Vigorosa y empoderada MC nacida en Puebla, su música es una mezcla de reggae, hip-hop, soul y funk con raíces ancestrales que curan por medio de sus finos versos. Es filosa y filósofa, feminista de múltiples barrios: la calle resuena en ella.
Audry Funk viene a romper todos los esquemas de la música, tanto en Nueva York (el Bronx) como en todo el mundo. Esquemas estéticos, raciales y de género. Su lucha es por la equidad, la fragmentación de muros y fronteras; se presenta como una agente de cambio y una jueza de paz. ¿Quieres más? Lee esta entrevista y descubre la sensibilidad, el talento y el intelecto de una filigrana de la ideología progresista y la buena música del siglo XXI.

Fotografías: Cortesía Audry Funk
¿Cómo fue tu llegada y recibimiento al Bronx, en Nueva York, esa comunidad que entiende de muchos géneros y culturas, pero que de lo que mejor presume es de sus MC?
En realidad, mi llegada a Nueva York se dio en 2012, en el verano; primero vine a tocar, después hice varios contactos y me volvieron a traer. Dentro de esos contactos conocí a la persona que es mi pareja hasta la fecha y pues nada, me vine para acá y la verdad fue como empezar desde cero. La gente primero me recibía con mucho asombro, por ser una persona mexicana, una mujer mexicana que hace rap y que no lo hace mal —digamos—; siempre era como “¡oh wow, eres mexicana! y aparte suena bastante bien”. Mucha gente me dice así: “mira, yo no entiendo nada de español, pero lo que haces me vibró mucho y fue muy bonito”. Creo que aquí aprendí a conectar de maneras un poco más sublimes con las personas. Entendí realmente que la música no tiene idioma, que si puedes dar una pequeña explicación sobre lo que estás cantando y tu mensaje es poderoso, sea en chino, portugués, alemán o español, va a ser bonito como interpretarlo. Aparte de eso, he podido hacer amistad con gente que toca diferentes géneros. Entonces, más que haber sido recibida bien, también he sido recibida con mucho aprendizaje y eso me parece lo más bonito. También me he topado con fantásticos seres. Yo aprendo mucho de la gente de aquí, porque realmente aquí nació esta cultura y me dedico mucho también a escucharlos. Me siento siempre de primer papel como estudiante, no como la maestra de: “aquí voy a enseñarles”. Vine a aprender mucho, a entender mucho y eso es lo que estoy haciendo ahora, mezclando todo lo que pueda aprender.

¿A lo largo de tus quince años de trayectoria, te has caído y levantado, profesional y emocionalmente? ¿Cuáles han sido las razones y qué es lo que más has aprendido de esa resiliencia?
En estos quince años han pasado muchas cosas, sobre todo mucho descubrimiento hacía adentro y hacía mí misma, y cómo quiero sonar y qué quiero decir. Al principio, la verdad es que mi música siempre ha sido muy social, pero era un asunto muy por encimita. Yo creo que estaba muy chavita y realmente mi educación política era bastante panfletaria, no de acción. Me gustaba leer mucho desde muy morra, me inspiraba por ciertas cosas ajenas, pero a medida que va pasando el tiempo, mi cuerpo también va siendo atravesado por muchas experiencias. La primera experiencia: ser mujer. La segunda: ser morena. La tercera: ser gorda. La cuarta: ser migrante. La quinta: ser mexicana. De repente, te empiezan a poner en muchos niveles, te empiezan a dar muchas etiquetas y te empiezan a racializar en diferentes segmentos y pues eso me ha costado trabajo y esas cosas han hecho que me cueste trabajo mi realización personal por cómo me veo en el mundo, en un mundo en el que parece que no cabemos las mujeres que no somos blancas. También en mi manera de expresar la música claramente, pues seguramente tendría cientos y cientos de seguidores si fuera una mujer que se sexualiza o que habla cosas “x”. Al contrario, creo que ha sido bastante difícil haber optado por el camino político, pero este camino político no es de followers, sino de un compromiso en sí mismo y pues me he caído muchas veces, pero siempre me he levantado y me he levantado por la música, me he caído por decisiones tontas, como todo el mundo ha tenido, pues han sido decisiones que tal vez no tuve que haber tomado o cosas que tal vez no tuve que haber dicho, y fue lo que me llevó a realizar ciertas acciones. Pero realmente en las crisis más fuertes, yo soy una persona que sufre de depresión, porque la depresión es una enfermedad. Lo más fuerte fue tocar fondo con una depresión. Cuando recién migré para acá, la única manera en que yo le vi sentido a la existencia y le vi sentido a todo fue gracias a la música
“La no violencia, exactamente igual que la violencia, es una forma de persuadir, una técnica para el activismo político, un sistema para prevalecer”, dijo el periodista Mark Kurlarsky. ¿Qué tipo de activismo realizas y cómo y por qué comenzaste a ejercerlo?
Mi camino en el activismo empieza desde muy chavita. Desde los 15 años empecé a cantar con una banda de reggae. Ahí comencé a conocer nuevas formas de expresarme. Mi familia siempre ha sido mi padre, sobre todo ha sido como muy político en un sentido de izquierdas, siempre me enseñó los valores de la justicia; se hablaba de política en la casa, se hablaba de historia, todas estas cosas siempre fueron importantes desde mi seno, entonces yo empiezo a conocer a los 15 años una nueva realidad de las cosas, empiezo a conocer al EZLN, empiezo a conocer muchos movimientos colectivistas que hay en la ciudad de Puebla y en otras regiones y empiezo a hacer este pequeño activismo de juntarme con otros chicos que pensaban igual que yo. Después me enfoco sólo en la música y en la universidad. En la universidad, en realidad lo más fuerte que hice fue crear grupos de estudio; tuve la oportunidad de hacer una especialidad en Chile, dentro de esos años que viví en Valparaíso, donde hice filosofía política. También estudié mucho filosofía colonial y latinoamericana; hicimos un grupo de estudio llamado CREA que era un circulo de reflexión latinoamericana y siempre he estado sobre eso, pues es mi activismo principal y en el cual me quise enfocar, porque creo que es una manera de llegar a rincones diferentes y a oídos diferentes, más allá de la Academia. Creo que la música me ha dado ese poder de llevar un mensaje, un mensaje chido, un mensaje fuerte, un mensaje para todos y todas, porque de repente estos mensajes muy académicos tienen palabras que la banda no entiende y a veces yo tampoco. Es como: “o sea, ¿qué onda con esta gente, por qué se pone tan acá? Si la revolución debería de ser de todos y de todas y que toda la gente pudiera entender y tuviera el espacio de reflexionar”. Porque cuando se pone algo demasiado académico, se le quita enseguida el espacio de reflexionar al otro, porque no tienen la oportunidad de tener esa formación académica, y en realidad, es que todas y todos podemos reflexionar y tener un pensamiento critico si se cultiva. Entonces yo lo hago desde la música y ejerzo mi forma de expresarme y expresar el activismo desde ahí.

Te has presentado en diferentes escenarios de diferentes naciones como Estados Unidos, México, Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica, Panamá, Ecuador, Perú, Bolivia, Argentina, República Dominicana, Chile, Francia, Bélgica, Inglaterra, España, Suiza, Austria y Alemania, ¿qué te llevas de todas estas culturas al Bronx?
Yo soy como una corazona muy nómada. Me gusta mucho andar de aquí para allá y, sobre todo, siempre he sido muy preguntona. Al lugar al que voy, siempre pregunto a la gente de todo: qué se dice, qué se bebe, qué se hace, cuál es la historia, cuáles son los lugares chidos, qué se come, por qué se come, qué se hace. E inclusive aquí en Nueva York, es como estar en un pequeño mundo, un mundito donde puedes encontrar gente de todas partes y puedes hablar con muchas personas. Todos los días escucho cinco, seis idiomas diferentes, es un asunto muy fuerte, una torre de Babel muy loca vivir aquí. A pesar de que he estado en tantos países, tampoco dejo de viajar dentro de Nueva York. Siempre hay algo nuevo y siento que todo eso me ha atravesado de maneras muy bonitas, sobre todo, obviamente, como cultura general, pero también puedes encontrar similitudes. A veces pensamos que como venimos de partes tan diferentes, no somos iguales; pero he podido encontrar muchas similitudes, ha sido muy bonito.
¿Está peleado el MC con la espiritualidad?
No, yo creo que el MC no está peleado con la espiritualidad. Yo creo que nadie está peleado con la espiritualidad. Yo creo que uno elige, una elige, tener un camino más espiritual o no, eso es para todo ser humano. Muchos MC son muy dados a un lado bastante obscuro, pero por un asunto de ambiente, me parece. Sin embargo, también hay otros que son muy elevados en general. Yo tengo una espiritualidad enfocada en las curanderas, en las santas, en mis guías, en mis muertas. Para mí, esa es mi espiritualidad, en la que entiendo mi fe, digamos. Es por ahí donde yo actuó, es como mi espiritualidad se da a través del diálogo entre todas; me gusta mucho sanarme entre hermanas. Compartir sentires, quereres y quebrantos es muy bonito; por ahí siento que no estamos peleados todos. Yo no estoy peleada, habrá quien elija no tenerla.
¿Hacia dónde va el feminismo hoy día?
No siento que haya una agenda. Pero yo puedo esperar que por fin en México se legalice el aborto; también puedo esperar que se hagan mejores leyes en América Latina y que se empiece a tener una conversación bastante profunda sobre violencia digital hacía las mujeres y cómo es su escala hasta estar en los niveles de la realidad no virtual sino física. Por ahí yo creo que hay bastantes temas que atacar y que hay que seguir resistiendo. No porque se ganen ciertas cosas dejan de existir totalmente, no desaparecen, la violencia sigue existiendo aunque haya una legislación. Pienso que el feminismo tiene que permanecer proactivo para educar a la comunidad y educarnos e invitar a la reflexión de todos y de todas.
¿Es el rap lo que mejor le está sucediendo a la música en estos momentos?
No sé si sea lo mejor que le está sucediendo a la música en estos momentos, pero sí creo que el mercado se ha ampliado muchísimo y ha tenido mucho impacto, un impacto que esperábamos desde hace muchos años, que la gente entendiera y escuchara lo que es el rap; en mi caso, me encantaría que estuvieran más familiarizados con la cultura hip hop. Lo que es el rap en sí mismo, no sé si sea lo mejor, pero sí veo que es lo que está pegando más en este momento, aparte del trap, el reggaetón y el denbow, todo este movimiento urbano —como lo llaman— también está acatado que sea lo mejor, no lo sé, pero de que es lo más escuchado es lo más escuchado. Siento que no soy la mujer más sobresaliente de la escena del rap mexicano, creo que hay muchas otras. pero sí sé que soy una de las que más ha salido y más ha trabajado, sobre todo, pues soy una mujer que no vive en México. Pienso que soy una representante mexicana en todos lados, soy esta diáspora mexicana que esta aquí y allá y que vive lejos de su patria. Siento muy bonito cada vez que me dicen algo bueno sobre mi trabajo y que les gusta y, sobre todo, que me mencionen como parte de la historia del rap en México. Al final esto es bonito, porque creo todavía en esta cultura, creo mucho en la cultura hip hop, la cual ha fundado la mayor parte de mi existencia. Es lindo saber que a la gente le sigue gustando.
“Tanto amor” es un tema hermoso. Cuéntame un poco acerca de su composición y de lo que estabas pasando en esos momentos.
“Tanto amor”… Para no hacértela larga —primero que bueno que te guste—, me da mucho gusto que a la banda le agrade esa rolita, porque en realidad la hice con mucho amor. Se la compuse a mi esposo cuando estaba haciendo ese disco de autogestión, de resistencia. Yo estaba separada geográficamente de él, estaba terminando proyectos y él estaba esperando aquí en Estados Unidos para que yo viniera antes de casarnos. Fueron tiempos vertiginosos, de acomodo, y le escribí esa canción, pensando en que quería que fuera mi compañero para toda la vida, que le agradecía lo que estaba pasando por mí, en mi corazón, que sabía que tenía un equipo con él. Es una canción para mi esposo y, como dato curioso, en nuestra boda y en nuestra fiesta se la canté y lloró.
Háblame de “Fuego”, tu más reciente sencillo, y su relación con la abuela, el Yajé y la sanación.
“Fuego” para mí es una canción muy importante, porque justamente —como ya te dije en diversas respuestas— para mí la sabiduría ancestral es una sabiduría que fue olvidada por simple colonialismo y yo vengo de una familia de mujeres guerreras y de mujeres brujas y hechiceras y curanderas y es importante para mi honrarlas, honrar las plantas, honrar las piedras, honrar los inciensos, las velas, lo que te da el fuego. Es una metáfora muy bonita de que hay que quemar lo malo, pero también cuando el fuego se aviva, abraza de una manera bonita el alma. Para mí, hacer letras es también hacer hechizos. Son esos hechizos que hacían las mujeres de antes y que curaban, esos rezos; siento que hacer canciones es hacer hechizos, hacer rezos, y es bonito entenderlos desde ahí, porque yo creo que todas mis muertas están detrás de mí protegiéndome, esperando a ser vengadas, y así como las mías, también están las otras. Para mí eso es muy bonito: poder compartirlo y entenderlo, y es la manera en como yo veo el mundo. Quiero honrar a las mujeres que estuvieron antes que yo.
Le hubiesen preguntado por su verdugo supremo el KIKIKI KING DE LA FURIA!