Los Lobos: hijos nativos de East L. A.

Cuando en 1978 grabaron su primer disco, el estupendo Just Another Band from East L.A., Los Lobos eran precisamente eso: un grupo modesto del Este de la ciudad de Los Ángeles, California. Sus integrantes eran en su mayor parte de origen méxico-estadounidense (o chicanos, si se prefiere) y estaban encabezados por dos talentos musicales: David Hidalgo y César Rosas, ambos guitarristas y cantantes. El resto de los integrantes eran el baterista Louie Pérez, el bajista Conrad Lozano y el saxofonista y tecladista Steve Berlin.

Desde el principio, la música de Los Lobos ha sido una mezcla de rock puro con blues, folk mexicano, rhythm and blues, soul, zydeco y tex-mex y a lo largo de casi cuatro décadas se han mantenido fieles a ese sonido originario, aunque siempre perfeccionándolo y sacando oro del mismo.

A su exitoso primer larga duración siguieron varios más, en su mayor parte de primera línea, entre los cuales podemos destacar How Will the Wolf Survive? (1984), By the Light of the Moon (1987), La pistola y el corazón (1988), The Neighborhood (1990), Kiko (1992), Colossal Head (1996), This Time (1999), Good Morning Aztlán (2002), The Town and the City (2006), Tin Can Trust (2010) y Gates of Gold (2015).

El grupo regresa en este 1921 pandémico con un álbum de covers, en el cual sus miembros rinden homenaje a la comunidad musical de Los Angeles y a las canciones que los formaron. Native Sons (New West Records, 2021) es una colección de catorce canciones originalmente escritas y grabadas por músicos de aquella ciudad, junto con un nuevo tema original.

Aun cuando todo disco de canciones ajenas representa un riesgo, si los músicos saben hacerlas suyas y darles un nuevo sentido y una nueva interpretación, se convierte en algo valioso. Ahí está el caso de alguien como Joe Cocker, cuya mayor aportación fueron precisamente los muchos y brillantes covers que hizo a lo largo de su carrera. En el caso de Los Lobos, logran lo mismo con Native Sons, al apropiarse de la oncena de piezas que eligieron para trabajar, cada una con grandes dosis de imaginación y calidad artística.

El álbum –que es de algún modo una carta de amor a la urbe que vio nacer al grupo– abre con “Love Special Delivery”, original de la agrupación angelina de rhythm and blues Thee Midniters, la cual no logró trascender más allá de Los Angeles pero que Los Lobos rescatan al recrear su canción con gran enjundia, admiración y respeto.

Esa misma enjundia se percibe con el resto de los cortes. De ese modo son homenajeados héroes locales tan disímbolos como Lalo Guerrero y Sus Cincos Lobos (con la genial y muy zoot suit “Los Chucos Suaves”), Willie Bobo (“Dichoso”), Don & Dewey (“Farmer John”) y The Jaguars (“Where Lovers Go”), pero también grupos y solistas angelinos de mucho mayor fama, como Barrett Strong (“Misery”), Stephen Stills (“Bluebird”), Jackson Brown (“Jamaica Say You Will”), Buffalo Springfield (con una grandiosa versión de la mítica “For What It’s Worth”), War (“The World Is a Ghetto”), The Blasters (“Never No More” y “Flat Top Joint”) y los Beach Boys (“Sail On, Sailor”).

“Native Son” es la única composición original en el disco y es una belleza, con todo el estilo de Los Lobos. Una balada rock con ciertos aires de country aunque también de música soul à la Stax (algo de Otis Redding se percibe por ahí).

Native Son es un trabajo discográfico elegante, sensible, al mismo tiempo nostálgico y contemporáneo. Un magnífico tributo a los barrios del Este de Los Angeles, a su música, a su idiosincracia. Un plato que se disfruta de principio a fin, gracias a su variedad de estilos y la impecable calidad de los arreglos y las interpretaciones.

¿Cómo sobrevivirá el lobo?, preguntaba en su título el segundo disco del quinteto en 1984. Casi cuatro décadas después vemos que lo ha hecho de la mejor manera, con gran congruencia y con ese gusto por hacer música que sólo poseen los artistas auténticos.

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Publicado en: Disco de la semana