El viaje soñado de unos Barcos D’ Papel

Barcos D’ Papel lanzó recientemente su cuarta placa, El último viaje, un nuevo racimo de canciones en las que está asentado ese sonido que se mueve de la agresividad a terrenos sutiles en los cuales campea la finura. Se trata de un registro producido por la propia agrupación y en el que también encontramos cambios en la alineación. Ahora se han reducido a trío (Daniel Díaz, guitarra; Eduardo Reyes, voz, textos, guitarra; Pepe Gabo Montoya, batería; más el infaltable Edgar Arrelín detrás de la consola).

El último viaje —dice Eduardo Reyes— nos tomó dos años y medio recorrerlo. Comenzamos zarpando con rumbo al viejo y mágico pueblo de Malinalco en enero de 2020, justo tres meses antes de que parara la humanidad, y llegamos a 2022 en busca del sonido que las canciones nos pedían. En esa búsqueda hubo pruebas, errores, cambios y al final llegamos a Portales (en donde se ubica el estudio de Edgar Arrelín), afilamos el sable y lanzamos el ataque”.

La agrupación —entonces un cuarteto, con la adición de Alejandro de la Rosa al bajo—, luego de ese viaje a Malinalco, hizo un streaming para días después, como el resto del mundo, sujetarse a la cuarentena. Fue la oportunidad para que Daniel Díaz comenzará a trabajar en la producción del disco. Cuenta: “Empecé precisamente por las guitarras, explorando los efectos de mi Eventide h9. Todas las guitarras que hacen atmósferas están procesadas en estéreo. Recuerdo grabar en casa las guitarras de ‘Es bueno despertar’, ‘San Valentín’, ‘En el frío’ y ‘Me equivoco’. ‘Para ‘Niños’ y ‘Madre tierra’, fuimos al Jardín aéreo, el estudio de Fernando Civeira, donde grabamos las baterías del álbum. También se grabaron las guitarras acústicas y posteriormente el piano acústico en el mismo lugar”.

El álbum es más agresivo en sus guitarras, incluso llegan a sonar cercanas al metal, pero también alcanzan momentos muy sutiles y bellos; por el lado de los textos, son más afinados y afloran nuevas preocupaciones temáticas (“Madre tierra”).

Dice Eduardo Reyes, responsable de las letras del disco: “Siempre es el último viaje hasta que haces otro. Por eso el título: es el último hasta el momento. En producción cuidamos el sonido, los detalles. Es el que mejores textos tiene, al menos el más sincero. El último viaje es el viaje que siempre soñé. Si me preguntas cómo se escucha,  mejor te diría que pusieras la última rola al inicio y lo dejaras en bucle”.

En efecto, el sonido —un aspecto siempre importante en cualquier trabajo de Barcos D’ Papel— no perdió un ápice bajo el cuidado de Díaz, quien vigiló el proceso con sigilo y atención. Dice el encargado de las seis cuerdas: “Cuando tuve todos los tracks de las sesiones, empecé a trabajar la mezcla y la postproducción. Todo lo referente a ésta lo hice en casa y después iba al estudio de Edgar a revisar mis mezclas. Todo en general sonaba muy bien, pero en el estudio de Edgar tengo una mejor referencia para los graves. A la computadora le instalé todos los programas que compré para llevarme a las sesiones y poder abrirlas tanto en casa como en el estudio. Me llevó alrededor de seis meses terminar el trabajo de mezcla. Fueron dos sesiones y el resultado fue lo que podemos escuchar hoy”.

Fotografía: cortesía Barcos D’ Papel
Fotografía: cortesía Barcos D’ Papel

A pesar de su brevedad, El último viaje es toda una declaración de principios. No sólo es uno de los mejores discos de la agrupación a la fecha (una atinada combinación de sus dos caras —la fina, conseguida en el estudio de grabación, y la agresiva, nacida en los directos—, lo que al final da al todo un adecuado balance), es también una obra signada por la madurez que esperó el tiempo adecuado para reposar hasta llegar el momento idóneo de darlo a conocer. Dice Díaz: “En los dos años que nos tomó el viaje, estuve arreglando partes del piano y algunos sintetizadores con Eduardo. Nos veíamos cada quince días en el estudio de Edgar. Como Alex de la Rosa (el bajista) no estuvo disponible, yo mismo grabé los bajos que faltaban. Cuando ya teníamos todos los tracks, grabamos voces en el mismo estudio de Arrellín. Recuerdo que hicimos dos o tres sesiones para grabar coros y multitomas de la voz principal”.

Un largo silencio es también el que ha pasado sobre los escenarios desde la última presentación del grupo, en abril de 2021, pero tampoco hay prisa por romperlo. Dice al respecto Eduardo Reyes: “No estoy seguro de estar liderando a una de las bandas sobrevivientes de la pandemia. Hubo muchos cambios, desde ubicaciones hasta objetivos. Todos queremos seguir y queremos tocar, pero no se han dado las cosas ni los tiempos y, personalmente, no creo que haya público interesado en vernos arriba de un escenario. El público quiere ver gatitas a las que les gusta el mambo y vagabundos cósmicos y perros aborígenes. Nosotros no seremos eso. Cuando se cansen de la manipulación y quieran algo hermoso, ese día regresamos con alegría. Teníamos la idea de grabar un álbum con una energía distinta a la de los tres anteriores y lo logramos. Creo que este es el mejor de la discografia de Barcos D’ Papel”, concluye.

Escribe tu correo para recibir el boletín con nuestras publicaciones destacadas.


Publicado en: Disco de la semana