“When I hear Astrud, jasmine fills the air”
—Donovan Leitch, “Joe Bean’s Theme”, Open Road, 1970
Cuando en cualquier parte del planeta se menciona “La chica de Ipanema”, la maravillosa y sempiterna composición con letra de Vinicius de Moraes y música de Antônio Carlos Jobim que convirtió al bossa nova en un género mundialmente conocido, en lo primero que se piensa es en su intérprete más famosa, la cantante brasileña Astrud Gilberto.
Tristemente, Astrud falleció hace poco más de un mes, el 5 de junio de este año, a los 82 años, en la ciudad de Filadelfia, Estados Unidos. Había nacido el 29 de marzo de 1940, como Astrud Evangelina Weinert, en Salvador de Bahía, Brasil, y a pesar de su fama y sus grandes logros artísticos, su vida tuvo más sufrimientos que felicidad, algo que muy pocos podrían imaginar al escuchar su suave y aterciopelada voz y la dulce y seductora manera en que cantaba.
En especial, fue una víctima de abuso laboral desde sus inicios profesionales, los cuales se dieron cuando de manera inesperada y un tanto casual grabó precisamente “The Girl from Ipanema”, en 1963. Para entonces ya estaba casada con el músico, compositor y cantante brasileño João Gilberto, uno de los fundadores del bossa nova, de quien había tomado el apellido.
Astrud se encontraba en los estudios A&R de Manhattan, haciendo compañía a su marido, quien se encontraba grabando el que sería el álbum (hoy todo un clásico) Getz/Gilberto para la disquera Verve, al lado del saxofonista Stan Getz y el pianista y productor Antônio Carlos Jobim.
Discreta y callada, la joven mujer de 22 años se limitaba a mirar a los músicos, cuando a alguien se le ocurrió que “La chica de Ipanema” debía ser grabada en una versión bilingüe en inglés y portugués. El letrista Norman Gimbel fue el encargado de escribir la parte inglesa, pero João Gilberto no se sintió capaz de interpretarla, dada su mala pronunciación del idioma de Shakespeare. Urgía terminar la grabación ese día y entonces Astrud, quien hablaba muy bien el inglés y además había cantado muchas veces con su esposo en Brasil, se ofreció a hacer las partes en esa lengua. El productor del disco, Creed Taylor, se limitó a decir “¡genial, hagámoslo!” y ante la sorpresa de todos, quizás incluso del propio João, la voz susurrante de la joven logró convertir en magia aquella pieza que se convertiría no sólo en el corte más notable del álbum, sino en un éxito mundial que a sesenta años de distancia sigue fascinando a quien lo escucha.
La interpretación de Astrud fue tan bien recibida que se le pidió que cantara en otro tema del mismo disco, la composición de Jobim “Corcovado” (“Quiet Nights of Quiet Stars” en inglés).
Aquel fue ciertamente el inicio de una gran carrera musical para Astrud Gilberto, pero también fue el comienzo de un viacrucis con la industria del disco que siempre la explotó de la peor manera –para comenzar, por aquella interpretación le pagaron únicamente 120 dólares, mientras que Stan Getz ganó millones de regalías con el disco (habrá que hablar en otra ocasión de la clase de detestable ser humano que fue este talentosísimo saxofonista de jazz, tan bueno en su instrumento como mala y abusiva persona).
Para no alargarnos, digamos solamente que durante los siguientes sesenta años y hasta el día de su muerte hace un mes, Astrud nunca recibió lo que merecía en términos económicos, además de que su vida sentimental tampoco fue la más afortunada (debido a las infidelidades de su esposo, se divorciaría de éste al año siguiente, a pesar de que tenían un hijo recién nacido).
Además de ello, en Brasil nunca le dieron el reconocimiento que merecía y la consideraron siempre como una especie de traidora por haber triunfado en el extranjero y no en su país natal. Tanto así que luego de dar un concierto en 1965, jamás volvió a cantar en territorio brasileño. En 2002 ingresó al Salón de la Fama de la Música Latina Internacional, al tiempo que anunciaba su retiro de los escenarios. Se instaló desde entonces en la ciudad de Filadelfia, donde vivió hasta el final de sus días.
He aquí diez temas fundamentales de Astrud Gilberto. Esperamos que sirvan para recordarla y para disfrutar de su espléndida e irresistible voz.

1.- “The Girl from Ipanema” (del álbum Getz/Gilberto, 1963). No sé si sea el fundador del bossa nova, pero sí su máximo exponente. Antônio Carlos Jobim es autor de los bossas más célebres y al unirse en 1962 con el escritor y poeta Vinicius de Moraes, juntaron sus talentos para crear este joya absoluta de la música universal (es la segunda canción con más covers de la historia, después de “Yesterday” de los Beatles). Esta “Garota de Ipanema” se convirtió en “The Girl from Ipanema” para ser un tema de éxito mundial en la voz de Astrud Gilberto. Lo que vino en adelante es historia.
2.- “Corcovado (Quiet Nights of Quiet Stars)” (del álbum Getz/Gilberto, 1963). Composición de Antônio Carlos Jobim en la que Astrud hizo otro dueto con su esposo, João Gilberto, durante la grabación del Getz/Gilberto. El entonces matrimonio supo conjugar maravillosamente sus voces en este sensual y relajado bossa nova, enriquecido por el sax de Stan Getz.
3.- “Agua de beber” (del álbum The Astrud Gilberto Album, 1965). En su primer disco como solista, Astrud Gilberto grabó esta preciosa y clásica canción compuesta por el mismo dúo que hizo “Garota de Ipanema”, es decir, la mancuerna Jobim/De Moraes. Aunque el álbum fue producido por Creek Taylor, Antônio Carlos Jobim intervino como guitarrista y co-productor en la mayor parte de los cortes (en algunos incluso haciendo voces incidentales).
4.- “Dindi” (del álbum The Astrud Gilberto Album, 1965). Aunque Antônio Carlos Jobim escribió esta canción como una remembranza acerca de un lugar donde solía reunirse para descansar con su gran amigo Vinicius de Moraes, la letra no es de éste sino de Aloysio de Oliveira. Jobim la compuso para que la grabara la cantante brasileña Sylvia Telles en 1959. Astrud Gilberto consiguió la autorización del buen Antônio para incluirla en su primer disco, aunque cantada en inglés.
5.- “How Insensitive” (del álbum The Astrud Gilberto Album, 1965). Otra joya de la mancuerna que formaron Jobim y De Moraes (la letra en inglés es de Norman Gimbel). “Insensatez”, el título en portugués, está en parte inspirada en el “Preludio Opus 28, No. 4” de Federico Chopin y la versión de Astrud Gilberto, con un exquisito arreglo de cuerdas, es una delicia.
6.- “Fly Me to the Moon” (del álbum The Shadow of Your Smile, 1965). Astrud no sólo cantó bossa nova, sino que se introdujo con muy buena fortuna en los terrenos del jazz vocal, muy especialmente el de los standards del Tin Pan Alley. Un excelente ejemplo es su versión de esta más que clásica composición de 1954, debida a la inspiración de Bart Howard. Por supuesto, con el delicado toque brasileiro de la cantante.
7.- “In My Life” (del álbum Windy, 1968). Astrud Gilberto rindió tributo a los Beatles más de una vez y esta fue la primera de ellas. Su versión de esta composición de John Lennon, contenida en el álbum Rubber Soul de 1965, resulta un tanto cándida mas no por ello deja de ser hermosa.
8.- “Never My Love” (del álbum Windy, 1968). Esta hermosa canción pop que en 1967 hiciera famosa el sexteto estadounidense The Association recibe un tratamiento muy bello en la voz de Astrud. Ciertamente no varía demasiado de la versión original, pero conmueve de igual manera.
9.- “Meditation” (del álbum The Astrud Gilberto Album, 1965). Regresamos al disco debut de Astrud Gilberto con esta clásica del bossa nova. “Meditação” fue escrita en 1960 por Antônio Carlos Jobim, con letra de Newton Mendonça, y grabada el mismo año por João Gilberto en su disco O Amor, o Sorriso e a Flor. La versión de Astrud es sencillamente majestuosa (cuerdas incluidas del Guildhall String Ensemble).
10.- “One Note Samba” (del álbum Getz Au Go Go, 1964). Un año después de grabar “La chica de Ipanema” al lado de Stan Getz, Astrud intervino como voz principal en este álbum en concierto editado por Verve Records. Su rendición de “Samba de una sola nota” (con música de Antônio Carlos Jobim y letra de Newton Mendonça) y sus armonías descendentes resulta muy fresca y es una buena manera de cerrar esta lista (aplausos incluidos) y proponer un brindis por esta maravillosa intérprete brasileña y universal, quien ha partido de este mundo, pero tal vez siga cantando en alguna otra dimensión existencial o en algún plano paralelo.