de los capitalinos Wilo y Capeline.
No obstante, y según mi criterio estrictamente roquero, lo sustancial ocurrió cuando Odisea Nebulosa subió al escenario y arrancó su participación con el estreno de un set list nutrido por melodías de reciente cuño como “Desde entonces”, “Hello Stranger” o “Ex One”, las cuales reflejaron el nuevo encuadre creativo antes referido por Estévez. Esas piezas exudaron un sonido alejado de su primigenio pop –que era más contagioso– y exploraron matices sutilmente inorgánicos, aunque sin perder el énfasis en la interacción de las melodiosas voces de Mendoza y Stars. En contraposición, el terceto readaptó antiguas canciones propias de Deer Murray y Estévez and the Wet People, como “Glass Flags”, “Love Is a Mistake” y “Amor en negro”.

Concluida la intervención de Odisea Nebulosa, subió al proscenio el grupo de rock alternativo con tintes progresivos The Natural Division. Este quinteto, conformado por Andrés Arseth en la guitarra, Olaf Soto al bajo, Liz Dueñas en los teclados, Emerson López en la batería y el vocalista Juan Pablo Portillo, desplegó casi al instante muestras de la capacidad instrumental de cada uno de sus integrantes con los temas “Circles”, “Caramel Dream” y “California”. El proyecto apenas cumplió un año de existencia, pero tiene potencial para alzarse pronto como un referente interesante en la ciudad. Su primera placa oficial está planeada para lanzarse durante los próximos meses.
Finalmente fue el turno de Asbany Ávila (voz), David León (guitarra) y Luis Cuevas (batería). Juntos integran la banda de rock fusión Acuaria, originaria de Ciudad Hidalgo, aunque radicada desde hace tiempo en la capital michoacana. En este ensamble se destacan la seductora presencia y las potentes vocalizaciones de Ávila, quien le imprime un toque distintivo a sus pasionales letras. Ejemplo de esto son “De(Construcción) – Rock versión”, “Quemándome”, “Maniática obsesión” y “Cállate”, todas pertenecientes a su EP Al límite (2023). Pero fue con su último sencillo, “Hasta caer”, que la terna explayó la totalidad de sus facultades (“Ya no hay fuerza de voluntad, sólo la luz, su palpitar / El brillo de la noche seductor te incitará a pecar / Escucha lo que digo, éste es tu premio, es tu castigo / Miraste dentro del abismo, saltarás, terminarás perdido).

La noche siguiente asistí a “Bananarama”. Sobre este foro, Estévez me comentó que parte de su intención original fue proporcionar a los incipientes grupos locales un refugio donde pudieran desarrollarse. Hasta allí llegan en parvada muchos adolescentes que intentan incursionar en la música, aunque en noviembre del año pasado organizaron eventos más ambiciosos. Fue el caso del Grand Bananarama Festivus, al cual acudieron además de muchas propuestas michoacanas —entre ellas el guitarrista Vicente Jáuregui—, otros músicos provenientes de Ciudad de México, como Scar, Los Bunyans o Querida Molly, e incluso de diferentes países: Los Desaparecidos (Chile), Las Cruxes y Los Santohs (ambos de Estados Unidos).

En el lugar pude constatar la afluencia de numerosos jóvenes que tomaban el escenario, iluminado por tenues luces de color púrpura, para interpretar sus melodías. Las cabelleras largas, las chaquetas de cuero y las camisetas negras abundaban y se mezclaban con otros atuendos más actuales. Un aire de camaradería y fiesta imperaba ahí y entre el jovial público se encontraban departiendo algunos elementos de Krabben, Los Nahuals y el ya mencionado The Natural Division.
Como es habitual en los conciertos, las demoras y los imprevistos surgen sin aviso. En mi caso particular, tal circunstancia acortó el tiempo que tenía para conocer a la totalidad de los proyectos, pues en breve debía abordar el autobús que me devolvería a mi ciudad natal. Con todo, alcancé a escuchar algunas interpretaciones de Los Nahuals quienes calentaron el ambiente con canciones de Radiohead, Misfits y Chris Isaak.
Al final, en mi mente quedó de todas maneras una agradable impresión de la escena independiente moreliana.