Daniel Lazarini es músico, pero también se desempeña como promotor y periodista. Fue fundador y director de Point of View Magazine (POV Mag), editor de la revista La Tempestad Universitaria (2017-2019) y actualmente es colaborador de la revista La Tempestad y del Chicago Tribune (versión digital en español). También es fundador del sello Subliminal Kid que ha editado un par de viniles (Virgen Siamesa y Words of Advice) y en radio conduce el programa Hiperficción en la emisora de internet NoFM-Radio.
Su más reciente producción, con su proyecto Nøvaxpress, es un álbum epónimo, editado en CD y vinil, en una alianza con Subliminal Kid y Kathmandú Records, una placa de cut & paste, abundante en sampleos, inscrita en las rutas modernas de la electrónica, pero también con visos de la escuela ochentera de la misma y en la que quedaron plasmadas sus aficiones y obsesiones, algunas de las cuales afloran en la entrevista que sostuvimos con él.

¿Cuándo nace y con qué objetivo Nøvaxpress?
Nøvaxpress surgió a finales de 2014, cuando Mechanic Boom (trío electrónico conformado por Ramón Martínez, Juan Cuéllar y yo) fundó Subliminal Kid, para darle salida a nuestros materiales, e inauguró el sello con el EP Corrupted. Al tener ya una plataforma lista para lanzar música, no resistí las ganas de sumergirme en una experiencia personal, un proyecto en el cual pudiera soltar todas las extravagancias que se me ocurrían para desarrollar diferentes exploraciones con la técnica del cut-up, con la cual llevo bastante tiempo trabajando por medio del MPC 2000 XL de Akai, una estación de trabajo que permite el preciso registro de fuentes de sonido, así como su gestión y programación de forma meticulosa.
¿Por qué el nombre?
Soy una entidad que pasó su adolescencia fumando tradiciones progresivas y sus ramificaciones, hasta llegar al clímax personal con Can, Hawkwind y Soft Machine. Esta última, en particular en sus primeras dos entregas, me pareció simplemente inigualable; ofrecía una visión elegante con una ejecución compleja que respiraba sencillez e informalidad. Sin embargo, lo que más me quitaba el sueño era su nombre, lo habían tomado de una novela de William Burroughs, autor que llevo años estudiando y a quien considero uno de los grandes innovadores de la literatura del siglo XX. La máquina blanda es la segunda parte de su trilogía del cut-up; la relación de banda y novela resulta inaudita, ya que el libro es sumamente extremo, escatológico, subversivo, pornográfico y prácticamente incomprensible desde el punto de vista tradicional de la sintaxis. Cuando me enteré de la relación de estos mundos, comprendí al instante que tenía que tomar el nombre de alguno de los dos libros restantes de la trilogía y Nøvaxpress fue el que escogí, por su fuerte y constante mezcla entre pasado y presente que pareciera anticipar el futuro de los mecanismos con los cuales se monopoliza la eternidad.
Este es tu primer álbum en un formato físico y te llevó cuatro años hacerlo, ¿cómo se trabajó, por qué tanto tiempo?
Cuando comencé a grabar y a conceptualizar mi primer material de larga duración, lo trabajé cerca de cinco meses en 2018. Al poco tiempo conocí a Ulises Avath y nuestras visiones hicieron sintonía perfectamente. Creamos Virgen Siamesa (VS) y nos concentramos en construir su mito y a materializar el primer disco en vinil. Dejé de atender a Nøvaxpress durante esa temporada y no me arrepiento, fue lo correcto, ya que hoy encuentro a VS como el proyecto más poderoso y ambicioso en el que he participado. Posteriormente me involucré en la producción de otro disco en vinil, la compilación de ruido y poesía mexicana Words of Advice, editada por POV y Subliminal Kid. Al terminar con ese lanzamiento, tuve oportunidad de retomar el álbum de Nøva, además de ya tener la experiencia de las dos realizaciones anteriores y contar con una idea bastante clara de cómo terminar aquellas grabaciones que tenía incompletas. El disco está registrado en diferentes lapsos entre 2018 y 2021, no se utilizó computadora en la ejecución, todo está edificado a partir de hardware, incluyendo instrumentos, efectos y sampleos que son extraídos de viniles, cintas, discos DVD y discos CD de mi colección personal. Los audios son editados, gestionados y barajados desde el majestuoso sampler y secuenciador que es el MPC. Cuando el material estuvo terminado, Alex Eisenring se encargó de masterizarlo, ya que el álbum es un lanzamiento en colaboración con Kathmandú Records y Subliminal Kid.
En el disco hay una abundancia de sampleos (“coleccionando instantes y sonidos” dices), ¿qué hay en el sampleo que tanto llama tu atención?
Siempre he creído que el acto de samplear al desarrollar un track es equivalente a citar en un texto. Incluso el conocimiento se edifica a partir de retomar discursos y continuar desarrollando una idea o teoría. El acto de mezclar pedacería sonora para articular una narrativa me parece de lo más satisfactorio. Al construir este álbum, tenía una idea muy clara del ensamblaje que deseaba realizar. El resultado es una estructura que consta de decenas de capas cargadas de fragmentos de impacto emocional. No me considero un músico, siempre he sido un artista de collage y en este álbum presento una pieza tridimensional compuesta de fragmentos que complementan sonido, imagen y objeto. El método de composición que utilicé se acerca más al de una película, en la que el aspecto fundamental es el del montaje, moldear la materia prima a la entera voluntad para materializar el sueño.
Cuéntame de la edición en vinil, ¿por qué cien portadas diferentes?
Como te comentaba atrás, la música está trabajada con collage y cut up y también deseaba llevar eso a la portada. Algunos artistas que admiro lo habían hecho antes, como Nurse With Wound o Harmony Korin. Mi idea fue reusar cien fundas que prácticamente fueran basura. Me dediqué a juntar las que pudiera localizar en buenas condiciones y las comencé a vandalizar con collage analógico. Mi obsesión era entregar un objeto único. Que cada disco tuviera esencia propia y que cada imagen expresara una visión, para que la sensación de apropiación y profanación fuera lo más viva posible. Me decidí a realizar un claro ejemplo de lo que se denomina ultra DIY, un esfuerzo independiente fuera de todo compromiso con el estándar actual.
¿A qué te refieres cuando dices ultra DIY?
DIY (“Do it yourself”; en español, “hazlo tu mismo”) es un término regularmente acuñado por la cultura anarquista, de protesta o radical. Cuando hablamos de ultra DIY, se refiere a ese mega esfuerzo y extravagancia de sus características, sacrificando más de lo necesario. En el disco de Nøvaxpress me impongo algunos dogmas, lo que me ayuda a moldear una línea editorial y poder desarrollar dentro de un lienzo ya definido. La ausencia de computadora fue todo un capricho que me complicó las cosas. Sin embargo, me dio los momentos más íntimos con mi archivo personal, poder adentrarme emocionalmente a las piezas y máquinas que he acumulado durante años y compilar todas esas anotaciones que tenía reservadas para este momento.
¿Quiénes te inspiraron o te influenciaron en el collage y el cut up?
Burroughs y su obra me dejaron muy claro el poder y el alcance de mezclar las cosas. Él mismo fue refinando su cut up desde la salvaje primitividad del Almuerzo desnudo hasta obras maestras como Ciudades de la noche roja, donde ya alcanza niveles muy ágiles de montaje. JG Ballard es otro autor con el que estoy sumamente agradecido. Su libro La exhibición de atrocidades es otra de mis biblias dentro de esta narrativa que constantemente se desplaza en una línea del tiempo irregular y desarticulada, hilando su contexto por medio de párrafos que proyectan pornografía. Por último, Raymond Queneau, en especial su libro Ejercicios de estilo, en el que se presenta un relato breve y después, esa misma historia, se escribe de 99 formas distintas, reinventando una y otra vez la misma anécdota para darle vida cien veces a una misma pieza.
¿Hay una narrativa en el disco, cuál es ésta?
Sí la hay. Es la historia de una entidad que se quiebra mentalmente al romper con su pareja. El colapso sucede al perder el control de un vehículo a gran velocidad, después de llevar días consumiendo fuertes dosis de una rara droga sintética que estimula la telepatía. El impacto ocasiona variaciones electromagnéticas en el espectro, afectando la percepción cerebral del tiempo y permitiendo presenciar cómo la vida interrumpe la secuencia de la muerte. La experiencia dejará atrapada a nuestra entidad entre submundos de ambas “realidades”, internándose en fragmentos de pesadillas en las cuales se trafica con carne y espíritu, lugares y personajes que desvinculan los enlaces del pasado y el futuro a cambio de talento, juventud, belleza e ingenio. Esto se desarrolla durante los nueve primeros tracks que conforman el álbum, las pistas diez a la quince son bonus propios de las versiones en CD y digital.
La historia que cuentas en el disco es futurista. Sé que eres un amante de la ciencia ficción, ¿quiénes son tus principales gurús en este campo, a quiénes admiras?
J. G. Ballard, William Gibson, Philip K. Dick, Ursula K. Le Guin y Jeff Noon son sin duda artistas con los que estoy comprometido a revisar sus obras completas. Dicen por allí que la ciencia ficción tiene la mala costumbre de hacerse realidad. ¿Es la ficción la que inspira la vida? Es una pregunta que constantemente me hago y me gusta divagar en sus posibilidades y motivarme a realizar mis propias especulaciones.
Discografía mínima
Con Time Machine Bastard Demolition: Dinosickness (2007), CD-R.
Con Acid Assholes: Okinawa (2011), CD-R.
Con Mechanic Boom: Corrupted (2014) EP digital.
Con Nøvaxpress: Metabolic Regulator (2017) EP digital; Dream Decoder (2018), EP digital.
Con Virgen Siamesa: Niños héroes (2018), EP digital; Live On Stage 1988-2020 (2020); Álbum (2022) LP, CD.