Festival Sónar 2023.
Treinta años de hedonismo y experimentación

Barcelona, España. El Sónar trajo el calor consigo y también a 120 mil almas a la fiesta de su trigésimo aniversario. Estilismos increíbles y llamativos, asistentes de todas las nacionalidades, te hacen sentir del montón. Imposible destacar. Una tercera parte del público es extranjero, proveniente de más de cien países. Es la fiesta de los treinta años y yo cumplo diez de estar presente. El festival ya es muy adulto y demanda inmersión total durante los tres días en que se extiende. Es mi primer festival con cuarenta años cumplidos. Las cifras son redondas. Días de redacción, baile, estudio y preparación. Durante el festival fui sometido a una constante lluvia de ideas, propuestas y ritmos a los que quedé frontalmente expuesto y sin ningún tipo de droga intermediaria sintética. Resulta una proeza mantener la energía constante y que no fallen la espalda o las piernas.

Especial mención para agradecer al equipo de prensa y organización. Esta crónica tiene las mejores pruebas audiovisuales para ilustrar mis palabras. Uno se estruja los sesos todos los años para traducir a palabras silencios, ruidos, experiencias y melodías. Sea lo que sea, y como le decía a Hugo García Michel antes de confirmar mi asignación este año, quinto con el sitio de música de la revista nexos: “Nada realmente mejor para romper el silencio que la música”.

Siempre digo a los míos que no sé si guardo un silencio parecido a la estupidez o a la sabiduría. Romper ese silencio con mi relato es mi deleite anual y gozo particular. Impacta en los lectores y en mi vida. Sónar es mi Disneylandia musical y profesional. Diez años sin dejar de publicar y sé que sólo empieza. Larga preparación, es hora de osar y no callar más lo que quiero y sé que me aporta el Sónar como creador. Tarea árdua escribir sobre música, pues en sí misma ya es un lenguaje completo y bello, no nos necesita como intermediarios y sí como partícipes. Una década aquí me ha hecho mucho mejor periodista, profesional, persona y, finalmente, músico y DJ. La escritura de esta crónica tiene tintes de celebración y homenaje. Sé que estos años son sólo un ensayo y es hora de empezar de verdad con el espectáculo y con este texto. Todavía escribo y edito mejores crónicas que Chat GPT, así que síganme los valientes. Bienvenidos a esta exhaustiva crónica inmersiva de la edición del treinta aniversario del Sónar.

Inteligencia artificial

Hablando de Chat GPT, la IA estuvo presente y produjo una de las filas más largas del festival. Se formó la gente en ella para ver los treinta años de la imagen del Sónar, deformada y reinterpretada por la inteligencia artificial. Lugar destacado tuvo también en el ciclo de conferencias y actividades del Sónar +D. Las imágenes visuales de todas las ediciones pasadas del festival eran retocadas por la IA que las mutaba, daba giros raros de estilo y nos evocaba más perplejidad. El resultado fue un realismo bizarro, deformado por las nuevas y singulares capacidades tecnológicas de nuestras máquinas.   Advertimos que llegaría este momento. Se debate lo que realmente supone el hecho de que la IA se apodere e involucre a la creación cultural y toda clase de tareas creativas. Este año la burbuja de la inteligencia artificial reventó. Ya no se necesitan humanos para crear canciones y se pone en duda el concepto de verdad y autoría. Se debate y se crea música en torno al concepto de singularidad. La encargada de dar algo de claridad al asunto fue Kate Darling. Ella fue protagonista principal del Sónar+D. Experta en ética robótica del MIT.

Singularidad en los beats y en la selección de temas. La edición más demencial, experimental y hedonista que he vivido. Quién hubiera imaginado hace treinta años el fenómeno Sónar, cuando Sergi Caballero, Enric Palau y Ricard Robles (sus rutilantes directores) en 1994, aún no habían organizado ni un concierto y montaron un festival. Esa fue la primera de treinta ediciones del Sónar. A su equipo se incorporó en 1995 Georgia Taglietti, admirable profesional y gran persona, quien me dio la oportunidad de colaborar con Advanced Music en 2014, aunque desde 2013 trabajo como periodista. Soy testigo privilegiado de la consolidación y crecimiento del festival. 

Sónar de día

Nuevo e inmenso es el toldo del escenario principal. Asegura por primera vez una muy preciada sombra a una enorme cantidad de danzantes que ahora es capaz de albergar bajo su flamante y colorida apariencia. Primera remodelación exitosa del año. Es el célebre y ahora mejorado SónarVillage. Buen giro logístico. Aunque tiene un pero: supone una distracción más grande, pues ahora hay que pasar por ahí para moverse a otro de los tres escenarios cubiertos: el Hall, el Complex y el Park.

Jornada inaugural

Queda patente la exuberancia y hermosa libertad de la programación y sus horarios. Inclusivas y sofisticadas, tanto la línea editorial como las actividades en torno al festival. Cualidades propias y únicas del Sónar, más si se compara con todos los demás festivales que beben casi exclusivamente del star system. El Sónar es y ha sido una rara avis. La curaduría es siempre digna de estudio y está plagada de excentricidades y placeres culpables. En sus propuestas se aseguran futuros descubrimientos a los asistentes. Es imposible asimilar tanta cosa ajena y, al mismo tiempo, dar cabida especial al talento local y divulgarlo dotándolo de espacios para contribuir a que la escena catalana y española impacte más allá de sus elusivas y debatibles fronteras. Así, sucede que artistas como Björk se maravillan cuando descubren la obra de la catalana Marina Herlop. Empecemos ya con los fastos que aquí brevemente les reseño.

La experimentación fue abanderada y patente desde los primeros latidos sonoros. Oneohtrix Point Never, Marina Herlop o Kode9. Todos experimentos transgresores para dar banderazo de salida a la jornada inaugural del jueves, a los que se sumaría el show de Royji Ikeda. Tuve la suerte de asistir desde mi comodísima butaca del Complex a Sabrina Bellaouel y a Desert. La primera jornada ya apostaba por beats inasibles. Este año trataba de romper todas las expectativas sonoras para poder implosionar y empezar una nueva década. De cierta forma, veo muchas reminiscencias con la celebración de sus 25 años. Amé, por cierto, descubrir el directo de Sabrina Bellaouel, a quien admiraba en secreto e incluso la venía incluyendo en mis sets. Temas suyos como “Eclipse” quizás era más material del Hall que del Complex. Yo hubiera cambiado de escenarios a Marina por Sabrina: Sabrina Bellaouel al Hall, Marina Herlop al Complex. Pero es una opinión. Lo importante es que se conozca la obra de las dos. Hermosas actuaciones para un Sónar aún con poco público que no se atrevía a corear y apenas se movía. Yo tampoco ayudé, me quedé inmóvil, disfrutando esa voz, hundido totalmente en mi butaca de ese teatro minimalista que es el Sónar Complex. Uno que conoce el Sónar sabe lo preciadas que son esas butacas y lo mucho que las vamos a echar de menos horas después.

Sabrina Bellaouel. Fotografía: Ariel Martini, cortesía Festival Sónar
Sabrina Bellaouel. Fotografía: Ariel Martini, cortesía Festival Sónar
Oneohtrix Point Never

Oneohtrix volvió para dar una exhibición de sintetizadores experimentales, bucles sonoros, beats trillados y capas de ruidos. Construcción y ambientación sonora que evoca a paisaje de filme apocalíptico que aún pertenece al futuro y no podemos comprender. Esta banda sonora futurista e hipotética la crea Daniel Lopatin, siempre un creador avanzado para nuestros días. Su espectáculo audiovisual fue de un fulgor blanco estroboscópico muy sobrio, quizá demasiado sobrio. Sus beats de corte vanguardista y sus momentos de ambient o largos loops me pedían un esfuerzo extra. Algo dentro quería bailar al sol este año. Siempre contundente, exploró y subvirtió el sonido a su antojo. Ahora goza de gran reputación como productor. Su último trabajo lo firmó con The Weeknd. Personalmente, siento que sus creaciones actuales y sus colaboraciones mainstream lejos están del sonido de esos hits de sus primeros trabajos como “Chrome Country”, “Zebra”, “Boring Angel” y otras obras tempranas del álbum R Plus Seven.

Marina Herlop

Escuché maravillado la sesión de Sabrina Balloluel, a quien conocía, como les dije antes, por algún tema y por casualidad. Quería seguir descubriendo mujeres que inspiren. No la conocía. Me abrió todo un mundo nuevo y mejoró mi ánimo descubrir a Marina Herlop. Marina tuvo un nutrido número de asistentes, su concierto mantuvo frescor y extrañeza a lo largo de sus composiciones que mezclan lo clásico y lo experimental. Revisitaba los temas de su último trabajo, pero con músicos invitados en directo y las integrantes de Tarta Relena. La catalana presentó su trabajo Pripyat y demostró todo su talento. Increíble su directo, no me extrañó nada el rumor de que hasta Bjork le ha dicho que su obra es admirable. Tiene formación de conservatorio y alma experimental, un estilo y una belleza que atrapan. Marina ha debutado con el sello de culto PAN y no para de expandir su imaginario.  Fue, sin duda, de las actuaciones femeninas más aclamadas por la prensa especializada. Creadora de su propia dimensión sonora, sus influencias son ricas y añade voces en otros idiomas. Además, su disco lo entregaba en forma de nuevas rendiciones en directo y con más músicos. También se fundían perfectas las voces de Tarta Relena, tradicionalistas y vanguardistas catalanas. Marina salió con todos los detalles bien cuidados. Muy hermosa, ataviada con un tocado que le hacía parecer una princesa de una película de la saga de Star Wars. Ella no sólo lo parece, también suena que viene de una galaxia muy lejana y me llevó con su música a ese lugar remoto. Especie llena de energía y embelesamiento que bien se podría describir como un verdadero encanto.

Ryoji Ikeda

Fue una de las sorpresas del festival. Quizá lo más aclamado por la crítica especializada en la sala de prensa. Increíble la repercusión del set de este genio nipón. Presentó su disco ultrasonics. En su propuesta se celebran el glitch, el error, a ritmo de techno minimal con beats increíbles y plenos de estilo. Los visuales que llevó  no eran aptos para epilépticos, poseían una belleza y una enorme complejidad digital en sólo dos tonos: blanco y negro. La pantalla dejaba su silueta fundida en negro por contraste y dotaba de una belleza estética inusitada a su set-up. Fue un terremoto y generó las mejores críticas entre los más entendidos, pues su creación se basa en el error del juego informático. Ruido blanco, polirritmos, beats glitcheados, una complejidad y una construcción del  set muy difícil de explicar. Música producida en su totalidad por errores informáticos o glitches. Sonidos quirúrgicos, exactos, matemáticos. La pantalla en blanco y negro y su enorme gorra que delinea la silueta y le da una forma infantil a su cabeza, en la que, a modo de broma, llevaba puestas unas gafas oscuras. Ryoji Ikeda dejó claro que nada es lo que parece y que siempre sorprenderá con su exploración sonora. El japonés coleccionista de errores informáticos ahora tiene un trabajo más melódico y musical, en comparación con su crudeza anterior y su brutal experimentación.

Ryoji Ikeda. Fotografía: Nerea Coll, cortesía Festival Sónar
Ryoji Ikeda. Fotografía: Nerea Coll, cortesía Festival Sónar
Nuevo escenario y refugio del sol

Salir de los escenarios cubiertos y oscuros de este año y reunirse en el renovado y gigante toldo del SonarVillage era salir a otra realidad o dimensión. Baile y curiosos atuendos en los eventos centrales, bajo una inmensa sombra. El nuevo escenario también empezó celebrando el error cuando Sergi Botella, a medio set inaugural, tuvo que cambiar uno de los Technics para sus discos de vinil. El escenario central se detuvo en un loop, pero devolvió amor y comprensión y volvió la música al escenario central que fue sonando cada vez mejor día tras día. 

Pioneer stand

También como parte de mi evolución y formación, me aproveché de la gentileza de la gente de Pioneer Dj para probar sus últimas mesas de mezcla y que me dieran un rápido tutorial. Mi carrera como DJ la he hecho toda en Traktor y este mes voy a debutar en clubes con el Pioneer. Les pedí me explicaran los básicos y descubrí la belleza de la tecnología de la voice suppression. Me pareció de lo más interesante. Recuerdo que cuando usaba el Virtual Dj ya tenía esa opción de dejar instrumentos, voces o percusiones. 

La Village People fue muy queer

MikeQ, quien sacó beats estilo Vogue que tanto han fascinado recientemente a Beyoncé, la cual estuvo hace unas semanas también en Barcelona, puso a todos locos. Ritmos orgánicos y percutidos con toques de ballroom y empezando una de las muchas celebraciones con sus toques queer, ya que junio es el mes del orgullo gay. Quedaría claro este año con The Blessed Madonna, Toccororo, Prosumer y Horse Meat Disco. Love is love. 

El ambiente en el Sónar Village. Fotografía: Nerea Coll, cortesía Festival Sónar
El ambiente en el Sónar Village. Fotografía: Nerea Coll, cortesía Festival Sónar
La sorpresa del sónar de día: DJ Ahadadream

Personalmente, me pareció el descubrimiento musical de la jornada. Me encantó la selección con buenos bajos y buena percusión, con una base tribal que se acompañaba de lujo con la electrónica y bebía de los ritmos kuduro y gqom. El DJ mantuvo una increíble energía y animó a bailar a muchas personas durante todo su muy deep set, tribal, percutivo y profundo. La base que lo unía todo era la percusión más orgánica y tribal posible, un recurso que ha incluido como parte innegociable de sus creaciones musicales. Si quieres percutir con África, escucha a Ahaddadream.   

Charlotte Adigéry & Bolis Pupul

Por si con el sentido del humor belga y el talento de los 2manydjs no fuera suficiente, llegaron más belgas con el concepto de concierto del futuro. Me refiero al carismático y gracioso dúo de Charlotte Adigéry y Bolis Pupul. Demostraron que se podían cargar el festival y entretener con su propuesta interracial, anti colonialista y  anti sexista, por medio de la música disco, el dance, el post punk y el pop. Su más reciente trabajo fue lanzado con sus paisanos, los hermanos Dewaele y su sello DEEWEE. No decepcionó su socarrón y juguetón directo en el SónarVillage. Diversión, humor, música y conciencia social para una sociedad que tiene jóvenes que sucumben a la eco-ansiedad, habiendo muchas mejores ansiedades a las cuales sucumbir.     

El despliegue queer de The Blessed Madonna

Una explosión de libertad e inclusión del amor en todas sus manifestaciones posibles al ritmo de una de las mejores amigas del festival: Marea Stamper, The Blessed Madonna. Lo racializado, lo drag, lo queer, lo binario, lo que se te ocurra. Todo era amor y todo estaba encima del escenario bailando y celebrando la normalidad en en esta especie de boiler room extra queer que fue una sorpresa para todos y un regalo de cumpleaños al festival.

El amor es el amor y nosotros vinimos a amar la música. La mejor razón para ir a un festival es compartirlo con gente querida y tener una experiencia especial entre melodías legendarias, sonrisas, discos y house bangers que nadie como Marea sabe ser, electrizar y remezclar. Fue épico y hermoso… y bastante gay. Pero el Sónar siempre ha celebrado y defendido la inclusión y ha estudiado con total seriedad la representación e impacto de la cultura LGTB en la música. De la mano de Fred Again, Dua Lipa, Missy Elliott, The Blessed Madonna es autora de varios hits en Spotify. El año pasado, fue ella la que cerró el escenario del Sónar de noche (este año fue el DJ  barcelonés y gran amigo de la organización, Ángel Molina quien se encargó de ello).

The Blessed Madonna. Fotografía: Nerea Coll, cortesía Festival Sónar
The Blessed Madonna. Fotografía: Nerea Coll, cortesía Festival Sónar

El día siguiente, a la misma hora y en el mismo canal, sería turno de…

2manydjs present Peach and Tiga

Fue para el recuerdo, como siempre que los vemos, y vienen mucho al Sónar estos hermanos Dewaele. Ya sea como Soulwax, 2manydjs o DESPACIO los hemos visto. Empezaron el set con “Bizcochito”, de Rosalía; eso sí, remezclada con ese sonido tan característico de sus sinuosos bajos marca Radio Soulwax. La selección y hora era perfecta, dieron total libertad a la británica Peach y al canadiense Tiga para construir una sesión siempre consistente con el estilo y el sentido del humor de los hermanos belgas activos desde 1995 con su sello discográfico. La construcción de energía y el momentum para el baile y el movimiento, con la entrega del público a voluntad de sus selecciones, fue todo un ejemplo de maestría y saber hacer. Además, se podía percibir en las cámaras que se estaban divirtiendo muchísimo y se encontraban encantados y satisfechos con la explosión de personas que bailaba y el éxito de esta sesión a ocho manos.

Black Coffee

El rey del house mezclado con un brazo. Recientemente se ha abierto a hablar acerca de su accidente, en una entrevista en la que relata cómo perdió el control del brazo izquierdo tras un accidente en los nervios. Si alguien tiene una carrera consolidada es Nkosinathi Maphumulo, ganador del Grammy de mejor dance/electrónica en 2022 y con colaboradores como Pharrell Williams, Diplo, Ry/X, Usher y David Guetta. Siempre con esa mezcla de ritmos provenientes de su natal Sudáfrica, más el techno melódico, el house orgánico, el amapiano y el afrohouse. Residente de Ibiza y Las Vegas, gran seleccionador y certero en la sucesión de ritmos, razones por las que cuenta con muchos fieles seguidores. Su misión fue cerrar la primera jornada oficial del festival por todo lo alto.

Black Coffee. Fotografía: Nerea Coll, cortesía Festival Sónar
Black Coffee. Fotografía: Nerea Coll, cortesía Festival Sónar

Segunda jornada; una fiesta intimista, hedonista, masiva

Aphex Twin

Aphex Twin vino a España por primera vez hace 26 años, al Doctor Music Festival, ya desde entonces con un alud de beats rotos. Espíritu anarco-punk irlandés que dice ser un error aceptado del sistema. No dejó a nadie indiferente desde su jaula circular con un cubo arriba y la capacidad de reproducir imágenes increíbles a ritmos tan vertiginosos como los suyos. Rave de psicodelia y frenético zapateo que no baile. Su música inundó a decenas de miles de personas.

El hangar central del SónarClub estaba lleno hasta la médula, con decenas de miles de almas que querían ver el regreso a los escenarios de Richard D. James, es decir Aphex Twin, después de cuatro años lejos de los escenarios. Sus ritmos eran a veces completamente imposibles de bailar, pero te dejaban anegado en extrañas emociones y ciertamente sorprendido y anonadado. Escondido detrás de su cubo lumínico, no se le percibía siquiera. El ambiente ácido y demencial estuvo asegurado durante toda la sesión. Los visuales resultaban impactantes, junto a su sonrisa deforme y su logo siempre presente en su estética, a cargo del artista Weridcore. Oscilaciones imposibles entre géneros que iban del ambient al noise, de la psicodelia techno al drum ’n’ bass más trillado. Tenía la sensación de vivir algo histórico y de ser consciente de que nunca sería capaz de explicarlo. Un viaje sonoro y experimental. Richard llevaba once años sin aparecer en el Sónar y cuatro sin escenario. El pionero del IDM fue el cabeza del cartel y no decepcionó al abrir esa noche del Sónar.

Aphex Twin. Fotografía: Ariel Martini, cortesía Festival Sónar
Aphex Twin. Fotografía: Ariel Martini, cortesía Festival Sónar
Fever Ray

La sueca Karen Dreijer salió con una propuesta extrañísima: cuatro músicos cuidadosamente disfrazados bajo la luz de una farola. Fever Ray es pop oscuro y eléctrico, beats y basslines con reminiscencias de aquellos sonidos de The Knife que conquistaron al mundo. Maquillaje de mimo triste y carnaval de electro pop nórdico con sus rarezas andróginas, un sombrero iluminado y trajes apocalípticos. Qué cosa más rara. Synth-pop, piezas bailables, lindos sonidos electrónicos.

Fever Ray. Fotografía: Ariel Martini, cortesía Festival Sónar
Fever Ray. Fotografía: Ariel Martini, cortesía Festival Sónar
Los DJ mainstream: primer set de Solomun, control de Peggy Gou y clase de Amelie Lens

Fueron aciertos y momentos de alta intensidad tanto el estreno en el Sónar de Solomun, como el estreno del joven y viral Mochakk. También la elegancia y seguridad de Peggy Gou y la estelaridad y total control de Amelie Lens, al igual que la vuelta de Honey Dijon. Cientos de miles de personas vienen exclusivamente por la presencia de estos aclamados deejays. Poco que reseñar aquí, así es el star system actual. Los conocemos de sobra. Esto supuso presentaciones masivas y altibajos de asistencia a otros shows. Aparentes inconsistencias en la programación, si  consideramos la fluctuación de personas, pero esto es fácil de ver y criticar una vez pasado el evento.

Peggy Gou. Fotografía: Nerea Coll, cortesía Festival Sónar
Peggy Gou. Fotografía: Nerea Coll, cortesía Festival Sónar

No obstante lo anterior, resulta interesante hablar de algunas carencias de audio y fallos en la propia programación. La diferencia básica es que el SónarClub recuperó mucho más protagonismo y el baile fue el denominador común. Así, por ejemplo, los sets de Ángel Molina y de Carlista quedaron con espacio de sobra para bailar. mientras el vulgo se dirigía en masa a ver a Richie Hawtin y Amelie Lens, con los que se quedó hasta la aparición del primer sol del domingo. Pero aprendemos con los errores y más en el mundo de la música, la creación y la comunicación. Mejor aceptar y dar luz en lugar de combatir. Esa fue mi falta: aprender tarde que no hay errores, sólo hay lecciones.

Más grande y cómodo, más brutal y festivo

Alizzz

Hablando de errores, algún problema logístico y de expectativas fue el set de Alizzz que quiso hacer un homenaje que prometió divertido y muy personal, pero fue sólo lo segundo. Al final, tuvo que cortar su sesión en seco, por fallos de micrófono y por quererse pasar del tiempo establecido, pese a la insistencia de los técnicos que ya preparaban todo para el directo de la rapera británica del momento: Little Simz. Sin embargo, Alizz es muy importante en el panorama musical actual. Productor de C. Tangana, también ha colaborado con Rosalía, Lola Índigo y estrellas pop españolas como Aitana o Amaia. Las tres últimas, aunque no gozan de la fama mundial de Rosalía, son talentos con carreras internacionales ya consolidadas.

Bad Gyal

Qué decir de Alba Farelo, segunda aparición en Sónar y Bad Gyal ya es estrella internacional, con un show nuevo y disco en camino. La asistencia fue masiva. La gente se notaba dispuesta a bailar y corear todas las letras. Sacó lo mejor de su repertorio reciente y sus hits anteriores. Perreó con soltura y mostró un cuerpo tonificado y una nueva sofisticación coreográfica que marcaba una diferencia interesante en comparación con actuaciones anteriores.

Sonaron “Alocao”, “Fiebre” y “Chulo”. Bad Gyal ahora es también la imagen del mayor patrocinador del festival, la marca de cerveza más importante de Barcelona, y su campaña publicitaria de verano lleva el tema “El sol me da” de su autoría. Con fran atención internacional y colaboraciones excelentes, Alba ya tiene todo el reconocimiento. Su primer álbum oficial, se titula La Joia.

Bad Gyal. Fotografía: Fernand Schlaepfer, cortesía Festival Sónar
Bad Gyal. Fotografía: Fernand Schlaepfer, cortesía Festival Sónar
La Zowi

Otra estrella de la música urbana española e ícono erótico de la juventud. Presentó el directo de su mixtape La reina del sur, nombre del show que a un mexicano le trae inevitablemente recuerdos. “Bitch Feka” y “Puta”, con sus explícitas letras, me cautivaron. Pude comprobar la presencia seductora y el erotismo que desprende su mirada. El festival se abrió, en el escenario del SónarCar, al brutalismo y al hedonismo. Experimentación, nuevas promesas y leyendas como la Zowi con lo mejor del trap, el reggaeton y la electrónica de vanguardia. Show con cierta intimidad y también con asistencia masiva. Todo es posible en este lugar llamado Sónar Festival. Talento local e internacional se dan la mano. Celebración en el amplio sentido para bailar hasta el paroxismo.

Eric Prydz

Prydz presentó Holo, un espectáculo que fue un disfrute audiovisual. La música acompañó a un show de luces, repleto de muy buenos momentos. Despliegue de creatividad y calidad en tercera dimensión, con gigantes hologramas. 3D sin gafas. Junto con el de Aphex Twin, fue el mejor show audiovisual que nos ofreció este año el Sónar. Era como tener una presentación en tercera dimensión y realidad virtual sin necesidad de ponerse nada más que de buen humor, para seguir bailando durante una larga noche. El centro de todas las miradas eran la alta calidad de las proyecciones holográficas, la nitidez y la creatividad de los efectos especiales al compás y el espectáculo de láseres que era un derroche tecnológico impactante.

Cora Novoa y Tiga

Fuego, sabiduría y curaduría movida por una pasión admirable. Qué suerte ver de cerca a Cora Novoa y Tiga. Su obsesión por la selección y su exquisitez en la ejecución. Cora, a cuatro manos con el carismático canadiense Tiga. Increíble energía, forma de sentir y divulgar la música. Gran fortuna de poder ver a dos de los más respetados y admirados DJ y productores contemporáneos en un increíble B2B (back to back). Tiga es el capo del sello Turbo Recordings y muy amigo de sus amigos españoles. Él, por ejemplo, ha mezclado B2B con mi amiga y DJ Loli Zazou, con lo cuál, si jugamos a los cinco grados de separación de Kevin Bacon, ya puedo decir que me separa un grado de cualquier DJ internacional. Uno de mis mayores disfrutes es ser DJ y poder contar con toda la experiencia y aprendizaje de personas como ellos. Son una biblioteca musical interminable.

Bicep live

La música electrónica de Matt McBriar y Andy Ferguson en directo. Lo que empezó en 2008 con el blog Feel My Bicep, dedicado a descubrir joyas italo, house y deep disco, ha acabado convirtiéndose en un dúo imprescindible de la música de baile. Dos álbumes publicados para manifestar su tono y su músculo al producir verdaderos bangers. Bicep es una dupla de Belfast, Irlanda del Norte, cuyos integrantes ya son superestrellas globales y han presentado un directo audiovisual inmersivo, sólido y altamente bailable.

Son Bicep. Fotografía: Nerea Coll, cortesía Festival Sónar
Son Bicep. Fotografía: Nerea Coll, cortesía Festival Sónar
DJ Ez

DJ Ez es uno de los embajadores mundiales del UK garage. Se ha forjado una reputación como uno de los DJ de técnica más asombrosa. Siempre armado con sus característicos cuatro CDJ, hace flips, mezcla y rebobina las pistas de una forma técnicamente perfecta y con toda su alma y experiencia. Sus sesiones rebosan diversión, con el mismo espacio para clásicos white label, edits divertidos y temas frescos. Sónar 2023 pudo ser testigo de cómo trabaja uno de los talentos más inimitables del arte del deejaying.

El año del de romper barreras sonoras para así volver a innovar

Amelie Lens

Fue el mejor set del cierre de Sónar noche en cuanto a asistencia. Ataviada de negro y con su estilosa y perfilada figura en las sombras, se le veía bailar al compás y lanzar con sus brazos cada drop entre una lluvia fuerte de techno cuidadosamente seleccionado y de corte a veces industrial, melódico o futurista. Cerró Amelie Lens el festival este año con una asistencia masiva si se le compara con el escenario simultáneo de Ángel Molina, quien cerraba a modo de regalo y guiño para todos los amigos de la organización (la historia del legendario DJ barcelonés y su historia de amor con el festival). Amelie derrochó energía y la gente respondió con baile frenético y agradeció todos los caminos y contundencias por los que nos fue llevando de drop en drop en su sesión. Increíble como se impuso este año el SónarClub al resto de los escenarios en su edición nocturna.  

Richie Hawtin

Hawtin es para mí el más sobrevalorado. Lo he visto seis veces y nunca he bailado a gusto ni me he sentido atrapado por sus beats repetitivos y sintéticos. Me cuesta admitirlo pero, tras muchas oportunidades, nunca he entendido del todo a este hombre y al fenómeno detrás suyo. Admito que pueda ser ignorancia mía o mala suerte. Quizá me falta escuchar un set de arriba a abajo y sin prejuicios. Pero me acaba aburriendo. Como persona es genial. Siempre me ha parecido cercano, simpático y muy prolífico. Este año vino también con su lado de emprendedor. para presentar su empresa de sintetizadores modulares. Leyenda, pionero e innovador de géneros como el techno o el ambient, seguiré intentando entender su aporte a nivel musical y bailar su propuesta hasta sentir tal vez, algún día, emociones que pueda trasladar a bellas palabras hacia el artista. 

Sónar +D

El Sónar+D 2023 estrenó la Project Área, una nueva zona de exhibición en la que fueron mostrados más de ochenta trabajos seleccionados mediante una convocatoria internacional en la que participaron más de 500 proyectos de treinta países. Artistas, estudios creativos, startups, centros de investigación, universidades y empresas presentaron proyectos musicales y sonoros, visuales e inmersivos (de realidad virtual y realidad aumentada), videojuegos, herramientas e instrumentos diversos. El Sónar también programó este año SonarExtra, una interesantísima serie de actividades complementarias al festival alrededor de la Inteligencia Artificial. Entre otros, ha impulsado, conjuntamente con la UPF lo +RAIN Film Fest, el primer festival internacional en Europa y segundo en el mundo, dedicado al cine realizado íntegramente por IA.

Kate Darling

Kate Darling es investigadora y científica del MIT Media Lab y estudia la evolución de las relaciones entre los seres humanos y las máquinas aparentemente vivas, por ejemplo, cómo es que la IA se va introduciendo en la vida cotidiana de las personas. Escritora y colaboradora habitual de The New Yorker, The Atlantic, la BBC, NPR y The Guardian, Darling está llevando a cabo experimentos para explorar cómo percibimos las interacciones entre humanos y robots. El centro de su análisis es la relación emocional y los apegos que tenemos con nuestras máquinas. En una conferencia, habló sobre las futuras relaciones sociales, éticas y legales entre los humanos y nuestras creaciones robóticas y digitales.

El programa del Sónar+D 2023 resultó de lo más interesante y sus charlas muy concurridas entre artistas, tecnólogos, creativos, músicos, cineastas, diseñadores, pensadores, científicos, emprendedores y makers. Es un programa que aborda anualmente el impacto de la creatividad en nuestro presente y en la construcción de nuevos futuros. El nivel y la curaduría de las conferencias siempre resulta de alto interés y a veces rompe el corazón tener la cabeza y los pies sólo para la parte más musical del festival.

La afterparty

Una vez más se hizo historia. Como parte del festival, nuestras mochilas amarillo fluorescente, regaladas por la organización, nos distinguían y hacían reconocibles. Llenamos nuestras pulseras de euros para poder beber y comer a precios de aeropuerto, sí, pero bien lo vale si el propósito es celebrar los treinta años del que para muchos de nosotros es el mejor festival del mundo.

Treinta años suyos, diez años consecutivos míos, un millón de gracias de todo corazón.

122 mil asistentes. Una cifra totalmente satisfactoria que da buena cuenta de que los signos vitales del festival siguen constantes. Treinta años de festival y más de diez años escribiendo para México y el mundo de su mano. Su nuevo impulso a la creatividad y a la música son los ejes en torno a los cuales gira el festival.

¿El baile como construcción de comunidad? Sí, pero para mí debe ser también espacio seguro y cada día estoy más seguro de mis rasgos antisociales. Los mismos me garantizan crear con la mayor libertad posible. Encontrar año con año a amigos y personas que admiro y con los que me unen estas pasiones: la música, la comunicación, la tecnología y la celebración. Un ejemplo, Reinaldo Rojas, un gran ejemplo, amigo desde 2012, cuando él estaba en HBO y yo en WARP. Nos hemos visto todos los años. Es una explosión de amor, sororidad, amistad y camaradería. Años de fidelidad al festival y cada vez más feliz en mis carnes. Diez años con crónicas de repercusión en mi relación con Barcelona y con México; con el periodismo, la música y la creación. El último lustro agradezco el interés y la libertad que representa colaborar con el sitio de música de la revista nexos. Gracias también a Advanced Music, por todos los años, gracias especiales al apoyo de Enrichetta, la confianza de Georgia y la oportunidad que me dio. A sus directores Sergi Caballero, Enric y Ricard, gracias. A toda la organización por los tres días y por permitirme acabar la crónica en su fiesta secreta. Otra reminiscencia de hace cinco años, cuando lo hicieron en su cumpleaños 25 con Laurent Garnier como sorpresa. Lo mejor de mi vida. Mil veces gracias. Seguir hasta el mediodía con una mesa de mezcla y unos monitores la fiesta para amigos de la organización y artistas. Admiro y quiero a muchos que ahí trabajan o se divierten todos los años. Ocasiones realmente especiales. Un periodista, empero, debe proteger y amar sus fuentes. Lo que pasa en el VIP se quedan en el VIP. El Sónar me lo pone fácil. Es una fuente que no para de dar y ha cambiado e impacta siempre mi vida. Este año la fiesta siguió hasta el mediodía y como bonus y muestra de cariño les cuento que pude ver pinchar y bailar con Cora Novoa, Ángel Molina, Gabriel Quirantes (Alizzz), Tiga y muchos otros artistas que ya no reconocí. Felicidades a todo el equipo de Advanced Music, los organizadores del festival Sónar. Cariño, admiración y gratitud eterna a Georgia, Enrichetta, Teresa, Gustavo, Tatiana. Gracias también a Georgia Taglietti que aunque se bajó de la organización hace dos años, me dio mi primera oportunidad. Ella ha dejado a cargo a personas tan capaces y sensibles como Enrichetta que son la nueva generación encargada de llevar este festival a su madurez y así hasta la senectud. ¡Qué no muera nunca el Sónar y qué vuelva a México cabrones!

Collaborate, celebrate, create

La música siempre fue la respuesta, lo malo es que nunca hice las preguntas adecuadas. La huella que dejó colaborar con ellos en 2014 y asistir como profesional diez años son parte de mi historia y mi persona. Son estas oportunidades de trabajo las que cambian y transforman la vida. El espectáculo en mi caso no sólo debe de seguir, también debe empezar y después siempre es cuestión de volver a empezar y no olvidar todas las lecciones y experiencias. Vamos lento que vamos lejos, Sónar.

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Publicado en: Crónica