Asombra. Son cuarenta y cinco grupos y solistas mexicanos con sendas grabaciones de piezas de Daniel Melero. Un trabajo colectivo trascendental por el buen resultado del proyecto. Líneas estratégicas es un bien merecido homenaje creativo al “no-músico” argentino, cuya obra le ha dado forma y contenido a mucha de la música pop en lengua hispana. Discretamente bonaerense del barrio de Flores, se le considera el introductor en Iberoamérica del techno y la música electrónica de los años ochenta del siglo pasado. Primero con la banda ahora de culto Los Encargados y luego al intervenir con su ingenio e imaginación en la música de Soda Stereo, Todos Tus Muertos, Babasónicos y no pocos grupos y solistas más de la significativa y amplia escena argentina de rock y pop que sobrevivió a la herida de la torpe guerra de las Malvinas y produjo, para soportar el duelo, mucho de lo mejor de lo que se llamó “rock en tu idioma”.
Melero ha sido un creador excepcional, con más de veinte apreciables discos como solista, en los que ha experimentado con todas las posibilidades del pop electrónico y alternado con músicos como Andrés Calamaro, Cachorro López y Gustavo Cerati. La composición por la que es más popular es la magnífica balada “Trátame suavemente”, llevada a la consagración precisamente por Soda Stereo.

El resultado de Líneas estratégicas, el conjunto de 45 grabaciones que esta vez comento en forma breve para promover su más amplia recepción, es un producto musical más que aceptable. Ya lo dije, asombra el conjunto total, resultado de la fina curaduría de Alejandro Mancilla y Luis “Astro” Sánchez, quienes gestaron la idea desde 2022 y convocaron a los cuarenta y cinco artistas para hacer versiones libres de las canciones de Melero; un gran aplauso para ellos dos y un aplauso más para el diseño de la portada. La suma completa, con duración de algo más de dos horas y media, no es monótona ni una ensalada sin pies ni cabeza; el conjunto manifiesta unidad y cada una de las partes sabe reflejar el valor holístico del conjunto como una obra en sí misma. Una enorme obra conceptual, trabajo real de cientos de personas, como sabio, lúcido y agradable homenaje a la música y la poesía del Melero que merece todo esto y más.
No quiero jugar con los nombres de quienes han creado las cuarenta y cinco pistas de Líneas estratégicas, sería injusto no mentar a todos con detalle, porque nadie desmerece en su reversión de las composiciones de Melero, a la vez que cada canción cuenta con personalidad y estilo propios. Da gusto escuchar canción tras canción, como si todo fuera creado en persona por el mismo homenajeado al contar con tan amplio y selecto elenco para interpretar sus piezas. Hay una armónica diversidad de voces, lo mismo en los arreglos y las instrumentaciones, sin que ello cause tropiezos o digresiones innecesarias. Todo corresponde a una misma arquitectura, lo que demuestra el carácter unitario de la razón poética de Melero. Canciones generalmente de amor melancólico y realista, entre relato de ciencia-ficción y sueño surreal, cosas de una imaginación lunar y singular. Buena música de discoteca en su hora de aparición, música hecha para bailar a gusto, lo mismo que para cerrar los ojos y meditar en quietud. No hace ruido en el pensamiento ni pide acrobacias de deporte extremo en las coreografías, deja fluir la energía interna y externa, generando estados mínimos, pero constantes, de alegría inaudita.
Sin embargo, si digo y sostengo que el valor clave de Líneas estratégicas radica más que nada en el asombro, es bueno decir que el arreglo y ejecución que más me asombró en la primera recepción del gran conjunto es el de Sonido Gallo Negro a “Sangre en el volcán”; me dejaron con la boca abierta y la carne de gallina, derramando lágrimas de fuerte experiencia de mi luz interior, lo que les agradezco de corazón. Han hecho de esta pieza instrumental una oración salsera y cumbiambera, con aires nobles de Cubita la bella y la sagrada música del Caribe que da vida y espíritu propio al son y al danzón que también son de Mérida y Veracruz.
La palabra “Líneas” del título del proyecto proviene del nombre de una canción clave de Melero y lo estratégico del conjunto resultante es trabajo ejemplar de Mancilla y Sánchez. Una estrategia es un plan de acción diseñado para lograr un objetivo específico o una serie de metas. Implica identificar recursos, establecer prioridades, tomar decisiones y asignar tareas para aumentar las posibilidades de éxito. El objetivo del homenaje lo han alcanzado con creces, ahora dan ganas de que el maestro Daniel Melero hiciera una aportación personal a cada una de las cuarenta y cinco canciones. La convocatoria inteligente de los dos curadores de la obra ha logrado una respuesta magnífica y todo esto forma parte del gran proyecto sociocultural del fanzine 17 segundos que distribuye Líneas estratégicas en forma gratuita como un extra de su primer número. Suerte a todos.
Y vaya esta nota con un abrazo enorme para Daniel Melero desde Ciudad de México, donde se le admira con ganas.