Conocido por la sinceridad de sus letras, sus rimas que conectan directo con la cotidianidad de miles y la transparencia de un artista que se muestra siempre tal cual es, Lng/SHT (Longshot) es un rapero mexicano que ha logrado situarse en las playlist de mucha gente desde hace un par de años. Hace poco lanzó su nuevo álbum, IV. Buenos adultos, con dieciocho nuevos temas en los que comparte su experiencia en ese torrente demencial que es llegar a los treinta.
Aquí la charla que tuvimos con él.

Hablando de buenos y malos adultos, siento que en particular este último álbum trae toda una narrativa acerca del crecer, de chavo-ruquear y demás. ¿Cómo empezó toda esta idea de crear un álbum con esta temática? ¿Es la continuidad de Malos jóvenes?
Realmente, ambos se hicieron juntos. Cuando empecé a escribir canciones para el nuevo álbum, tenía muy claro que quería que fuera un disco auténtico, que no fuera uno de “ah, voy a escribir cosas que ya no vivo porque es lo que mi público espera”, sino de cosas reales para mí. Empecé con “No voy a salir de casa”, luego “Caja de madera”… y me di cuenta de que había dos vertientes: canciones que hablaban de lo que estaba viviendo ahorita y canciones que ya había vivido, pero con una voz actual.
Ahí fue cuando dije: “voy a dividirlo en un EP que se llame Malos Jóvenes, con puras historias de cosas que viví de morro contadas desde una voz adulta, y canciones que sean de una voz adulta, de mi actualidad”. Así le dimos este camino de que el EP, más nostálgico, fuera la antesala al Buenos adultos.
¿Tienes alguna canción que sea tu favorita en este nuevo álbum?
Un chingo. Es difícil ser objetivo, porque hay rolas que llevamos cantando cuatro años y que son parte de este disco, como “La marcha de los tristes”, y piezas que acabamos de empezar a tocar, como pueden ser “Pronóstico” o “Cuando regreses”. La verdad es un disco que me tiene muy contento.
Hablando de “La marcha de los tristes”, se trata de una canción fuerte. ¿Cómo fue su proceso de composición, cuánto tiempo tardó en salir?
La escribí toda de un jalón, nada más me faltaron como seis líneas, que es toda la parte de “dime cómo pudiste intentarlo”, todo eso quedó en el aire. Repasaba la rola y me quedaba ese hueco y luego de tres semanas dije: “ya es hora de terminarla” y salió todo lo que faltaba.
La canción “Sobrio y confundido” habla mucho de estar en sobriedad y mantener los vicios a raya, algo que a ratos es complicado. ¿Qué te ha servido a ti para sobrellevar ese tipo de cambios?
Yo siempre he sido de épocas en mi vida. Hay veces que me gusta estar hasta el pito todos los días y otras en las que me gusta estar sobrio. Ahorita llevo sobrio desde hace setenta días y estoy muy feliz. Creo que lo que me mantiene a raya es que tengo muchos proyectos y quiero lograrlos y que esto de cierta manera me da paz interior. Cuando no tienes paz interior, el alcohol se vuelve un escape, igual que el perico, el sexo promiscuo, todo.
¿Cuál fue el mayor reto en el proceso de creación de Buenos adultos?
Que soy una persona muy inconstante. Soy muy dado a que hago algo, me emociono, lo hago tres días y de ahí como que me empiezo a distraer. Si nos vamos al tiempo que se invirtió en hacer el disco, ha de haber sido como un año, pero tardó siete en salir, porque no pudimos avanzar a la velocidad que queríamos. A mi papá le dio cáncer durante el proceso, luego salió el Covid; pero a fin de cuentas, el disco le ganó a todo. Entonces es como una victoria sobre todo eso. Incluso, cuando falleció mi papá el disco estaba a punto de salir y recuerdo que hasta pensé: “no tengo la cabeza para dedicarle la energía que quiero a la promoción, voy a aguantar un rato más”, pero luego reflexioné y pensé: “no mames, si algo te tiene que dejar la muerte de tu papá es que no puedes esperar a que todo esté perfecto para hacer las cosas” y me aferré y sacamos el disco que es el más largo que he hecho hasta ahora.

¿Cuál es el mayor consejo que podrías darle a la banda que anda en esta transición hacia la adultez?
Ser congruentes consigo mismos. Todos sabemos qué es lo que queremos de esta vida. No siempre podemos lograrlo, no siempre podemos obtener todo lo que queremos, pero creo que hay formas de ser más feliz, siempre y cuando seas honesto con la vida que quieres llevar. Y meterle huevos. La neta es que vivimos en una época que, de cierta forma, está muy peleada con la meritocracia y, en efecto, creo que la meritocracia es un error, pero tampoco podemos omitir que cuando le chingas, por lo general vez resultados. Hay mucha gente a la que no le gusta el trabajo duro, que dice: “ya lo hice, ya tiene que pasar” y la verdad es que nosotros venimos de una época en la que nos dijeron: “no van a salir las cosas, chíngale un chingo y tal vez tengas suerte”. Y no sé, a mí me gusta mucho mi trabajo y me gusta mucho trabajar y todavía no creo que esta sea mi puta vida, así que enhorabuena.
¿Alguna vez haz tenido problemas en tus relaciones interpersonales por la sinceridad de tus letras?
En el Me Too. Salí en el Me Too por la canción del “Club de los 27”, por hacer mención de una chica con la que tenía relaciones. Se lo tomó a mal y pues, sí, fue muy patán de mi parte y pues me hice responsable. Cuando el proyecto empezó, era muy dado a buscar la controversia, pero ahora creo que ya no me interesa el shockvalue, me interesa hacer música que conecte con la gente. No quiero decir que busque hacer sentir mejor a alguien, porque al final yo no escribo para nadie más que para mí mismo, pero está muy bien cuando tu música ayuda a alguien en un momento dado.
En esta etapa de tu vida, y mirando en retrospectiva, ¿habrías hecho algo diferente en tu carrera musical?
Chingo de cosas. Creo que me tardé demasiado tiempo en hacer cosas que pude haber hecho si hubiera sido más decidido; pero bueno, el hubiera es una tumba muy profunda, es mejor decir: “en este momento estoy aquí, ¿qué quiero hacer todavía?”.
Creo que dentro de la escena nacional, eres un estandarte de cómo llevar una carrera musical de forma independiente. Esa forma de hacer las cosas me imagino que te ha dejado una gran experiencia, ¿qué le recomendarías a quienes están tratando de seguir el mismo camino que tú?
Que se eduquen en el punk rock. Yo siempre lo he dicho, que el punk rock es la mejor escuela y el peor trabajo. Creo que el hecho de haber crecido en provincia, en una ciudad que no tenía una escena musical fuerte cuando yo era un adolescente, el hecho de haberme leído las biografías de todas las bandas de punk de los ochenta y los noventa me dio esta noción. También está el no ser penoso, el acercarse, el hacer comunidad, el vamos a hacerlo por diversión y todo el do it yourself, crear conexiones y lazos y darte cuenta de que el mundo es un chingo de amigos esperando conocerse.

¿En este momento hay algún músico, grupo o artista que te inspire y que nos quieras recomendar?
Hipogrifos Punk Rock, de aquí de Ensenada. Me emociona mucho también lo que está haciendo Son Rompepera, de Ciudad de México, que toca cumbia con punk y está viajando por todo el mundo. Hoy en la mañana estuve oyendo rock steady y ska… El ska llegó a mi vida desde la adolescencia, pero jamás me había inmiscuido realmente en sus orígenes y ahorita me emociona mucho lo que está ocurriendo, se me hace muy chido seguir creciendo y llegar a conocer nuevas escenas y darte cuenta de que hay tantas y tanta historia que te falta por descubrir.
¿Cuál fue tu último tatuaje y qué representa?
Me tatué una muerte en la espalda cuando se murió mi papá, justamente porque me quedaron muchos trips de eso, y es como ese recordatorio constante de que esta mamada se va a acabar; así que sácale jugo a los días, padrino. Creo que vivo de esa forma y mi equipo te dirá que soy un maldito neurótico y que todo el día estoy metido en cuatrocientos planes a la vez y me encanta trabajar y regresando a la conversación de hace un rato, eso me ha empujado a dejar de tomar, porque me vuelvo muy disfuncional cuando tomo o cuando me drogo.
Si Lng/SHT fuera una película, ¿de qué trataría la trama?
Yo creo que sería una película hecha por Judd Apatow y tendría elementos de Funny People. Amo a Judd Apatow. Creo que las dos mayores influencias que he tenido han sido NOFX y Kevin Smith, pero en esta época de mi vida definitivamente Judd Apatow.
¿Cuál es tu fin de semana ideal?
Un fin de semana perfecto para mí sería pararme como a las ocho de la mañana, irme a correr un rato, regresar, bañarme, desayunar con mi jaina, ponerme a chambear hasta la hora de la comida, de ahí ponerme a ver películas por la tarde y en la noche ir a un show con mis amigos, regresar, quedarme dormido viendo tele con mi jaina, pararme, coger, comer algo rico en la calle y pasar todo el domingo comiendo helado y viendo tele, volver a coger en la noche y dormirme diez horas, ese sería mi fin de semana perfecto: que haya música, comida chatarra, sexo lleno de amor, televisión, gente que me quiere, amigos y música en vivo, eso es para mí la vida.