Nijbla, la fortaleza de un compilado

El colectivo Cjantal que, apenas nació, se ha dedicado a dar a conocer con fruición, rayana en la obsesión, a diversos exponentes nacionales e internacionales de la escena experimental, ataca nuevamente con un compilado titulado Nijbla, nombre que —dice Mateo Alán Arreola, uno de los tres directivos del colectivo— “viene del título de la novela Niebla de Miguel de Unamuno, pero lo intervenimos con la ‘j’ a manera de referencia a Cjantal y en sí no tiene ningún significado, sólo es un juego para romper el lenguaje y librar al escucha de un concepto definido”.

Imagen: cortesía Cjantal
Imagen: cortesía Cjantal

Nijbla es como un paseo sonoro en el que aparecen dieciocho proyectos cuya curaduría llevaron a cabo Alán Arreola y Ranaxólatra (otra de las cabezas del colectivo), quienes eligieron los tracks “tratando de incluir demostraciones de diferentes estilos/géneros de la electrónica, sea música de club, ambient, plunderphonics, ruidismo o música académica. Planeamos mantener el tracklist como un paseo sonoro, de ahí la aparente ‘unificación’ de varios cortes, por lo que la elección y construcción del álbum fue pensada para cubrir la máxima área posible en una misma avenida”.

La travesía arranca con Jazmín Blot quien en “Luz corrupta” entrega un tema de plunderphonics a medio camino entre la experimentación y la electrónica (con una andanada de breakbeats, ritmos cortados y detalles industriales) y prosigue con “Mezmer”, de Hugo Cedillo, con una buena producción en la que se inclina más por un techno salpicado de industrial y algunos ecos lejanos de rock progresivo. Continúa con Mwamwa, quien en “Kaisiya” echa mano de ritmos cortados que recuerdan el trabajo de Ronnie Size y aunque no es muy convencional, sí se apega más a un canon ya existente.

Chico Talco y Sada Abe van al camp noise en “moshi!!!! MOSHi!!!!…xxxxx” y nos hacen llegar un techno con rasgos de experimentación ligera, en un corte que a pesar de lo disruptivo mantiene una línea melódica en la base que lo vuelve incluso bailable, pero por momentos se torna apocalíptico. Por su parte, Arrebol en “Maasai” tiende al horror, al misterio, pero también abreva de las vertientes extremas del metal. Cuentacuentos en “anuel edit” echa mano del hip hop y el ragga-dancehall, pero la producción lo aleja de la pista de baile para orillarlo más a los terrenos experimentales.

Nijbla, a diferencia de Cjantal, la producción que inauguró el sello, suena menos arriesgado, como si el colectivo hubiera reflexionado acerca de sus iconoclastas ideas primarias para declinar por alternativas menos radicales. Sin embargo, dice Alán Arreola, la mutación “viene de un cambio de identidad de Cjantal que ya no se concibe como un colectivo, sino como un medio editor de músicas afines a lenguajes propios o ejercicios en determinados estilos/géneros, siendo este último el caso de Nijbla. Sin embargo, su enfoque mayoritario sigue siendo la publicación de ejercicios de improvisación libre como el reciente Pálida luz en las colinas, con plunderphonics, noise, etcétera”.

En la placa también encontramos el trabajo de Pan de Dios, quien en “Clarisce” explora una tendencia minimalista con tintes experimentales, con una voz irreconocible, deformada, cual mantra que recorre el track. Turista Digital, en “Mundo de metal”, se acerca al drone, dark ambient y la experimentación; mientras “instrucciones-ejemplos sobre la forma de tener miedo”, de Sebastián Muro Chávez, suena a ambient, algo de música espacial que se va expandiendo de manera envolvente en un recorrido por un universo en donde se viven contrastes y diferentes aventuras. Similar es el acercamiento de UXT (“un paseo en dos movimientos, por lo que decidimos publicar ambos para no romper la temática”, dice Arreola) que en un par de temas explora-revisita el krautrock, la música viajera y la kosmische musik. Saudade, “uvalde high school live improv perreo” comienza con un discurso de Trump y entra en una etapa ambient con una cama de teclados sobre la cual se esparcen ruidos, crepitares y choque de botellas.

El recorrido imaginario propuesto en Nijbla prosigue con Carlos Devizia, quien entrega un corte orientado a la fusión en el cual algunos elementos de jazz se mezclan con su vocación electrónica. “Uruapan 11” es un track más “convencional”, pero también uno de los mejores de la compilación. Como también lo es Pirarán con “A la vortex”, cuyo comienzo apunta hacia una extraña música de cámara y luego opta por una vena electrónica-experimental con tintes industriales-cibernéticos que transcurre rápidamente a pesar de sus más de ocho minutos. Eso da pie al Helecho Experimental en “Capuccino” que se antoja como un tema reposado para un robot, pero que con sus ruidos de circuitos y tornillería dispersa resulta intrigante y sugerente. No, no pensemos en melodía, sólo en música que busca experimentar y que se vuelve un deleite para quien la hace y la recibe.

Murder Me, en “Macrosystem”, deriva en un noise cibernoide sin llegar al harsh, pero sí con ciertos condimentos de ello; Virtual Trash con “Untitled-Silent-Untitled” suena como una continuación del tema anterior, en una vena en la que también el noise tiene mucho de protagónico, seguido de un largo silencio para luego ser interrumpido nuevamente por el ruido, como si se tratara de un juego. El cierre es con “All Consuming”, de Nosferatu Man, un buen colofón de este recorrido onírico, un tema en el que el misterio y el viaje espacial se fusionan y crean una dimensión sonora nueva, de tonalidades oscuras, cual si fuera un sueño-pesadilla que se tiene en un lugar público mientras se espera abordar el autobús.

Cjantal es un colectivo cuyo trabajo, a pesar de su juventud, no sólo es interesante y propositivo. Su persistencia comienza a dejar huella y aunque aún es prematuro aventurar acerca de su futuro, éste se antoja prometedor. “Los compilados son los álbumes fuertes de Cjantal, pues tanto Musique Brut, Nijbla y el reciente Graphjos han tenido un recibimiento excepcional, tanto así que terminan por propulsar a Cjantal hacia oídos nuevos. El sello va mejor que nunca, con una cola de publicaciones larga y con una pronta publicación de un ‘Open Submission’ para recibir material de artistas interesados en ser editados con nosotros” concluye Alan Arreola.

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Publicado en: Disco de la semana