Para Angélica Beltrán
Los Beatles regresan. Una vez más, después de medio siglo de haber dejado de hacer música juntos, con dos de sus integrantes muertos, en este siglo XXI han vuelto a ser trending topic en los medios y redes sociales. Su nueva canción, “Now and Then”, un interesante experimento con las posibilidades de la Inteligencia Artificial (IA), escala las listas de éxitos y de ventas de música grabada por todas partes. De nuevo se habla a favor y en contra de los Cuatro Fab de Liverpool, como siempre ha ocurrido con ellos, de allí su importancia. La opinión pública se activa, idolatrándolos, por un lado, y criticándolos por el otro, como las dos caras de un EP de 45 rpm. Hay que comentarlo.

Como tiene que ser, hablo de los Beatles y de su nueva canción y video desde mi muy particular punto de vista, de modo intensa e inevitablemente subjetivo; no lo puedo hacer de otra manera, mi vida real está marcada de modo intenso por la presencia y la acción cultural de esos cuatro. Son parte de mi conciencia y memoria.
En 1964, cuando accedieron a la fama mundial, yo contaba apenas con doce años de vida, ingresaba a la adolescencia en la década de la locura revolucionaria y su música e imagen fueron un rito de pasaje trascendental, porque me confirmaron y aceleraron la vocación de poeta contracultural. Me dejé el pelo largo y me traté de vestir y comportar como ellos; de forma especial, desde que vi la película Help!, ellos hicieron que creciera mi deseo de crear arte. Quise componer canciones y tocar la guitarra, aprendí a pensar mis versos con música.
Al llegar el asombroso álbum del Sargento Pimienta, en 1967, yo era todo un jipiteca urbano de sólo quince añitos. Los peluqueros me amenazaban con sus tijeras y no faltó una señora que me aventó un balde de agua en la calle, para que ya me bañara, dijo. Por un rato anduve metido en un grupo de rock, en el que interpretábamos covers de sus canciones, pero no se me dio ser músico y cantautor.

Al llegar la separación definitiva del cuarteto, en 1970, yo tenía dieciocho años y la música subterránea y de vanguardia que escuchaba estaba muy lejos de las trampas e ilusiones del Hit Parade y las estaciones de radio. La entrevista de John Lennon para la revista Rolling Stone lo planteó todo bien claro: el sueño había terminado. Todos teníamos que despertar de los sueños guajiros y utopías imposibles que dominaron el año de 1968 y sus revueltas estudiantiles. Hubo que encarar la realidad, el mundo no iba a cambiar de un día para otro con el toque mágico de una revolución. Eso fue un ascenso indispensable a la madurez sobre el cambio de vida y la transformación de la historia de un poeta rockero. Dejé de seguir de cerca la memoria de los Beatles, pero su música nunca dejó de acompañarme. Sonaban por todas partes.
Un día los recordaba con gran gusto y al otro día les encontraba mil y un defectos, sin poder dejar de tenerlos presentes como parte de mi estar en el mundo, porque a cada rato aparecían de una u otra manera en mis escritos como periodista y poeta. La trágica muerte de Lennon, en 1980, me hizo revisar a detalle la cuestión histórica de los Beatles y su obra como parte importante del siglo XX. No era por mera nostalgia ni sólo para resolver el duelo, era algo necesario para mi praxis como investigador y docente en ciencias de la comunicación y periodismo, porque su presencia era importante y significativa en diversos momentos de mi cátedra.
Mucho ha pasado desde entonces, ahora tengo 71 años y llevo sesenta pensando en los Beatles. Por ello no puedo ser objetivo y neutral al juzgar los productos del cuarteto, su influencia determina mi personalidad concreta. Así que me vuelve orgullosamente subjetivo el querer comentar su nueva canción y el video que la acompaña.
“Now And Then”, primero que nada, no puede ser considerada como una nueva canción de los Beatles reales, sólo es un experimento técnico con la imagen audiovisual de sus integrantes virtuales. La canción en sí es una composición original de John Lennon que fue grabada por él en un cassette, acompañándose al piano, alrededor de 1977, cuando la agrupación estaba oficialmente separada. Nada en ella hace pensar que fuera compuesta para que los Beatles la interpretaran.
Como experimento tecnológico, la canción es un producto de Peter Jackson y Paul McCartney en el que intervino como actuante Ringo Starr. No es un experimento hecho con fines científicos o estéticos, el objetivo principal de esta producción es estrictamente mercantil. Aquí es importante tener en cuenta que los Beatles han sido un negocio capitalista desde antes de que los llevara al estrellato la conducción de Brian Epstein y nunca en el tiempo que duraron juntos como cuarteto de rock y música pop dejaron de ser una mercancía fetiche de la industria cultural de la sociedad del espectáculo. Desde que dirigió y produjo la serie The Beatles: Get Back, Peter Jackson, por acuerdo con Paul, Ringo y las viudas de George y John, se encargó de la producción y mercadeo de la imagen audiovisual del grupo, un trabajo que a mi entender ha mejorado la recepción y comprensión de su legado sociocultural, sobre todo en lo referente al período final de su carrera.
Escuchada como canción de los Beatles, “Now and Then” deja mucho que desear, está muy por debajo de composiciones y grabaciones como “Strawberry Fields Forever”, “Yesterday” o “Something”. Lo mismo vale como canción de John Lennon: se queda corta. Pienso que le hace falta el trabajo colectivo de gente viva que participe en el estudio de grabación, tal como lo hacían los Beatles reales, personas imaginativas que interactuaban de modo intenso hasta cuando grababan canciones en solitario. Al resultado le faltan el oído y la producción de George Martin.
Por eso “Now and Then” únicamente es un interesante experimento con las posibilidades de la IA, un muy buen experimento y nada más. Un gesto significativo de nostalgia reconstructiva, un logro arqueológico para presentar lo imposible y siempre de los siempre un buen negocio para la empresa Apple y las corporaciones con que está ligada. Después de todo, los Beatles han sido una mercancía de buena calidad, pero no precisamente una agrupación de auténtico espíritu contracultural y libertario; a la larga, sus vidas fueron más que nada de pequeñoburgueses excéntricos.
Lo que creo importante de este regreso espectral de los Beatles más de cincuenta años después de que se desbandaron, se encuentra, desde mi punto de vista, en la extrema calidad “técnica” del resultado como grabación de audio y video. El resultado virtual los reúne de nuevo en la fantasía del cine como fábrica de sueños. El experimento restaurador del audio del cassette original y del video que acompaña a la canción es un aporte valioso de la empresa WingNuts Films que constituye y dirige el imaginativo y creativo neozelandés Peter Jackson, quien ha logrado generar, con el capital de Disney Pixar, el aparato de inteligencia artificial capaz de separar la voz de Lennon del sonido dominante del piano en la defectuosa grabación original, para luego poder integrar esa misma voz, tal cual, a las grabaciones hechas en 1995 con George Harrison tocando la guitarra y con los nuevos agregados de Ringo y Paul, incluida la partitura para orquesta compuesta por Giles, el hijo de George Martin.
Este collage de grabaciones de tiempos y espacios diversos es una pieza cibernética y virtual, una obra de ciencia-ficción en la cual los cuatro Beatles se unen de forma fantástica como espectros de la memoria y reaparecen como seres vivos, haciendo su música para el oído y la vista. Una nueva condición existencial que demanda más atención y cuidado para ser juzgada, valorada y criticada. Pero una condición donde los Beatles, gracias a McCartney y Jackson, demuestran seguir vigentes en este siglo XXI.
La música de “Now and Then” corresponde a una melancólica balada psicodélica. Es un viaje sereno y luminoso hacia el amor que todo lo mueve y lo resuelve, el alma de la música. Pienso que los ensayos y el trabajo en el estudio, con el apoyo de George Martin y la lucidez que les otorgaba la ganya a los cuatro, la hubieran hecho algo más rockera y cerca del blues, ya que ese era el lado fuerte de Lennon como compositor musical. Mientras que la letra resulta sabiamente multívoca —quien canta habla con un ser plural y singular, porque el pronombre “you”, que nombra al otro con quien se habla en lengua inglesa, vale para los dos casos—, también es una narración sin sexo y sin género, o sea, neutral ante lo fálico. Se puede pensar que está dirigida de inmediato a Yoko, tiene el espíritu del Lennon del álbum Double Fantasy, pero también se puede decir que va dirigida a Paul más en directo —el cassette en donde quedó grabada tiene pegado un letrero de puño y letra de John que dice: “Para Paul”— y a los otros Beatles en indirecto, de tal modo que se puede llegar a entender como un mensaje para todas las personas que admiramos a John Lennon y los Beatles. Además, en un momento clave para Lennon y la fama de los Beatles, también se puede afirmar que esta canción se la envía John desde el futuro a su hijo Sean.
El título puede traducirse al español de varias maneras. En primer lugar, es una frase hecha inglesa que quiere decir “de vez en cuando” o “de vez en vez”; sin embargo, la traducción literal la carga de otro significado interesante: “ahora y entonces”. “Ahora” que me escuchas estando yo muerto y “entonces” cuando me escuchaste estando vivo yo, así que entonces y ahora te amo porque me hiciste ser lo que soy ya después de la muerte.
Para juzgar el video que acompaña a esta nueva canción, es muy importante tomar en cuenta la diferencia ontológica entre el cine de celuloide analógico y el cine virtual digital, dado que en lo esencial no son la misma cosa. Hacer los trucos que vemos con celuloide hubiera significado un trabajo de enanos, como el de la película Los tres huastecos de Ismael Rodríguez, y el resultado hubiera dejado mucho que desear como realidad no-fantástica, los ensambles se verían al fin y al cabo rudimentarios, burdos, como Pedro Infante haciendo de Pedro Infante tres veces. En cambio, la producción digital de imágenes visuales es otra cosa, más que nada resultado de información verbal, programática, que pide con planteamientos lógicos cómo se vea lo que se desea presentar en pantalla y entonces se puede conseguir la calidad de imagen visual que nos entrega la dirección de Jackson, en la que vemos juntos a los cuatro Beatles en diversos instantes de sus vidas, llegando a momentos en los cuales un beatle se ve junto a su doble que es tan original como el otro y como todos los vimos y escuchamos en forma siempre virtual.
El relato que nos presentan es una rememoración de momentos alegres y productivos de los de Liverpool. De tener una trama, ésta avanza en sentido contrario al tiempo, dando saltos hacia adelante y hacia atrás, para concluir con los muchachos convertidos en niños, antes de que todo lo de los Beatles les sucediera, cuando sólo eran promesa del futuro. Una promesa que ya se cumplió. Ahora son una marca importante en la historia.
Lógicamente, cada quien tiene su idea de lo que son los Beatles. Todo mundo puede descalificar esta canción y su video porque no son lo que uno cree que deben ser. Ya aparecen en las redes sociales intervenciones en las que la reconstruyen como creen que tiene que ser, una creencia en realidad muy nebulosa, pues nadie puede saber hoy cómo la harían los Beatles reales. Sólo queda especular. Entonces, es bueno considerar la amplitud de público a que va dirigido este producto, de allí lo aparentemente “superficial” del resultado final. Porque hoy día, el público interesado en los productos de los Beatles corresponde a seis generaciones diferentes. Una es la de quienes vieron llegar al cuarteto, constituida por quienes nacimos entre 1940 y 1955; luego viene la generación que supo de los Beatles cuando estos eran un incendio en la cultura y la contracultura, los nacidos ente 1956 y 1970; después viene la generación de quienes supieron de ellos cuando habían dejado de ser un grupo musical, formada por quienes nacieron entre 1971 y 1985; a continuación vienen quienes saben de ellos porque marcaron la historia, gente nacida entre 1986 y el año 2000; vino a continuación la generación que sabe ellos como eco del pasado, gente que nació entre el dos mil y el 2015; y ahora llega a la vida la sexta generación, la de quienes con esta nueva canción están conectando por vez primera y todavía en la infancia con la historia y el mito de los Beatles, o sea, quienes ya han nacido de 2016 para acá. Todos sentimos interés por ellos, pero cada generación lo hace por razones diferentes y con todas esas razones quiere coincidir de un modo u otro el audiovisual de “Now and Then”.
La mayor parte de quienes admiramos a los Beatles nunca los vimos o escuchamos tocar en persona. Siempre han sido unos seres virtuales para nosotros. Más que nada: fantasmas. Nunca los vimos ni los veremos de verdad. Los conocemos por los discos y las grabaciones que hoy circulan de mil maneras desde fuentes diversas, porque los hemos visto en fotos y documentos de cine y video, por eso la canción y el video de “Now and Then” constituyen un gran teatro para la memoria, nos dejan recordarlos en imágenes de toda su historia como Beatles. Esto es algo conmovedor. ¡Tantos recuerdos! Confieso que me hicieron derramar lágrimas de tristeza y alegría al mismo tiempo, de tristeza por lo que nunca regresará y de alegría por haber vivido en directo la hora cumbre de los Beatles, desde su aparición hasta la separación definitiva y todo lo que ha venido después.
Y ahora, después de tantas cosas, gracias a esta nueva canción y su video, a los cuatro Beatles los podemos ver juntos y felices desde siempre para siempre.