El corazón delator,
un mash-up de Gustavo Cerati y Edgar Allan Poe

El corazón es lo primero que
vive en la estructura
del animal y lo último
que muere.
En él tiene su comienzo y
su término en la vida.
—Juan Luis Vives

“El corazón delator” (“The Tell-Tale Heart”) es un cuento de Edgar Allan Poe (1809-1849), clasificado como narrativa gótica y publicado por primera vez en el periódico literario The Pioneer, editado por James Rusell Lowell (amigo de Poe) en enero de 1843. En este relato, el narrador en primera persona —un protagonista sin nombre que se dirige al lector y le cuenta con sumo detalle el asesinato que cometió— confiesa un amor inexplicable por un anciano al que después asesina y descuartiza violentamente. Este narrador desvela su locura al intentar separar la parte del anciano que ama del supuesto ojo malvado, el cual desencadena el odio del narrador; los latidos del viejo en el relato son cruciales para que el protagonista confiese el crimen que ha cometido.

Ilustración: Diego Canales (@MapacheRex)
Ilustración: Diego Canales (@MapacheRex)

El músico y cantautor argentino Gustavo Cerati (1959-2014) se inspiró en este cuento para escribir y componer la canción “Corazón delator”, incluida en el cuarto álbum de estudio de Soda Stereo, Doble vida (1988). Desde el inicio del tema, las referencias son latentes (“Un señuelo / hay algo oculto en cada sensación / Ella parece sospechar”) y se refieren a la historia de aquél hombre obsesionado que insiste en su cordura y justifica la alucinación en una híper sensibilidad que agudiza sus sentidos: “¿No les he dicho ya que lo que toman erradamente por locura es sólo una excesiva agudeza de los sentidos? En aquél momento llegó a mis oídos un resonar apagado y presuroso, como el que podría hacer un reloj envuelto en algodón. Aquél sonido también me era familiar. Era el latir del corazón del viejo”.

En ambas obras, la agonía que viven los narradores por el crimen cometido es la que provoca que el mismo corazón se traicione a sí mismo y confiese: “Oh, mi corazón se vuelve delator, la fiebre volverá de nuevo / un dulce pálpito, la clave íntima, se van cayendo de mis labios / como un ancla / de mis labios” (Cerati), “¡Miserables! —exclamé—. No disimuléis más tiempo; confieso el crimen. ¡Arrancad esas tablas; ahí está, ahí está! ¡Es el latido de su espantoso corazón!” (Poe).

Posteriormente, Cerati confesó a los medios lo siguiente: “La historia parte de un cuento de Allan Poe, donde un corazón delata a una persona que mató a otra. En este caso, la escribí pensando en que mi corazón me delata cuando veo a la persona que amo”.

“Corazón delator” es un sencillo que fue producido por el arreglista Carlos Alomar (Puerto Rico, 1951), mejor conocido por su trabajo con David Bowie, de quien también fue uno de los músicos con mayor presencia en sus álbumes y es el segundo de los dos únicos trabajos de Soda Stereo realizados por alguien que no fuera parte del grupo, siendo el otro el homónimo Soda Stereo (1984), el álbum debut, que fuera producido por Federico Moura, vocalista de Virus.

“Corazón delator” es una obra de arte sonora perfecta. Cuando Cerati terminó de escribirla y componerla, sintió que había dado con algo que creía nunca iba a poder mejorar. Era lo máximo que podía hacer, considerando que el principal sentido de todo lo que escribía y componía aspiraba a producir un disparo en la imaginación del escucha. “Me gusta ‘Corazón delator’, es una canción perfecta; no porque sea técnicamente perfecta, sino porque es la inauguración de algo más grande”.

En la pieza de Cerati, se narra el manifiesto del pecado que se efectúa en consentimiento de voluntad, principalmente el proveniente de la debilidad que acompaña a cada cual (drogas, mujeres, materialismo, falsedades, hedonismo) y que son verdaderas prisiones (referencia a las esposas), el dulce toque de la divinidad lo mueve a confesar y arrepentirse (“la clave íntima / se van cayendo de mis labios”) —el perdón—, aceptando la reparación en vida ante la culpa (“un suave látigo / una premonición / dibujan llagas en las manos / un dulce pálpito…”). La canción describe el sentimiento de esa debilidad (“vestigios de una hoguera”, “océano de fuego”) y resalta los aspectos sobrenaturales de la vida y lo oculto que hay detrás de ella y que nos seduce, porque sólo en lo oculto está siempre su significado; de lo contrario, poco valdrían nuestros días y el mundo mismo no sería más que una cifra vacía. Esta es la verdadera “clave íntima”.

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Publicado en: Historia de una canción