Acercarse a una compilación implica riesgos. Personalmente no son de mi total agrado, pero poseen una importante utilidad, especialmente para la producción independiente que se vale de ellas para impulsar proyectos afines y de valía, proyectos que de otra manera permanecerían en el olvido o a los cuales sería más tardado llegar. Es el caso del par de trabajos que hoy nos ocupa. Ambos nacen desde el underground y los dos cubren territorios diferentes.
Varios, Lado obscuro vol. IV (Dark Side, 2022)
En 1997, como parte de sus actividades de lanzamiento, el sello Dark Side editó Lado obscuro vol. I y Vol. II, un par de acoplados en los cuales dio voz a agrupaciones poco conocidas (Tall, Bald, Roxana Flores, Big City Orchestra, La Función de Repulsa y Toxina). Un año después, apareció un Vol. III con música de Las Ánimas, Patternclear y Sanity, pero también entonces, debido a que Antonio “Toño” Sánchez, su instigador, se concentró en Las Ánimas, su propio proyecto, las compilaciones pasaron a segundo plano.

Luego de años de silencio, Sánchez regresa a las grabaciones con una nueva compilación, Lado obscuro vol. IV que, se lee en el interior, “viene acompañado de excelente música y músicos, así como de un fotógrafo genial”.
En “Art for Free” e “Inundación”, ambas en directo, los tapatíos de Lorelle Meets the Obsolete nos ofrecen su peculiar forma de hacer post punk. En la primera hay guitarras sucias, ritmo sencillo, un bajo omipresente y una percusión que no cambia y afortunadamente no irrita, voz semi-etérea y una guitarra que teje un interesante solo, más como un efecto prolongado que de orden melódico. “Inundación” es igualmente rítmicamente sencilla y de tan insistente genera tensión y deja el peso en la voz para bordar la parte melódica, junto con un teclado de pocas notas y un acorde sostenido.
En “El sueño de las ruinas”, Germán Bringas con sus saxos (soprano y tenor), más la trompeta, el sintetizador y el darbake de Francisco Bringas, crea un corte experimental, atmósferico, ambiental, pero no inmersivo. De hecho, se inclina por instantes más hacia el dark ambient, con algunos tintes de música oriental, en un viaje de nueve minutos. “Hiper Master” se acerca más al trabajo jazzístico que el saxofonista ha desarrollado con amplitud en años recientes.
Las Ánimas desempolvan seis cortes grabados a fines de los ochenta, cuatro temas con sintetizadores y efectos que sí, suenan a música que ya no se hace en la actualidad, pero interesantes, de tonalidades oscuras, misteriosas, viñetas breves, parecen más un germen de ideas que cortes desarrollados del todo; mientras “Puerta negra” y “Las ánimas” son un par de canciones en las cuales se despliega una mayor instrumentación y suenan más grises, depresivas, como una cruza entre el gótico y el postpunk, incluso la segunda hasta con algunos destellos bailables, claro, si es que los fantasmas bailan.
La Función de Repulsa aparece con un corte indefinible (“Ghost Effect”). Es una canción atípica, la clase de composición que está construida como si fueran bloques, pero perfectamente unidos, de tal manera que los cambios que se registran son sedosos, nada abruptos y que se maneja en un tono íntimo, misterioso –perversamente misterioso–, con un breve pasaje a la mitad más cercano a los devaneos experimentales y hasta con detalles danzables.
Hugo Cedillo, por su parte, encadena tres cortes (“Preludio + Permutaciones + El quinto caos”) y construye un track a medio camino entre lo experimental y el ambient y que va de lo dark a lo inmersivo en tres escenas diferentes de una misma película.
Buen regreso el de Dark Side, conservan la mística, el olfato y las buenas hechuras.
Varios, Sesiones Helicoidal, COmp 1 y COmp 2 (Helicoidal Records, 2022)
Hay mucho movimiento en la escena de la improvisación, la experimentación, el free jazz, la vanguardia. Muchos conciertos, el mismo día, a la misma hora, en puntos equidistantes de la ciudad y uno sin el don de la ubicuidad.

Afortunadamente existen las grabaciones, en este caso doblemente valiosas porque lo que capturan para la posteridad es único. Durante 2021, el contrabajista Luis “Chino” Ortega, organizó diecisiete sesiones en Tirasavia, donde conjuntó a algunos grupos pero en realidad reunió a individuos y los “apareó” en formaciones en las cuales tocaban juntos por primera vez y lo más seguro es que no se vuelvan a juntar en el futuro.

Ortega tuvo a bien registrar esas sesiones y ahora lanzó en su propio sello un par de compilados con el escueto título de COmp 1 y 2. Nombrar a los participantes de cada corte llevaría más espacio, pero a guisa de ejemplo les disparo algunos de ellos: Rodrigo Ambriz, Alda Arita, Alina Maldonado, Arthur Henry Fork, Elliot Levin, Gabriel Lauber, Itzam Cano, Los Verdaderos Subterráneos, Lateror, No tan Cuerdas, Non, Manuel Rocha Iturbide, Roberto Morales Manzanares, Concepción Huerta, entre otros.
Cada uno de los discos contiene ocho cortes y cada uno de ellos es muy diverso en su contenido. Si bien hay muestras de música electrónica –el dueto de Manuel Rocha Iturbide y Roberto Morales Manzanares– y de experimentación –Rodrigo Ambriz y Camilo Ángeles y éste junto a Concepción Huerta–, la mayor parte de las sesiones se orientaron a la improvisación y aunque hay algunos momentos mejores que otros –valoración difícil siempre que se trata de música generada en el momento– la calidad del todo es muy buena. COmp 1 y COmp 2 son una bitácora de una experiencia, de un instante que afortunadamente se capturó en el momento de su gestación, pero también un retrato fidedigno de la actividad de algunos ensambles e individuos que le han dado a esta escena su rostro actual.