• Expectativas
    La resurrección salvaje


    En 2010 murió Steve Lage. Mientras tanto, su fama y el respeto por esa grabación casi amateur han aumentado año con año, tal como merecían desde un principio, y ahora cada vez más gente los escucha y respeta, sintiendo que hubiera sido en verdad genial poder asistir en aquel 1967 a alguno de sus conciertos. De forma que muy en serio van viviendo una resurrección salvaje en este siglo XXI.

  • Expectativas:
    La música de la gente jipiosa


    Nacida en diciembre de 1947, Nichols comenzó su carrera en el sur de California, cuando aún era muy joven, allá por 1964, siendo cantante en un grupo de música folclórica norteamericana. Luego vivió en la ciudad de San Francisco durante el “verano del amor”, la justa hora en que aparecieron los jipis y se ve que ese espíritu de amor y libertad le llenó el corazón.

  • Expectativas
    Tanguito loco


    Tanguito supo ser un fracaso toda su vida. Así de rebelde era él. Todo un bisonte de las praderas. No quería estar adentro del orden urbano de los normales del montón, por ello fue un excéntrico voluntario de principio a fin. Un monstruo. Contracultura pura. Un gitano del rock.

  • Expectativas
    El insuperable Louis Armstrong


    En cada momento de su extensa biografía musical, Louis Armstrong emergió y se sostuvo en lo excelso, en lo más sublime de lo más sublime, hasta cuando se arriesgó a chocar de frente con lo cursi y limitado de las modas circunstanciales. Jamás simplificó su fórmula, nunca se confío a su fama.

  • Expectativas
    El rock del 68


    El rock no fue algo importante dentro de las manifestaciones estudiantiles de 1968 en París y la Ciudad de México. Los grupos comunistas y guerrilleros que ideologizaron la revuelta consideraban al rock una forma de enajenación de los jóvenes, algo que tenía que ser criticado y evitado de forma tajante.

  • Expectativas:
    Ensayo sobre la cumbia (y II)


    La cumbia es una memoria, otra memoria. Nuestra memoria. Una música que no emerge desde el mercado “global” del espectáculo norteamericano, dueño del mundo desde 1945 hasta la fecha; aunque lo afecta y aprovecha, lo interviene y contamina, desde lejos y desde abajo, que es desde donde habla la contracultura.